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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Porque como tú... NINGUNA


Para cuando quedó terminada, aquel año de 1655, fue tanta la sorpresa que nunca se destinó para el lugar en la que fue concebida, el facistol de la Catedral de Granada. Y desde entonces, la más exquisita, la más elegante, la más hermosa, medida, perfecta y desdibujada concepción de las artes plásticas mundiales, tiene el espacio noble que merece su noble hechura.

Desde entonces:

Todo el mundo en general
a voces Reina escogida,
diga que sois concebida
sin pecado original.

Desde entonces:

Tan sin mancha el mundo os ve,
que si no es de fe el misterio,
tiene en las almas imperio
como misterio de fe.

Que es amor poco cabal
el que os llama y apellida,
negar que sois concebida
sin pecado original.

Y es que si así pudiera, esta debería ser PATRONA PERPETUA y GLORIOSÍSIMA de la gracia, del donaire, de las artes y la mesura.

Fue un 1655, puede que 1656. Fueron los doctos magisterios de Alonso Cano. Y jamás nunca habrá, una mujer, una niña más pura, que esta Inmaculada de la Catedral de Granada...

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