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lunes, 21 de diciembre de 2009

Federico García Lorca

Cuando el profesor José Antonio Fortes declaraba, como caja de Pandora, (y no cito textualmente) que el poeta de Fuentevaqueros fue asesinado por los suyos, despertó las más exacerbadas críticas de buena parte de la comunidad universitaria e intelectual (ja, ja, ja) de Granada y de la Nación, por qué no.
No es que su afirmación resultara aberrante y falaz, es que en el fondo, escoció a la izquierda pensante y no pensante de este país, tantos arrimando a sus ascua al inmortal Federico. Sin pretenderlo (o sí, lo desconozco), el profesor Fortes descubrió un poco a estos, poniéndolos en evidencia, casi tanto como ahora, después de lo ocurrido en el supuesto lugar donde descansaba el dramaturgo y poeta, en Alfacar. Es muy revelador lo que decía en la entrevista que concedió en noviembre al Diario Ideal: "su enfrentamiento con Luís García Montero no es por cuestiones personales ni académicas, sino a posicionamientos de izquierdas".
Traducido al román paladino: una izquierda española ávida de buscar mártires y de hacerse con héroes con los que vender sus intereses particulares, ideológicos y partidistas. O sea, Lorca, usado como el izquierdista o frentepopulista que dio su vida por la República. "Y un jamón de doce kilos".
Lorca era hijo de un potentado, nacido en el seno de una familia muy por encima de la media del momento. En su infancia, jugaba a ser sacerdote. Quedaba impactado por las homilías que desde el púlpito escuchaba, bien niño, de la mano de sus mayores. Escribía poemas a la dolorosa andaluza y se permitía comentar cómo debía ser la Semana Santa de Granada (intimista, decía). Fue el primer pregonero oficial del mundo, antes que se celebrara, de que existiera, el pregón sevillano. Además, fue uno de los primeros hermanos de la Cofradía de las Angustias de la Alhambra, e hizo su primera estación de penitencia portando la cruz de guía, en 1928.
Así podíamos estar hasta la noche de los tiempos, para darnos cuenta que Lorca tenía de progresista, izquierdista y afín al Frente Popular lo que el ex Sahara Español, de independiente. Y Fortes vino a decir, que lo mataron los suyos. O por lo menos, los que estaban más cerca de su postura ideológica y de la herencia social de su familia. Por desgracia, pero así fue.
No conozco personalmente ni a José Antonio Fortes ni a Luís García Montero. Ni el primero me parece un perturbado, ni cuanto de él se ha dicho en muchos medios afines al régimen (no, no se lleven las manos a la cabeza, que es así). De Luís, sé que si es la mitad de bueno (en el sentido más machadiano) que su hermano Juan (al que bien conozco), es bueno. Pero ambos, sin quererlo, han terminado por quitarle la careta a muchos trepas, vividores, manipuladores, oportunistas e ilusionistas de la historia, con o sin memoria, que llevan años aprovechándose y sirviéndose del poeta y tergiversando su verdadero ser y sentir.
¿Lorca apoyó la República o recibió de esta una oportunidad única para que naciera y se hiciera grande su "Barraca"? Porque estaríamos hablando cosas muy distintas, sin duda. En definitiva, era tan republicano como tantos que un día levantaron el brazo derecho hacia el balcón que daba a la Plaza de Oriente, y tras el 2o de noviembre de 1975, se jactaron de su antifranquismo.
Por eso, cuando ayer leía la entrevista a Ian Gibson, no cejaba en mi risa. Él sabía que allí no estaba Lorca. ¡Coño, y por qué no lo dijo, don Ian! ¡Que cuesta una pasta enorme dedicarse a la búsqueda de muertos, mientras los vivos pasan hambre!
Y digo yo... ¿Alguno de los que lleva 30 años juntándose cada 5 de junio por allí, para homenajear a Lorca, no se le ha quedado cara de gilipollas? ¿No se ha preguntado qué carajo ha estado haciendo tanto tiempo rindiendo pleitesía a un terruño de olivos? Eso pasa por lo que pasa.
Federico no fue izquierdista, y su postura conservadora, ciertamente era mucho más avanzada y progre que la de sus coetáneos. Fortes no es ningún perturbado, y Montero tiene demasiados oportunistas tras de sí dispuestos, como cortesanos baratos, a recoger la migaja más pequeña de la prebenda a la que optan.
Y los 60.000 euros destinados a nada, hubieran podido hacerle la vida más fácil a un buen puñado de parados que seguro, se están preguntando qué cojones es eso de la Memoria Histórica, cuando no se puede tener memoria cuando el presente golpea el estómago y hace que peligre la continuidad de la luz eléctrica en casa.
Por cierto... Lorca puede no estar ni en la provincia de Granada. Que dicho de algún modo, jodida la falta que nos hace. Yo lo tengo en mi librería, y lo visito, honro, rebusco y devuelvo a la vida cada vez que devoro su legado impreso. O me lo encuentro en el Anfiteatro del Generalife, verano a verano, con Blanca Li o Cristina Hoyos trayéndolo a casa. Pero cuando ayer leí el informe Cáritas, hasta los 6 primeros meses del año, a la espera de que sea más demoledor aún una vez se den a conocer todos los datos de 2009, me sigo preguntando qué desvergüenza supina tienen los de la Memoria Histórica.
Ay, profesor Fortes... Si usted se hubiera callado, o no se malinterpretaran sus afirmaciones, los pandereteros del régimen de la ceja nunca se habrían sublevado como hicieron. Porque en el fondo, se descubrió lo que tenían de progres, de socialistas, de obreros, de lorquianos y de sociales. Lo que Alfacar de restos del poeta.
Les dejo... No puedo seguir escribiendo. Es que, me descojono de tanta parida. Y aún queda el monumento de un artista de primera fila para un lugar donde NO ESTÁ LORCA. ¡Qué cuadrilla, Dios mío!

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