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miércoles, 7 de abril de 2010

Tiempo de Balance (el primero)

Parece una repetición manida que vengo sosteniendo desde al menos 12 años, pero que en los primeros compases de la Pascua a Dios gracias, no deja de ser verdad, una verdad absoluta: la Semana Santa de Granada, crece año a año y afianza los criterios más firmes de lo cofrade, a un ritmo que unos años es mayor y otros no tanto, pero sin que el progreso en definitiva de nuestro conjunto de Hermandades en la calle, obedezca a otra reflexión que no sea la de la superación con respecto al anterior año. Y eso a pesar de los escuetos de nuestros cortejos (ya sí que es alarmante, ya sí que toca hacer algo), al empeño de algunos, a la cada vez menos repercusión social que tenemos, lo irrisorio de las aportaciones económicas recibidas, la terrible dictadura del protocolo de entrada a Catedral o la masiva presencia de “acereros”.

Nada, será imposible al parecer, que podamos contar con una Semana Santa completa. Este año son 30 las que sí estuvieron en la calle (porque Trabajo y Luz, máxime con el regreso del Martes Santo, la incluyo) y aunque es uno de los datos más halagüeños de los últimos 12 años, son precisamente tantos los que no vemos todas y cada una de nuestras Hermandades en la calle. No sé cómo anduvieron los ánimos por La Magdalena, pero la lección que me dieron mis cientos de hermanos en el interior del Santo Ángel Custodio, no lo olvidaré. Esta fue la tercera ocasión desde 1993 que no salió el Protector de todos vosotros a la calle. Y o el ejercicio de madurez ha llegado a extremos insospechados, o se vive de manera contundente todo el año la Hermandad, o estáis hechos de otra pasta. Los hermanos de negro creo que tenemos los nervios atados con ruán.

Y para hablar de negro y de hermandades de capa me sirve esta reflexión. ¡Jamás pasé peor momento que viendo a una de las Cofradías que más disfruto y admiro, la de Jesús Nazareno, con la caterva de incultos cofrades que pululan y prácticamente llenan Granada! Dan ganas de perderse a otras ciudades. Entiendo a la perfección a los que, una vez cumplida su Estación de Penitencia, marchan a otros sitios. Es vergonzoso que nadie entienda el carácter silente y recogido de los hermanos de Las Descalzas. Bochornoso que no se guarde un mínimo de silencio al paso de tan elegante y compuesto cortejo. Que no se sepa entender que un palio, acompañado con música fúnebre (y vaya Banda, que ya hablaremos de esta joyita), posee la misma impronta de severidad que la capilla musical. ¿Hay que procesionar a oscuras para que la gente se calle? Esta ciudad es de un grado cateto que a veces dan ganas de romper el carnet de granadino, y lo dice uno que ama a su madre Granada casi como a la que me pariera; inconcebible. Los 25 minutos que vi pasar ante mí el cortejo, callado, supusieron el peor rato en mucho tiempo. Esta es una Semana Santa de gritos y alharacas, tan distinta a la fineza cultural que distinguió a un pueblo como el nuestro. El “poligonerismo” al poder...

La Semana Santa de la costalería, sin dudas. Los pasos a hombros (salvedad del Perdón) mal. A costal, difícil verlos mal. Hasta los que se estrenaban en estas lides. Pocas cuadrillas habrán tenido problemas de gente. Conozco muchas, con tres cuadrillas, con listas de espera, cerradas otras a quienes en años futuros quieran entrar. Por supuesto, coinciden con las que delante tienen a capataces y no a guiapasos. Pero 2010 es el de Regina Mundi por la mañana (el que cree aún que es la hora apropiada, que rebusque fotos de la entrada de Vergeles, antes de las doce de la noche. Más gente que en la guerra), el regreso al recorrido y día habitual de Alhambra, la consolidación de una ciudad que puede ya ser definida como la segunda mejor en vestimenta de Vírgenes, la del estreno de uno de los mejores y más intelectuales mantos de Andalucía Oriental, y la del Rosario.

Sin ambages, sin que medie amistad y estrechas relaciones entre el que suscribe y esta Hermandad. Al pan, pan. Al vino (al vino una copa, con el emblema de la Cena, claro). Lo de la Hermandad dominica del Señor de las Tres Caídas no tiene nombre. Esta gente no ha hecho un cortejo amplio, grande, nutrido, solemne, sobrecogedor y elegante. Esta gente ha tocado el cielo. Desde este Miércoles Santo de 2010, hay dos tipos de Hermandades en Granada: el Rosario, y las 31 restantes. Es verdad, no se puede negar. Ni patrimonialmente hablando, ni por cómo anduvo el palio (tela de la fina y de la cara, ¿eh?), ni por el nutrido conjunto, ni por la corrección de órdenes de insignias, escoltas y participación, ni por calidad musical, resultado estético, acierto en flor o en vestimenta mariana... Pocas pegas, si las hay. Me encantaría escribir esto de otra Hermandad, pero es así. Y me enorgullezco de que muchos amigos míos, hayan hecho posible esto. Por eso, cuando pasan los años, miro atrás, veo cómo estaban y cómo parte de culpa (mucha, muchísima...) de esto lo tienen Paco Castro y Maricarmen Sáez, creo que la medalla de oro de la Hermandad no basta. Les pondría placa en el Cobertizo de Santo Domingo. Y al millar largo de hermanos, igual... Bueno, a todos no. A los seiscientos, setecientos que hicieron Estación de Penitencia y dejaron escrito que Granada es capaz de esto.

En la música, bajan y suben. Norias eternas nuestras Bandas, hay que coger el toro por los cuernos. Creo que el Ayuntamiento no puede seguir consintiendo que más de quinientos jóvenes de Granada, en el ejercicio de una actividad cultural (le pese a quien le pese) sean el jarro feo de la colección de piezas de esta Granada. Mientras montamos y costeamos un espacio para que se emborrachen miles de granadinos cada fin de semana y pasean el nombre de nuestra ciudad por las televisiones nacionales e internacionales por superar en número a cualquier otra en cuanto a confluencia de un botellón, medio millar de músicos, vestidos por los pies, con mucha más decencia y más cordura que los 27 que se sientan en las silla de damasco del Salón Regio de Plenos, terminarán tocando en Badajoz, para no molestar. O a lo mejor, desistiendo. Tal vez perdamos alguna que otra banda. Pues muy bien... He votado siempre a Pepe Torres, y vista la oposición, pocas probabilidades hay que cambie mi voto. Pero es de vergüenza que con varios hermanos mayores, muchos cofrades y algunos directamente relacionados con hermandades cuyas bandas están implicadas en la persecución musical, a nadie se le caiga la cara de vergüenza al suelo y reflexione si lo normal es que hagamos “botellódromos” y dejemos morir en el hastío, incompetencia y necedad a quinientos músicos cofrades de nuestra ciudad.

Sigo pensando que nuestros recorridos son extensos por capricho. Que a algunas hermandades les gusta dar vueltas, que nos entretenemos sobremanera, que alargamos sin necesidad las horas de la estación de penitencia, que se puede salir antes y entrar antes a nuestras Sedes y que muchas veces aburrimos a los espectadores y por supuesto a nuestros hermanos. No es concebible lo de Salesianos, lo de la Concha, lo de Escolapios, lo de... Ahora bien, para los que llevan años de críticas, que miren de nuevo sus almacenes de la memoria. Segundo año consecutivo que entra la Esperanza a su hora, impolutamente a su hora. Que sí, que a veces habrá tenido lo suyo... Pues sí, pero me quedo con una bulla que se escapó en dimensiones a cualquier otra de Granada. Y eso que José Risueño (Dios lo tenga en su gloria) se dejó abiertas las puertas del congelador. Pero el Martes, y el Miércoles (qué frío) y el Jueves (ayyyyy)...

Hace unos años, el bueno de David Moreno daba en la tecla (¿os acordáis?) “Cuanta saeta y qué mala”, decía. Lo suscribo, tarde pero lo suscribo. Salvo cuatro bien contados, hay que tener estómago para aguantar ese soniquete mortífero y demoledor que se empeñan en hacernos creer que es una saeta. Ni escuela, ni los esfuerzos de los que saben, ni gavinas de cocheros. Como en los pregones, aquí cualquiera entona medio qué, y los demás tenemos que aguantar ese despropósito. La fe se demuestra en las Iglesias, porque el componente de lucimiento y la búsqueda del aplauso, motiva mayoritariamente este cante. Si es un cante hecho rezo, o un rezo cantado, que algunos, por la Santísima Virgen, recen flojito en las capillas o canten a voz en grito (si no son vecinos míos) en sus dormitorios, como nos enseñaron de chicos a todos.

Y al fin, la Semana Santa del público. Sin durante casi una década pude constatar y comprobar, pude comparar y registrar con mayor fidelidad la asistencia de público a salidas, regresos y otros enclaves por donde transitan nuestras hermandades, este año se ha desbordado en número. Y ello por varios factores: de un lado, la crisis, que ha hecho de la Semana Santa el divertimento más gratuito y el pasatiempo más plausible de muchos. Otros, por idénticos motivos, han cambiado playa por estaciones de penitencia. Que además hayamos superado la ocupación hotelera de Sevilla, tendrá algo que ver (¡Viva Europa, Juan!) y por supuesto, la Procesión Antológica de 2009 y la declaración de interés internacional de nuestra Semana Santa, ha servido para que pocas puedan decir que tenían las calles tan llenas como Granada ha estado. Ahora bien, esta Semana Santa, para mí, tuvo la Calle Jesús y María por bandera. Nunca olvidaré eso, Valentín; nunca. Porque la verdad la conocen muy pocos, y la hacen menos todavía. Y la verdad, la tenemos muy pocos. GRACIAS A CUANTOS ME HICÍSTEIS VIVIR MI MEJOR DOMINGO. Pero a Perico Segura y al Doctor, no los quiero ver ni en pintura...

3 comentarios:

EL ESPERANZO dijo...

Venga, Davidico, hijo, que ya te estábamos esperando, vaaaaaaaaamos, que trabajas menos que Willy Toledo.
Bien, a lo Tip y Coll, comenzamos, comenzons, empezamos, empezons, te hago varios comentarios porque en lo básico estoy plenamente de acuerdo contigo:
-Respecto de lo de la repercusión social, no estoy muy de acuerdo contigo. Y más si hacemos un ejercicio de realidad comparada con lo que ocurría hace diez años. Nótese el tremendo "follaero" (dicho en granaíno) entre las televisiones por el tema de las retransmisiones, supuesto "impuesto revolucionario" y bla bla bla... Se trata precisamente de un indicio que acredita que hemos dado un avance tremendo en repercusión social hasta tal punto que las Hermandades pueden ser el centro del vendaval político, para bien o para mal.
- No estoy muy de acuerdo con tu afirmación sobre el grosor de los cortejos (que "palabro" más feo esto de los cortejos). Yo he visto incluso un incremento en algunas Cofradías y no he apreciado una significativa reducción de miembros en filas. Desde luego, haría falta un informe Sampedro en Graná que nos permitiera tener datos estadísticos al respecto.
- Por supuesto, coincido contigo en lo del Rosario; es absolutamente impresionante. Enhorabuena a los que hacen posible una Cofradía en la calle (y todo el año) con tanta categoría y dignidad. Magnífico. Sentado lo anterior, sólo quiero poner un pequeño pero a las innegables reminiscencias trianeras en el Tramo del Misterio, que son demasiadas y difíciles de ocultar en este caso. Quizás hubiera sido más correcto buscar una personalidad más propia. Lo que no empaña en absoluto que me quito el sombrero y hago reverencias de placer cofrade ante tan magna Hermandad y Cofradía.
- Y que decir de lo de las Bandas: ¡un sitio digno para ensayar ya!
A veces pienso que esta Ciudad y sus rectores no merecen Bandas como las que tenemos. Chapó por ellos.
Ya seguiremos hablando.
Abrazos.

EL DOCTOR dijo...

Que no me quieres ver ni en pintura, so mamona....si fuisteis tú y el perico los que me liasteis...!! En fin david, un domingo inolvidable, con un tercer tiempo todavía mejor...bien le cabe una entrada de las tuyas sólo de ése ratito...Ay si paco alba hubiera levantado la cabeza y nos hubiera visto cantar esas coplillas, con menos ritmo que una paja con la izquierda....

Pd- Espero tenerte muchos años detrás mía y que me digas que te puedes poner de pie y yo no....caaaaaaabrón!

David R.Jiménez-Muriel dijo...

-Doctor, Doctor: ¿te puedes poner de pie?

Quillo, al árbitro y a ti os parieron de pie, pero de pie. Me voy yo con los dos hasta si hay que sacar la Sirenita de Copenhague, fíjate lo que te digo.

Muchos años, si Ella quiere. En Jesús y María toqué dos veces y media el cielo (es que la otra mitad hasta tres, estaba buscando el asterisco de Perico, je, je)