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sábado, 20 de marzo de 2010

La cuaresma enrarecida (y lluviosa)


No entiendo esta Cuaresma; está siendo especialmente rara, apática, desordenada, febril. No la entiendo porque no comulgo en nada con este estilo de hacer las cosas, porque siempre idealicé una vida cofrade donde el hermano disfrutara a sorbos cada uno de los momentos de la espera, que paladeara cada instante de las vísperas.

Cuaresma de muchos actos sin cabeza algunos. Cuaresma de Boletines y publicaciones con cierta mediocridad. Cuaresma de medios de comunicación donde sólo la provocación puede ganar oyentes.

Esta Cuaresma de 2010 es la de las páginas de información cofrade en donde se pueden vetar nombres a propósito, mezcla de envidia y de pago de favores (o puesta de recto/orto/ano u ojete) a quien jamás dará nada. Pero tranquilo, puedes ir con el chisme (me consta que no sería la primera vez) a quien quieras. Lo malo será cuando tengas que contarme un par de cosas cara a cara.

Venga, sigamos: es la Cuaresma del destripe; de “la gran mentira”. ¡Más quisieran muchos! Esa gran mentira que cacarean, será en definitiva una vez más, la medalla de oro del buen gusto una vez más, y van... Ni me acuerdo.

Cuaresma donde la bravuconería, amenaza y el porte delictivo vale. Es muy ruin que un hermano, un cofrade, un costalero, vaya persiguiendo hermanos cofrades costaleros como si fuera un sicario colombiano. No sé a donde vamos a llegar.

Será la Cuaresma de la repetición de pregones; de carteles que acuden al montaje fotográfico y a los programas informáticos para enmascararlo todo. Nada ni nadie podrá nunca quitar el sabor absolutamente cofrade a carteles como el del Bar León o Granada entre Varales, los únicos carteles cofrades de esta Cuaresma.

Sí, hay cosas buenas... Las cuatro exposiciones (San Bartolomé y Santiago, Caja Rural, El Corte Inglés y Ayuntamiento) que han convivido a la vez durante algún tiempo. De órdago a la mayor. O el manto de las Maravillas, al fin gloria absoluta. O cómo hemos ido sustrayendo fotos a quienes tenían instantáneas del palio del Rosario, de agarrarse los machos. O de esos soberbios, únicos, espectaculares respiraderos de Remedios. Y no me olvido del descubrimiento pregonero que ha sido Antonio Valentín García Morón (calidad demostrada en un mar de mediocres voceros), del disco de Exfiliana, de la marcha de la Banda de Ogíjares...

Para el olvido, bien lo sabes, la hipocresía, la falsedad, las lágrimas de cocodrilo, que tal vez de remordimiento. Recuerdo cuantas veces oí de una costalera cómo, refiriéndose a su Hermandad, cambiaba la letra de la famosa sevillana (¡qué poderío, qué poderío, qué poderío...!) y resulta que estaba siendo profética, estaba siendo autocrítica, JA. O del que te llama hermano y se restriega la lealtad y la verdad por la entrepierna.

Pero para mí, quedará en mi cabeza, el lunes 15 de marzo de 2010. Ese día, me apadrinaron Rafael Alcalá Valdivieso y Antonio Valentín García Morón. Y esas cosas, no se olvidan, pero es que además, contrarrestan tantas cosas raras de esta enrarecida Cuaresma.

Ah, por cierto, para mearse. Cogemos un micro y además de una cadena seria, y después de 31 años que tiene el Pregón del Costalero de Granada, nos atrevemos a preguntar, quién lo organiza. JODER, esos son nuestros medios cofrades granadinos.

4 comentarios:

Francisco Abuín - Christi Passio dijo...

Sin comentarios pues no hay nada que objetar... solo mandarte un fuerte abrazo... y ya vendrán "cuaresmas mejores"... y las tendremos que ver...

Cuídate... pero tela...

Anónimo dijo...

bienvenido a la gloria costalera
RAFALCALA

quinta columna dijo...

Qué razón que tienes, hermano. No sólo en Granada ocurre lo que relatas en tu artículo. En Motril también se respira un ambiente ciertamente enrarecido, con dimes, diretes, miradas extrañas y comentarios muy puntiagudos sin sentido.

Zadlander dijo...

Te pido encarecidamente que intentes colgar en algún rincón de tu blog alguna de estas dos imágenes, para una nueva España y por la unificación de símbolos patrios en Internet:

Bandera unificada

Escudo unificado