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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Hipocresía

El premio Nóbel de la paz, que por el momento no sólo mantiene la misma actividad armamentística, bélica y opresora que su antecesor, Bush, le ha pedido al príncipe de las alianzas, al mentor de los lazos entre civilizaciones, al carajote de presidente que se nos coló de rondó en el Gobierno de España, zETAp, 1.000 soldados más para Afganistán. Que hay que aumentar los efectivos militares en la misma guerra pero con distinto escenario.
Yo, que soy muy crédulo, bien pensado y confío en las personas, sé, que como en aquella ocasión, saldrán de nuevo los intelectuales, actores y hombres de la izquierda a las calles, gritando NO a la Guerra. Al igual que aquella vez, porque nunca lo hicieron por cuestiones ideológicas, sino verdaderamente preocupados por una guerra injusta, como todas, como esta, que es guerra, injusta, cruel y amoral.
Sé que Almodóvar, Bardem (madre y oscarizado hijo), Trueba, Bosé y otros, son conscientes que mientras en la Guerra de Irak murieron 13 españoles (de ellos, 4 militares) en la de Afganistán, ya llevamos 87, todos ellos militares, que es lo mismo que decir que parece que esta es mucha más guerra que la otra, y por eso tendrá la respuesta contundente de una progresía dispuesta y capaz, como en 2003, cuando gobernaban los conservadores. Porque repito, a ellos les movió una ética, una humanidad exacerbada, nunca un interés político, ideológico o pancartero.
zETAp, que trajo los soldados españoles de Irak (bueno, sí, los metió luego en Afganistán, pero consideremos esto como una escala del vuelo que se ha prolongado un poquito), le ha contestado al hombre de la paz, ese estadounidense presidente que no soluciona la salud pública, ni los conflictos armados ni las necesidades prioritarias americanas, a pesar de ser el maná prometido, que 1.000 efectivos, no podrá mandarle, pero que cuente con unos pocos. Sin embargo, Francia y Alemania, en manos de la centroderecha, le ha dicho a Obama que ni por asomo. Inglaterra, gobernada por la izquierda, sí.

No me entero... Será que no he prestado atención... A ver, los gobernantes progresistas ¿mandan más soldados a una guerra? ¿Los intelectuales progresistas ahora no salen de manifestación ni protestan?
No, calumnias gratuitas, tiempo al tiempo. Seguro que de un día a otro, Pilar Bardem se coloca su mejor chaqueta de pana y su pañolito palestino al cuello, y levanta las palmas de las manos en un gesto indicativo de estar poseída por un trance, mitad nervioso/psicosomático, mitad drogadictivo, y entona fuerte, rotundo y severo un grito de protesta que diga: NO A LA GUERRA DEL PRESIDENTE zETAP. Seguro, segurísimo.

4 comentarios:

Jose dijo...

Pazzz..., diálogo..., talante..., nunca mais..., no a la guerra, ¡asesinos...!, merecemos un gobierno que no nos mienta, más pazzZzzZZzzz..., peculiares hombres de paz..., estatut, nucleares no..., desaceleración económica..., pleno empleo..., más estatut... El viento puede con todo... Palabras, consignas..., que éste se lleva con la misma facilidad con que son tan alegremente emitidas...

Un cordial saludo.

José Santiago dijo...

Desde luego a la saga Bardem se le ha visto el plumero.

Ralph dijo...

Esto es como cuando un coleguilla tiene un accidente y es culpa suya, tú sabes que es así, pero claro, no vas a dejar mal a tu amigo y entonces dices, sí claro pero si el otro hubiera venido más despacio, no viniese distraído y hubiese dado un volantazo no se habrían chocado de frente, es que hay cada inconsciente en la carretera y te quedas tan pancho.

J. Carlos Medina dijo...

Hagamos un ejercicio de imaginación. Supongamos que vivimos en un edificio con muchos vecinos. Fijamos nuestro objetivo en el vecino del 3º A, usted ya me entiende, y este vecino tiene 6 hijos. El padre conflictivo, la madre conflictiva y los hijos ni le cuento. Un día sospechamos que el vecino en cuestión tiene varias garrafas de gasolina y creemos que le va a pegar fuego al edificio. Armados de valor y en compañía de otros vecinos entramos en su casa en un claro delito de allanamiento de morada ya que ni el presidente de la comunidad de vecinos que pinta menos que Carracuca en las cortes ni un juez nos han dado permiso para ello. Entramos en tropel, matamos al vecino, y buscamos las garrafas de gasolina destrozamos su casa y resulta que nada de eso hay. Aún así seguimos esgrimiendo escusas peregrinas para justificar nuestros actos. La consecuencia de haber matado a este padre de familia es que los hijos empiezan a pelearse y matarse entre ellos por la herencia del difunto. Aún siguiendo empecinados en que teníamos motivos para ello la cordura se impone y decidimos quedarnos para reparar su casa para que los hijos no se sigan peleando entre ellos y para buscarle un tutor que imponga el orden en esa casa en un futuro. Pues bien eso es lo que ocurre en Irak.
Y para Afganistán, tengo más edificios y más vecinos que vendrían que ni pintados para ejemplificar situaciones análogas. Porque una cosa es invadir que está mal y otra cosa es quedarse para arreglar algo que si no ha sido culpa nuestra tenemos un grado de responsabilidad lo suficientemente grande como para no eludirla. Y ya se sabe que el que rompe paga y se queda con los platos rotos.
Un saludo de tu hermano Peshitta