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martes, 27 de abril de 2010

Tiempo de Balance (epílogo)

Justo hoy era Domingo de Ramos, hace un mes. Y en este mes, poco a poco, he pretendido gestar un amplio balance de una Semana Santa en Granada, o según Granada, que tanto monta, lo más veraz e imparcial posible. No sé si el propósito se habrá alcanzado. La Alacena de los que quieren que sea suya, porque sin los que la leen el que escribe haría el tonto, se abre a las sugerencias, a la participación y a las “ideas”. Cómo no, si lo lleva en su nombre.

Insisto, como lo vengo haciendo, sino me falla la memoria, desde 2000, que esto va a más. En todo. Años mejores y otros más retrotraídos, pero a más. Eso en parte es de todos. El progreso se hará evidente sólo insistiendo en la formación de los cofrades. Hay que contagiar de algo de cultura a los hermanos y a los que sin serlo, nos ven. No podemos repetir escenas ante hermandades que eligen un tránsito serio y severo. Ni se puede aplaudir todo ni disculpar todo.

La Semana Santa es política; ni es nuevo ni debe pillar a nadie de nuevas. Hacemos políticas oficiales y oficiosas. Los costaleros participan de ello. Algunos, valoran por ciertos blogs unos avances de cuadrillas en las que tomaron partido. Otros, hacen lo propio en sus espacios. Los resultados son dramáticos. Encumbramos nombres de capataces y de “peones”. No puedo evitarlo, siempre que oigo el término de cuño importado y construcción reciente, me entran ganas de apostillar: “camineros”.


Los vestidores son nuestra mejor arma hoy día. Pero muchos de ellos tienen muy poca vergüenza. Otros, se rodean de peligrosas camarillas. Y otros, llevan hasta el paroxismo lo que terminaba siendo natural. El exceso de protagonismo se paga, al tiempo. En el lado contrario, nuestros artistas de otras disciplinas. Es hora de explotar a José Manuel Hurtado, que tan buena labor ha hecho en sayas para Esperanza y Salud. Reputados talleres tienen en un pedestal a Rafael Moreno. Con diseño y seguimiento, el maestro podía haber alcanzado estrados soberbios. A Ángel Asenjo, las camarillas del “corte y tendencia” idéntica a la de los vestidores, procuraron que cayera en desgracia. He visto las nuevas obras de Alberto Fernández Barrilao, y ojo, que en su etapa inicial se nos revela como todo un candidato al elogio.

De nadie se debe prescindir y a la vez, nadie es imprescindible. El que no entienda esto, mal asunto. Al respecto, nos despacharemos en otras ocasiones dentro de esta Alacena. Y hay que ser obedientes. Poseídas por el espíritu de la Jenni y la Debo (Morancos facit), cuando una cuadrilla de costaleras y un capataz echan pulsos, lo mejor de un Diputado Mayor de Gobierno es señalarle a las susodichas por donde pueden introducirse el palermo. Si el Diputado se equivoca, el de Oficiales y luego el General tiene el derecho y deber de enmendar la plana. En la calle, a la vista está que nos falta mili y respeto. Será culpa de hogares descafeinados y faltos de un poco de mano izquierda. Así salen los niños, delicados y desobedientes. El tiempo pone a cada uno en su sitio, y las Jennis de hoy serán las Jennifer del mañana. Pega ahora decir como Juan Manzorro en los Carnavales de Cádiz: ya te cogeré en mi barrio, malandrín...

Nos falta valentía. Y nos sobra Federación. ¿Que no? Al tiempo. Hermandades como las que muchos tenéis en mente no son las que merece y necesita Granada. Y tiempo han tenido. El Nazareno tiene pocos años y un cortejo estético como pocos. San Agustín lo ha hecho en 18 años. Estudiantes ha nacido de la nada y pasando por encima de muchas. Despojado siempre ha sido buen espejo donde mirarse. Por ahí van los tiros. Como en el texto bíblico, el que tenga oídos, que oiga. Y al fin, bajo estas líneas, por qué si llueve no se debe salir. Pasos que reviran (o varían, o giran o lo que quiera, lector mío) como Alonso en Indianápolis y dorados que se mojan. Y eso, no sienta muy bien, se lo digo yo que algo de culturilla al respecto me habrá dejado la carrera. Sin desperdicio algunos comentarios:




Y a fin de cuentas, a quienes se han dejado bajo el sabio comportamiento del anonimato el trabajo y su resuello para con las Hermandades que hacen esta Semana Santa, mis más agradecidas y encendidas felicitaciones. Lo bueno es que seguiremos a más, limando lo mucho malo que queda, y acercándonos poco a poco a lo bueno. Abajo les dejo qué puede ser lo bueno: Córdoba, parecida en habitantes, y su número de nazarenos. A años luz estamos, no digo otras ciudades. Ese debe ser nuestro empeño en 2011.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Das en el clavo: formación, formación y más formación... y el ejemplo de Córdoba, buenísimo, al tener una población similar: el promedio es de 270 aprox. nazarenos por Cofradía (y todas por encima de 110).
Cuando en nuestra ciudad alabamos por extenso cortejo lo que es la normalidad (la media) en Córdoba, ¿qué cabe esperar?

Lo dicho, formación (en todos los ámbitos) para que los siempre devotos y piadosas hermanos acereros se incorporen a filas...

Saludos, Santi.