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jueves, 15 de abril de 2010

Tiempo de Balance (costaleros)


Después de todos estos balances que encuentran ya cobijo en esta Alacena, algunos pueden sin titubeos considerar en exceso triunfalista la visión de este que suscribe sobre la pasada Semana Santa de 2010, pero sigo sosteniendo que vamos en aumento, algunos años con más o menos tino, mejor pulso, otros de manera más lenta. Y en esto de la costalería, ha llegado el revulsivo en base a cuantos se empeñan cada año en aprender de la madre y maestra de esto, en igualar en sus pasos, en ser más pulcros en el trabajo costalero y en averiguar cuáles son las formas idóneas y correctas según cada hermandad, cada iconografía y cada jornada.

Vivimos una etapa muy dulce que en el Sábado Santo de 2009, al celebrarse la Procesión Antológica, tuvimos ocasión de palpar. Ese día, unos 1.500 costaleros se encargaron de procesionar los 22 simulacros que hicieron posible la Magna Procesión. Creo que los que se empeñan en hablar de crisis, cierto es que cada vez menos, niegan la mayor. De acuerdo: las Hermandades no tienen en general cuadrilla propia. Como tampoco la tuvieron antes, cuando desde 1979 y hasta entrada la década de los 90 del siglo XX, los pocos costaleros que vinieran a sustituir a los profesionales, se metían debajo de cinco, seis pasos para que estos no se quedaran en sus Iglesias.

En 2010, las Hermandades de siempre siguen evolucionando, y las de siempre, siguen estancadas. Así de fácil. En esto de la costalería es donde más patente se hace la doble velocidad a la que se somete nuestra Semana Santa. Al día, las cuadrillas escogen el trabajo a costal, y a la vuelta de unos años, los hombros será testimonio histórico de una manera de trabajo costalero. No se trata de una cuestión baladí, sino del triunfo de la lucidez. Queda comprobado desde muchos aspectos y estudios (serios y académicos) médicos que el costal es mucho más beneficioso y menos doloso para el costalero, que los hombros. Por no decir que el que ha tenido la oportunidad de trabajar de ambas maneras, en un 99%, escoge la carga sobre la cerviz. La comodidad es el segundo de los factores, por tanto, y estéticamente, salvo muy honrosas y minoritarias excepciones, el costal imprime mejor andar, y en especial a los palios.

La Semana Grande que se nos acaba de ir quedará grabada para lo costalero por tres momentos que avalan el cacareado progreso: el andar del Señor del Gran Poder, mucho más acorde. La solvencia de la cuadrilla de la Lanzada, tras años de mucho sufrimiento quizás innecesario, y el cambio de órdago en el Señor de Pasión, venciendo además muchas incógnitas sobre el trabajo a costal ante complicadas orografías, y los de la Estrella, con la Cuesta de Alhacaba, puede que sean los primeros en esto de lo complicado del terreno.

Será la Semana Santa de los cambios: quienes han pasado a costal, han mejorado enteros. Así lo vimos en ambos pasos de Vergeles. Muy bien el Misterio y como nunca anduvo Triunfo. Ni que decir tiene que el estreno de Raúl López como capataz en la Urna, abre posibilidades a nuevos, muy nuevos capataces.

En los palios, se alcanzan niveles que antes nunca se lograran. Siempre han sido dos los que se situaban por encima del resto. A esta categoría de elegidos, viene a unirse por derecho el del Rosario, al tiempo que para ver cómo levantan, arrían, mecen, y andan los palios de Granada, hay que fijarse (y los pongo por orden alfabético) en Esperanza, Rosario y Victoria. El marketing en torno a Caridad me produce mucha gracia, máxime cuando se olvida que en esa cuadrilla, se sigue haciendo en enorme medida lo que dejara en herencia Consuelo Camarero. Ya está bien de hacer buenos a unos y olvidar a otros. Nadie duda que lleva años andando como pocos este palio (habrá que echarle un día peso, a ver cómo se comporta), pero como lo hacía sin varales (que eso no eran varales) en 2003, o en 2004, por ejemplo. Además, cometemos un error: miramos de mesa para arriba, y aunque las mecidas se observan en las bambalinas, hay que reconocer que para catalogar el trabajo costalero (que lo otro es efecto prioste, trucos y gracilidad del propio palio), se debe uno detener en la mesa. Y esa mesa, en ocasiones, botaba de lo lindo.

Lo de Rosario no ha sido normal, así de claro. Como creo que hace falta que la priostía meta mano a Mayor Dolor, que tuvo uno de los mejores años de su historia, deslucido en buena medida por la tirantez de los varales y lo apretados de estos. Con dos ensayos, pero con una cuadrilla que no ensayó nunca (la de salida), siendo el primer año y formada por tan diversa cantidad de costaleros (de hasta ocho hermandades distintas), el trabajo de Joaquín Cros merece una muy seria mención. Me sorprendió y bastante las Penas. Anduvieron de corto, controlando mucho la mecida, y obteniendo un muy bien resultado.

No comprendo qué pudo pasar en Merced. Mandada por uno de los mejores capataces de la ciudad y grande, grande como pocos como cofrade y como persona, nada cuajó. La vi dos veces, incrédulo la segunda porque no llegaba a comprender lo sucedido. A veces, es interesante volver a contemplar un trabajo costalero, porque según qué calles y circunstancias, se lleva uno a errores. Pero no, en efecto algo pasaba en ese palio, por otro lado, con un conjunto de costaleros de los que nadie duda.

Hay que agradecer el andar de Jesús Despojado. En un mundo de cambios, coreografías y alharacas, cuando la seriedad, saber fijar un costero y revirar con delicadeza es la máxima a seguir, uno se planta ante pasos así. Por ese camino quiere bucear el Misterio de la Cena. A este segundo, a mi juicio, le cabe un poco más de gracilidad, que de otra manera reclaman muchos. Ni trianear ni siempre de frente con él. Eso sí, chapó porque este año, se ha dominado mucho más el costero, nada fácil en un paso de seis metros, donde los pateros, metro ochenta y pico y más, nada enclenques precisamente, las pasan canutas.

Seguimos con un problema de base: no andamos. Además, los relevos son interminables y ralentizamos el cortejo. De eso viene por añadidura buena parte de problema de la escasa participación en filas de los nazarenos. Seguimos concediendo un protagonismo en exceso a la figura costalera, que según las hermandades, pasa de ser un peón de carga, al héroe en tirantas de la Semana Santa.

Redujo inmensamente el bamboleo propio de los hombros y de la cruz del conjunto la Soledad de Santo Domingo este Martes Santo. Favores dio muestras de cómo anda un crucificado. En Expiración, el trabajo se notó, como ya he apuntado con el palio, y la cuadrilla legaba con una entereza (para sorpresa propia) que junto a los de Lanzada, constituyen todo un Titular en este 2010. Sin embargo, hay que empezar a atajar el mal de Tres Caídas. Se ha caído en un exceso de cambios sin sentido y de coreografías que cada vez gozan de menos placer para el espectador. La personalidad (en Granada, porque nadie creo que rebata que estamos ante una clara mímesis trianera) de su andar no tiene por qué perderse, pero sí pulirse. Para Salida, Entrada, y puntos muy concretos (a llegar al comienzo del barrio, de regreso, tal vez en Pasiegas...) debería la cuadrilla esmerarse en subrayar su personalidad; y el resto, andar de frente, sin más concesiones. Aprovechando que la hermandad tiene cortejo para eso y para más, lo haría todo más liviano, menos redundante. De no ser así, se cae en el error de concederle el mismo protagonismo a todo el recorrido, y eso sin dudas, es un exceso ególatra de la cuadrilla que directamente padecen el resto de hermanos del cortejo.

Raro, muy raro, el encuentro trasnochado y mal justificado de Ferroviarios. He aquí un ejemplo de por qué no hay para todos costaleros. Digamos que el que se mete ya bajo un paso, busca una solvencia del capataz. Busca una solvencia de a Hermandad, y busca disfrutar (porque no pretendo juzgar las devociones, patrimonio personal de cada uno de los costaleros) con su trabajo. Igualmente, el progreso vivido en Cautivo y Encarnación en 2009, se desmoronó este año. Son Cofradías de altibajos. Y se acabó (por cuanto pude ver y videos grabados lo demuestran) la manida categoría a hombros de la cuadrilla de los Dolores. Su veteranía este año, no sirvió para domar una mesa descontrolada. Insisto, los palios, podrán hacerlo bien por mil motivos, pero los secretos insondables del buen hacer de una cuadrilla, descansa en las mesas. Como por ejemplo en Reyes, donde la Hermandad se empeña en deslucir el gran trabajo costalero. Soltando un poco los varales, equilibrando pesos y apretando al unísono las perillas del techo, se solucionaría el que debe ser todo un sacrificio para los que comanda Dioni Martínez, que estuvieron más que a la altura.

En Regina algo falla. Que cada cual haga sus sugerencias. Pero en Perdón y Aurora, se demuestra que a hombros se puede hacer grandes cosas. Por el estilo Concepción, con el handicap de un palio de cajón, que siempre es muy difícil de dominar. Y lo de Salesianos necesita una mejora desde el diputado de horas al que empuja del carro tras el palio. Una pena. Menos mal que también zaidinera es la Luz, que sigue dejando muy buen sabor de boca. No puede decirse lo mismo del Señor del Trabajo, que esperemos, con un paso de mayores dimensiones, sea más fácil de controlar sus costeros.

En 2010 se ha hablado de los progresos evidentes de Lanzada, Gran Poder, Expiración, Urna, Resurrección y Triunfo. Se habla de la gesta soberbia de Pasión, el gran reto del año aprobado con altísima nota. Y se habla de Rosario, la cuadrilla que más y mejor ha evolucionado, hasta puntos insospechados. Aunque tras ver de nuevo a Victoria y Esperanza, sigo pensando que la verdad es patrimonio de muy pocos. Además, espero en 2011 que Angustias de la Alhambra cambie tan anodina e innecesaria forma de portar a la grandísima Piedad del Sábado Santo. Es el momento de darle las gracias igualmente a Miguel Almagro. Este año, había alcanzado la increíble cifra de 130 costaleros para dos pasos que no tienen el tirón de los demás, al ir en silencio. En San Agustín, no sé qué sucederá, pero tu trabajo, merece un amplio reconocimiento.

Y mojándome lo que no debiera, me quedo con aquellos que no son capataces, pero hacen una labor encomiable. No se puede mandar ni mejor, ni con más acierto, que Pepe Juncal, Santi Delgado o Alejandro García Morón. Es un privilegio estar bajo un paso con alguno de los dos y oír, simplemente oír y reflexionar la altura que ha alcanzado esta ciudad en lo referente a la costalería. Aunque a mí, la Semana Santa, me la dio y para bien Valentín. Ser de la “madre y maestra” abre nuevos horizontes.

Cuando uno repasa la labor de Alberto Ortega, Agustín Ortega, Dionisio Martínez, Miguel Almagro, José Manuel Quesada, Antonio Valentín García, Joaquín Cros, Carlos Laraño, David Puche, Nacho Jiménez, y los eternos segundos, esos que ya empujan fuerte (en Victoria, Rafa Quesada, en Gran Poder, Doctor, en Vía Crucis, Trinidad y David Gomero, en Consolación Rafa Alcalá y Pepe Carvajal Linares...) se da cuenta que estamos a niveles que son el día y la noche con respecto a hace unos años. Sigo echando en falta la presencia inequívoca de Carvajal Gálvez. Quiero que Agustín Ortega se prodigue algo más. Y que el costalero aprenda que está al servicio de su hermandad y el concepto de la obediencia, que lo tenemos un poco olvidado.

4 comentarios:

Francisco Abuín - Christi Passio dijo...

Don David.. sobre todo lo último.. "que el costalero apenda que está al servicio de la hermandad y el concepto de la obediencia, que lo tenemos un poco olvidado"...

Chapó, nada mejor escrito para terminar esta entrada, que por otro lado, comparto de pe a pa...

Anónimo dijo...

Una vez más tengo que estar contigo en muuuuuchas cosas de las que dices pero, como tú sabes tengo mi particular visión de algunas otras. Y eso sí, lo que es un privilegio es estar donde quieres estar y rodeado de gente comprometida.

Un abrazo

Pepe Juncal

Anónimo dijo...

David, la herencia la dejó Juan, Consuelo la hizo mas firme aun si se podía, pero yo siempre he dicho (y como yo muchas) que a mi Paco no me ha enseñado a andar, se le pueden atribuir otros méritos, pero ese en concreto no.
Susana

El sobrino dijo...

el Huerto no salio el lunes?¿??¿?¿ y en cuanto a que el costalero debe ser obediente a su hermandad tengo que decir que el costalero se debe a su capataz y el capataz se debera a lo que se tenga que deber.