Visitas

domingo, 28 de marzo de 2010

Domingo de Ramos


Llevábamos esperándote un año entero, con esas ansias únicas de lo deseado, de lo grande, de lo imborrable. Llevábamos esperando que abrieras y destaparas el frasco mágico de tus esencias más inmateriales, y lo has hecho con el sol arriba, tan arriba y tan nuestro que de tanto desearlo se nos había olvidado que te deja único y aplaudido.

Llevábamos 40 días preparándonos a base de volver a las tradiciones, de repasar mental y físicamente toda la herencia que nos dejaron aquellos que ya no están. Llevábamos una Cuaresma entera entre ayunos, abstinencias, tertulias y reuniones. Aprovechando en cada momento para oír tus sonidos imperecederos. Para vestir las camas de invitados con las ropas pulcras y ordenadas de tus días grandes. Para envenenarnos con tus convocatorias, con tus citas, con todo lo que te sirve de antesala.

Llevábamos tanto tiempo, que algunos nos ha costado dormir hoy. Hemos salido escupidos de la cama mirando tu cielo, cuando aún el día no había vencido la noche. Nos hemos puesto la corbata de estreno, el traje de los días importantes, la palma... Hemos parado a participar en la Misa de Nazarenos, hemos visitado a los nuestros, que hoy no veremos pero estarán haciéndote, por San Juan de Dios, por el Realejo, por el Darro, por el centro y por San Antón.

Y nos hemos acordado, a base de sacar de los trasteros de nuestra memoria, de aquellos que no están. De los que sí, y quiero traer a esta Alacena y brindarles esta entrada, porque nunca dejaron de estar. Y nos hemos preguntado qué vivirán hoy, mientras nosotros andemos con Ella a cuestas, Juan Morillas, Miguel Almagro, Paco Estarli, José Luís Illescas, Emilio Martín, Agustín Ortega, Enrique Pi... Al tiempo que esperaremos para estrecharnos, tú como testigo, con Antonio Valentín, Miguel y Rafael Alcalá, José Manuel y Rafael Quesada, y tantos, y tantos otros...

Y al fin, he seguido de nuevo pensando, viviendo, mal durmiendo y gozando del día más grande, más emotivo, más esclarecedor y que mejor apela a los recuerdos, de todo el calendario. He seguido fiel al día grande, con la radio (imaginando a Pepillo Carvajal por el Porvenir), con imágenes reflejadas en la pantalla del ordenador, mientras el blanco y el rojo teñía mi cama... El color sacramental y mariano de los que hoy bregarán y me dejan ser testigo, con la más bonita Ñiña del día más grande de todos, con la Novia de un barrio entero, con la Señora de los “Domingos” (Santos y de Ramos) y con la que lleva España entera cosida a su palio.

Y cuando en unas horas, sueño cumplido, cargue el divino peso de Su Gloriosa Gracia, viviré el más grande de los días grandes que para mí, como para tantos, siempre eres Tú, DOMINGO DE RAMOS.

La soberbia y única foto de la Madre de Dios de la Victoria, es del grande, de bueno de Luís del Campo. Gracias hermano por el préstamo.

2 comentarios:

quinta columna dijo...

Felicidades. Ya es Domingo de Ramos. Arranca la Semana Santa en Andalucía.
Única donde las haya. Vivámosla intensamente.

monaguillo dijo...

Ole las CASTAS costaleras de verdad. Ole los hombres buenos. Bienvenido al Realejo, Esencia Pura del Arte. Se puede hacer de otra manera... pero estar´´ia mal hecho.

Un abrazo enorme.