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sábado, 19 de diciembre de 2009

Mueran los malos intelectuales

Supongo estimados lectores de esta insigne Alacena que estarán absortos ante esta entrada que no redacta su autor habitual y es que, en un amical invite, me cede la oportunidad de dirigirme a ustedes. Y así les digo:

Deben estar, supongo, al corriente de la situación político-catalana que azuza la información nacional en estos días. Los periódicos sacan en portada, las ondas en titulares, el referéndum independentista que se fragua por allí arriba, de Castellón para arriba. Pero qué quieren que les diga, a mí eso, tampoco me acaba de preocupar. La soberanía no se consigue con un sí o con un no. No se desmarca con un plumazo la identidad española con una papeleta y una aprobación popular. La independencia se consigue cuando se establece una ruptura evidente con la idiosincrasia de una Nación, con una lengua común, con una mentalidad colectiva, con unos valores y costumbres que nos son propios; con unas muestras de identidad que acogemos con respeto, cariño y con decisión. Si perdemos esto, perdemos nuestra cultura. Muere una parte de nosotros. Muere la unidad. Gana el separatismo, la independencia y con ellos el rencor y el desprecio de una supuesta élite por el pueblo soberano de España.

¿A santo de qué viene esto? Sencillo. Ya en el 2006 los planes de inmersión lingüística catalanes ya reprobaban el castellano a favor del catalán: se exigía en las oposiciones administrativas y sanitarias el uso incondicional de la lengua de Fabra para acceder a las plazas; se extendió a los planes educativos con la supresión de una hora de lengua en horario lectivo. Se menospreció la cultura gastronómica española así como tradiciones populares tales como bailes regionales y similares en el estrepitoso Forum de las Culturas (2004). Se abogó desde el año pasado por la retirada de los símbolos religiosos – legado de nuestra Historia – de los lugares públicos amén de la retirada inconstitucional de la Bandera. Ahora vienen y siguen atacando a nuestras tradiciones más profundas, las que perfilaron – guste o no – la idiosincrasia de nuestra gente, como la Fiesta de los toros.

En el 2004 los políticos catalanes ya declararon como “antitaurina” a la ciudad de Barcelona. En 2005 ERC y su gerifalte, Josep Lluís Carod-Rovira, a la cabeza quisieron hacer lo propio en toda Cataluña condenando públicamente a quienes asistieran o apoyasen la tauromaquia, pero se retractaron por que les perjudicó políticamente. En 2006, volvieron a intentarlo. En 2007, también. En 2009 parece jugarse la última batalla. El último asalto de esta pelea que ya resulta agónica para los aficionados catalanes. El día 18 puede que la historia del separatismo incultural de Cataluña se escriba con letras de oro, pues habrán ganado una de las batallas más sonadas.

Por esto, desde esta Alacena, no quiero brindar palabras al sol ni volver a blandir espadas que me suenan inútiles. Ya lo hice en su día y me resultó infructuoso. Que luchen los que saben que yo, si eso, echaré la pata adelante, volveré a citar con orgullo y pegaré el que desde hoy me empieza a saber postrimer muletazo de una faena de oreja.

Aficionados todos, nos condenaron los más grandes Pontífices de la historia y les vencimos; nos despreciaron los reyes más influyentes del país; nos ridiculizaron los intelectuales más incendiarios y fracasaron. ¿Hemos de agachar la cabeza y tocar a retirada ante unos autócratas mal avenidos que por ser papas son ateos; por ser reyes, republicanos; y por intelectuales son zoquetes? Ni una guerra fraticida enfrentó a la Tauromaquia, no lo hará tampoco un Tripartito.

Nos sobran argumentos de autoridad para defender lo que creemos, nos sobran argumentos propios para lo mismo. No recurrimos al Estado ni a la política por que sabemos cuál es nuestro lugar. Cobardes ellos que no confían en sus posibilidades y deben acceder a los políticos para prohibir y abolir en una democracia; no confían en la mayoría de un pueblo sino en la mayoría de unos asalariados.

Echo mano del anecdotario nacional y me encuentro con una de las frases idóneas para la ocasión que me atrevo a parafrasear: venceréis por que tenéis la fuerza pero no convenceréis por que no tenéis la razón. En el mismo hilo alego: ¡Viva la inteligencia, mueran los malos intelectuales! Y remato faena, en los medios, enfilando la mirada a través del estoque recitando coplas de Ricardo de la Vega:

“Es una fiesta española

que viene de prole en prole

que ni el Gobierno la abole

ni nadie habrá quien la abola”.

David García Trigueros

4 comentarios:

Lemar dijo...

Hola hermano, soy Juan Crescencio, padre, yo voto no y digo no los toros en las tierras catalanas, si ellos no los quieren allí yo tampoco a esos ni agua y de arte menos, así tocamos a más los demás, que alegría, ellos con los suyo y que nos dejen en paz, con nuestras costumbres, tradiciones y nuestro arte, que de eso ellos cortitos, y lo digo así por darles algún margen, por que nada de nada, un abrazo hermano y siga usted en su linea, la de los hombres cabales.

Anónimo dijo...

Un saludo David. Como siempre no estoy en casi nada de acuerdo con lo que escribes jejeje, pero escribes muy bien y eso hay que reconocerlo. Calma calma que el apocalypsis no está cerca. Un abrazo muy fuerte, salud y república.

Anónimo dijo...

me hace gracia esto de los catalanes, esto si quieres lo publicas y si no no, me da igual, todo lo que tenga que ver con la bandera nacional, lo repudian, peeeeeero me parto cada vez que veo el 22 de diciembre en la tele como un premio de la LOTERIA NACIONAL de NAVIDAD que no de (vacaciones de invierno) cae por el a´mpurdan de los cojones o como se escriba que felices son todos.... que felices tambien cuando gana la LIGA NACIONAL DE FUTBOL el barcelona y un largo etc que por desgracia ya se están convirtiendo en tópicos y como tópico en algo habitual.... olvidándosenos siempre lo más importante que es cagarnos en su puta madre cada vez que se tercie o en su defecto salgan en el telediario...por cierto no se que me da más por culo que le toque el gordo a un panchito o a un catalán por que de los de las vascongadas ya ni hablamos.
un abrazo pequeño gran hombre sirva este comentario por si se terciara a un futuro nuevo gran articulo tuyo jejeje
illescas

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Quede claro que este parto magnífico, no es mío, sino como recoge el final de la publicación, del enorme David García Trigueros. De los comentarios de Pepe Luís y de Juan Crescencio, apuntar que comparto miméticamente lo que dicen.

David García Trigueros, gracias por colarte en esta Alacena con algo tan interesante.