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lunes, 19 de abril de 2010

Las cosas de los cofrades de Motril

Hace justo una semana, los cofrades de Motril recibieron el documento más trascendental desde que Vaticano II se diera por concluido. O eso, o que la cal del agua de Motril tiene cada vez mayor presencia en el líquido elemento y los está volviendo a todos medio inútiles.

Para aquellos que no sepan de qué va la historia, un anónimo decide escribir un documento de poco más de un folio, que pone a caer de un burro a un conocidísimo ex-hermano mayor motrileño. Hasta aquí la anécdota. Porque no deja de serlo. Se podrá estar o no de acuerdo con el contenido, que como ha sido revelado a los demás mediante el envío de un correo electrónico donde se adjuntaba el documento en cuestión, correo electrónico falso y creado ex profeso para el único cometido de darle bombo al asunto, se queda, insisto, en anécdota.

Ni el vilipendiado en cuestión puede hacer nada, pues no se le nombra ni sería fácil (ni necesario) rastrear al escribiente, ni me parece que tenga este Motril Cofrade nuestro, más neurona que la justa. Desde entonces, por una carta que sin nombrar lesa la imagen y honor de un cofrade, en los blogs, foro, medios de comunicación y en la envoltura de los churros de los bares de los Agustinos, todos han querido aportar su grano de arena. Está muy claro que con el firme y honroso propósito de sacar peces del agua revuelta. Unos, porque saben que todos los dedos apuntan a un presunto autor, y si pueden probarlo y que se lleve un rapapolvos, tan felices, y otros, porque al parecer, la Semana Santa motrileña ha sido tan soberbiamente buena, que no es necesario balance alguno y este tema, requiere todas las atenciones del colectivo cofrade.

Fermín Anguita, que es más listo y tiene ocupaciones mayores, mientras, nos trae en sus "Crónicas pajareras" la noticia más trascendental para todo aquel que se llame motrileño: la Iglesia Mayor, va a recibir al fin una inyección restauradora y conservacionista, dentro de sus 500 años que se cumplen este de su erección. O se empeña en su "Judea" en recordarnos instantes de una historia reciente y fotos con sabor. Lo tiene más claro. O no tiene nada qué ganar ni que perder en esto.

Soy amigo del señalado como escribiente, y bajo ningún concepto considero que pueda él ser el autor. No sólo lo exonero, sino que creo que a estas alturas, su talante debe ir en otra dirección. Al difamado ex-hermano mayor, lo he tratado en infinidad de veces con la seguridad de estar ante alguien grande, o al menos, eso me ha hecho ver en tantos años de relación mantenida entre ambos. No seré yo el que pida la reconciliación ni el que abogue por la necesaria capacidad de entendimiento, como se han hecho desde otros blogs. Tal vez si fuera Padre Mercedario, andaría por esos caminos esta Alacena.

Esta entrada denuncia directamente al universo cofrade motrileño que al parecer, no tiene otra cosa más importante que enfrascarse en mamarrachadas de este tipo. Como todas las hermandades han crecido en número de nazarenos, se han asentado las bases de su participación pública y colectiva, saneado sus economías, fundamentado sus principios y mejorado su patrimonio, ya está todo hecho. No hace falta más que, otro año de nuevo, felicitarse por tan excelente Semana Santa.

Lo que pasa es que no cuela. El mundo cofrade motrileño pasa una de sus etapas más oscuras, porque pierde hermandades, pierde cofrades, motivaciones, y le falta sustentarse en algo crucial: una cultura que no llega y a este paso, no llegará. Si las principales personas llamadas a realizar una transición entre el estamento cofrade actual y el que queremos todos (o eso creo) siguen perdiendo tiempo en una carta de folio y poco, a ver qué ganancia sacan de esto, no me extraña que poblaciones de menor entidad como Motril, tengan una Semana Santa más saludable, estética y preciosista que la de la "capital costera del chirimoyo y la cartita".

De veras que no entiendo a veces cómo se puede ser tan torpe. Por eso prefiero a veces perderme en zaguanes más memoriosos y memorables.

7 comentarios:

quinta columna dijo...

Estoy de acuerdo contigo, querido amigo. La atención se ha desviado hacia "hotros" derroteros distintos de los que deberían haberse tomado.
Pero al igual que a usted le deben estar llorando los ojos al ver cómo he escrito ese "hotros" con hache, también denuncio a aquellos que intentan desviar la atención con un tema tan absolutamente irritable como el que nos ocupa. Que no te quito la razón, en absoluto, pero, narices, vamos a hacer las cosas bien, y si alguien tiene algo que decir, que lo diga, pero no en lunes de Pascua, que parece que se estaba esperando a terminar la semana de pasión para lanzar la bomba fétida con la que seguir teniendo de qué hablar, cuando había muchísimo de lo que hablar, por supuesto.

La Semana Santa motrileña está en crisis, eso está claro. Y la pregunta es qué podemos hacer que sirva como antibiótico que elimine esas nocivas bacterias que la están hiriendo de muerte? Y, por supuesto, qué es lo que no debemos hacer para seguir rematándola con las hojas afiladas de la ira...

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Pero el error aquí consiste en prestarle dos segundos y veinticinco décimas a esto, y no en sentarse de una vez y pensar por qué pueblos con 25.000 habitantes, tienen mejor Semana Santa que la de Motril.

Aquí no hay que eliminar nada, Jesús, nada. No hay bacterias. Sólo hay ganas de, a río revuelto, sacar ganancias. Si le pegamos un bofetón a uno, a ver por donde se saca el provecho. Si se pone uno de lado del abofeteado, a ver si así, el que abofeteó, sale escaldado.

¡Que nos conocemos todos! A mí la carta me ha hecho el mismo efecto que la correspondencia entre Romeo y Julieta. Pero cuando he visto fotos, vídeos y otros, de la pasada Semana Santa de 2010, se me caía la cara de vergüenza. Eso no tenéis pantalones de ponerlo en vuestro blogs. Eso no es tema de charla ni de tertulia. ¿Por qué? ¿Vamos a caer en desgracia? ¿Perderemos oportunidades de prebendas y encargos?

Esa frase tuya es muy clarividente: "las hojas afiladas de la ira". A estas alturas, a mí llevarme mal con alguien, no me compensa. Además, lo malo es que (y aquí viene la prepotencia) no encuentro enemigo capaz (dialécticamente hablando, faltara más) de modo que me quedo compuesto y sin...

¿A quién le interesa seguir con el tema? ¿Qué caterva de sacerdotes frustrados y misioneros pululan por el espacio cofrade motrileño de INTERNET? Menos cinismos y vamos a poner las cartas sobre la mesa. Que el escribiente y el "escribido" (para que también te chirríen los ojos) que lo arreglen ellos, y vamos a ver de qué manera salvamos esto. Pero con verdades directas y sin remilgos. Que a veces, me dan ganas de que nunca hubiera habido micrófonos cofrades por Motril... ¡Total, el beneficio... Restringido!

Y sabes que llevo razón. Un abrazo fuerte.

Alberto Vergal dijo...

Bueno...Decir que todo lo leído hasta ahora en esta entrada (entrada y comentarios) pueden llevar su parte de razón. Pero creo,que hay que admitir que existe una realidad muy dura dentro del Mundo Cofrade Motrileño,y que dicha realidad sobresalta por interés o por morbo de algunos, a los verdaderos problemas señalados que padece la Semana Mayor Motrileña.

La realidad que empaña la verdadera Semana Santa de Motril,es que hay una serie de señores considerados cofrades,y que para mi parecer dejan mucho que desear,incluso como cristianos,que es la base primordial de ser cofrade(aspecto siempre olvidado,por aquellos que se creen que ser cofrade es ser de la yet set)Y que como cofrades (y cristianos) no deberíamos abofetear a nadie(mucho menos hacer un circo de ello),en todo caso,como buenos cristianos deberíamos poner la otra mejilla. Pero ahora me pregunto: estos señores que le interesa mas el circo y las disputas absurdas,en vez del respecto y discreción sobre estos temas, ¿son veraderos cofrades?¿se les puede denominar de tal forma?

Por otro lado,creo haber entendido (en la entrada) que a la gente que componen el mundo cofrade de Motril los meten todos en un mismo saco. Criticándolos,por el resalte de algunos ineptos,de que en Motril no hay cofrades preocupados por la crisis que vive nuestra Semana Santa,y encima creo entre ver que tampoco se nos considere luchadores por mejorarla. Yo les aseguro que hay muchos cofrades motrileños que trabajan durante todo el año en sus hermandades,que se preocupan por lo que hay que preocuparse en incluso luchan (que no deberían) contra esta serie de personas. Y para aquellos que le es fácil criticar, les invito a que participen de la nuestra semana santa y si pueden ellos aportar algo para mejorarla que lo hagan.

Desde mi punto de vista,la crisis que sufre la Semana Mayor de Motril, se debe a dos grandes factores: primero,la poca colaboración económica que nos ofrece el Ayuntamiento; y la segunda,la carencia de espíritu cofrade y religioso que han sufrido las hermandades motrileñas relacionado con la crisis de evangelización y devoción que la Iglesia no ha sabido ofrecer a los jóvenes.

Solicitar desde aquí,el respeto a los hermanos antiguos y fundadores de hermandades de la Semana Santa Motrileña,porque sin ellos no estaríamos ni hablando ni disfrutando de lo que hoy es la Semana Santa de Motril,además que se merecen un respeto digamos que por antigüedad. Y también quiero pedir respeto para aquellos cofrades, que ajenos a estas problemáticas, desempeñan su labor cristiana y cofrade a través de sus hermandades y parroquias.

Un cordial saludo.

Luigi dijo...

Mi querido David, comulgo en bastantes de las afirmaciones que haces en esta entrada, pero no me resisto a apuntar ciertos matices, que desde mi perspectiva, considero importantes. No es justo afirmar que "El mundo cofrade motrileño pasa una de sus etapas más oscuras, porque pierde hermandades, pierde cofrades, motivaciones.."; hay hermandades motrileñas que viven una etapa de gran auge, eso si, las menos, pero las hay. Lo que habria que preguntarse son los motivos que han abocado a numerosas hermandades de tu ciudad a su actual situación. Y yo siempre lo he tenido clarisimo, como el rostro originario de nuestra común Misericordia. Toda hermandad que no siembre sobre el suelo fértil de la fraternidad, de la seriedad en su actuación las 51 semanas despues de la Semana mayor, tarde o temprano caen en la desidia, el folklorismo vacuo y terminan por perder su esencia, esto es, la de asociación cristiana. Asi ha sucedido desde que tengo memoria con las hermandades "familiares", las hermandades "gastronómicas", y diversas variantes. Por ello considero imprescindible que las Juntas de Gobierno se planteen, algunas ya decia al principio lo han hecho siempre, fomentar la convivencia fraterna, hacer crecer en sus filas la conciencia de pertenencia, el amor por su hermandad, antes que enmarañarse en las adquisiciones materiales que a la postre , si falta ese sentido cristiano, devienen las mas de las veces en disputas y empobrecimiento moral. Y paro aqui , que como bien dices, hay mucha tela que cortar. Un abrazo hermano.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Alberto, no lo conocía pero créame que es un placer que entre en esta Alacena, suya, como de todos...

Verá, el apoyo institucional ciertamente es rácano. Pero soy de la opinión que las Hermandades deben aprender a ser autosuficientes. Esperamos en esta sociedad española el continuo maná. 420 euros de un sitio, la ayuda maternal de otro... Si se puede, todo perfecto. Pero cuando hay que pagar la luz de la casa y poner un plato caliente en la mesa, si se quiere además un Mercedes, o se trabaja más, o se es más productivo, o se pluriemplea uno, o no viene el Mercedes, en términos de una economía media.

En Granada, las Hermandades manejan presupuestos idénticos a los motrileños, pero se sabe invertir, y se sabe implicar a los hermanos. Pasos de Misterio que superan en calidad a algunos renombrados de Sevilla, han costado diez y once años de trabajo. El Lunes Santo hay uno que es ejemplo de ello. Y no hay mecenas ni toca la lotería. Los hermanos se mojan. Eso es impensable en Motril, pero no porque haya más paro o en Granada el salario medio esté en 4.000 euros. Tamaño disparate. Es porque en Motril se pagan 12 euros anuales y en Granada, si hay que pagar cuotas extras, papeleta de sitio y la cuota ordinaria (unos 36 euros anuales de media), las cuentas vienen a suponer, en el más extremo caso, unos 6 euros al mes.

Sobre la crisis de evangelización que sostiene, decirle que es algo tan complejo y serio, muy serio (si se es creyente convencido como el que suscribe) que no me compete analizarlo. Pero le diré que la crisis cofrade no viene por una cuestión devocional ni evangélica, sino de cultura. La general y la cofrade. A uno que a duras penas se le puede entender cuando escribe, no se le va a explicar con satisfacción que la bandera de penitencia debe ir en un lugar determinado del cortejo, o que el palio tal no puede hacer una cosa concreta en su andar, o que las ofrendas florales, estropean el exorno propio y deslucen el trabajo de los priostes. Fíjese que temas más sencillos y fáciles de corregir, y sin embargo, sin suerte en Motril.

Espero que siga entrando en esta su Alacena.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Luigi, hermano, me encantaría que llevaras razón, porque pienso igual que tú, pero veo que la realidad nos quita fuerza a nuestros deseos. Ojalá el motor de lo cofrade no fuera lo folclórico (que dicho sea de otro paso, se ha pretendido con este término desprestigiar, cuando tiene todo su fundamento), pero es así. Lo es en Sevilla, en Málaga, en Granada...

Es que, la Semana Santa, aunque nace de un componente religioso que anima y sustenta la participación del cofrade, tiene mucho de estética, de propaganda visual. De hecho, las hermandades de penitencia fueron creadas por ese motivo por el mismo Papa Pío V tras el Concilio de Trento. El que olvide o desconozca eso, se pierde la realidad. Los cofrades fuimos instituidos como un arma para extender el mensaje católico y luchar contra la Reforma Protestante. Y tras cuatroscientos años largos, a ver cómo castellanizamos y damos un corpus espiritual a esta manifestación. ¡Imposible! Para rezar a Dios y pedir por las intenciones más importantes, yo no me pongo en la calle. Yo no aguanto horas el cilicio del antifaz, o el peso sobre mi cerviz del paso. Yo rezo cada domingo ante Jesús Sacramentado en Misa. Y por tanto, se iría al traste todo esto.

Si queremos imbuirnos de ese espíritu, no podremos negar que el atractivo cofrade dejará de existir en un enorme grado. Nada de beneficios turísticos, hosteleros y comerciales. Nada de generación de puestos de trabajo (en Andalucía, miles de puestos por las hermandades). Sevilla genera solo en Semana Santa, por su fiesta de fe y de arte, 166 millones de euros. ¡Luigi, en una semana!

¿Se conseguiría lo mismo rezando? No. Eso lo sabemos los dos, y hasta el más pintado. Lo que necesitamos es poner los puntos sobre las íes. No reírle las gracias a quienes mezclan coros rocieros con hermandades. A quienes disfrazan sus pasos de jardines botánicos. A quienes hacen del andar de un paso, el ballet nacional ruso. A quienes cogen un micro con intenciones personalistas, y no son capaces de decir la verdad. A quienes consienten (y en más o menos medida, todos) que haya dictaduras encubiertas en nuestras hermandades. A quienes han mutilado nuestra Semana Santa, dejándola a la altura de los noventa, tras perder una hermandad, que el año pasado eran dos. Y a quienes fundan nuevas hermandades con tan pocos visos de credibilidad como estamos viendo, pero además, de rebote, olvidándose de la (o las) que un día fue la suya.

Yo no apelo a otra cosa. No cuesta un duro ni esfuerzo ordenar bien un cortejo, comportarse medianamente en cuatro horas que duran los nuestros, buscar (y fíjate con INTERNET hoy día) cómo debe ser un exorno floral, como anda un paso, reconocer, admitir y enfrascarse en el cambio de Titulares que no mueven a devoción, contrarían las normas de Roma y son de paupérrima calidad, o empezar proyectos patrimoniales serios, apostando por el arte y no por la prisa, que ha sido siempre, la que ha mandado en la Semana Santa de Motril. Y por eso, pueblos infinitamente más pequeños y algo más pequeños, tienen mejor Semana Santa. Y así de fácil.

Y de la carta, a olvidarse, que no es menester que siga el runrún al respecto.

Como siempre Luigi, un placer.

J. Carlos Medina dijo...

Creo que la Semana Santa motrileña efectivamente pasa por uno de sus momentos más oscuros. Discrepo por tanto de nuestro amigo Luigi. Básicamente porque creo que nuestra Semana Santa padece de autocomplacencia. Las que van mal dicen que la culpa es de otros y las que van, supuestamente bien, o en auge, se les supone en auge con respecto a las motrileñas pero no sobre el conjunto de la Semana Santa andaluza. No hablo de estar al nivel de Sevilla ni Granada, hablo de estar a un nivel medianamente decente. La ley de la relatividad es muy fácil de aplicar en este caso ya que, como se suele decir, en el mundo de los ciegos el tuerto es el rey.
Capacidad de autocrítica tenemos más bien poca, afán de superación despacito que no corra prisa, y mientras tanto el que más por el que menos todos tenemos mucho que mejorar. Las nefastas es evidente en que y las que están en auge porque ese auge debería haberse producido hace años y lo que deberían estar es mas en un momento de perfeccionamiento y mantenimiento en su buen hacer.
Un abrazo.