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domingo, 25 de octubre de 2009

Ágora, de Alejandro Amenábar.


Antes de haberse estrenado en España ya levantaba polémica. Todo un beneficio desde el punto de vista comercial, un acierto de marketing que otorga más publicidad y que su autor no va a desdeñar, dada la cantidad de dinero que ha costado la película (50 millones de euros) que de seguro, la convierte en una auténtica obra de arte, por lo menos como para que la progresía del cine español en esta ocasión, no le preocupe que España tenga cuatro millones, doscientos mil parados. Espere, 4.200.000 parados (reconocidos, claro).


Una obra del séptimo arte que responde fidedignamente a la consigna de adoctrinamiento de Amenábar... No es de extrañar, dada su trayectoria como director. Un adoctrinamiento que ya ha despertado el odio contra los cristianos en nuestra sociedad de hoy. Una visión sesgada e interesada de las relaciones entre la ciencia y la Iglesia, entre la razón y la fe. Y lo que es peor: un juicio de valores, la emisión de una sentencia histórica, realizada con la mentalidad del siglo XXI. Como si juzgar los hechos de hace 1600 años desde el año 2009 no fuera demasiado ostentoso

Cada vez que a Amenábar, por activa y por pasiva, le han hecho ver el riesgo mediático e infundado de su film, ha puesto excusas vagas, ha mirado para otro lado, se ha desentendido de la interpretación de otros. Amenábar, el cine, como cualquier producción artística, está para ser sometido a la crítica. Y esta, no siempre debe ser favorable. Su responsabilidad como artista, más bien como comunicador de ideas y de sentimientos está al servicio de quien paga. Bien obligado mediante una cuota impositiva, bien mediante el ICO, bien mediante un impuesto revolucionario que premia a aquellos que un día sostuvieron una pancarta.

Ágora responde sin duda a esta nueva oleada de revanchas. La revancha siete décadas después, por haber perdido una guerra. La revancha, siglos después, porque el cristianismo se convirtiera en la base, pilar y sostén de la cultura occidental en todas sus manifestaciones. A fin de cuentas, su argumento no es más que señalar con el dedo de la acusación sesgada y parcialista a cristianos y hacia la Iglesia Católica. La prueba más clara se producía hace unas semanas en el Programa “El Hormiguero” de Cuatro TV. Su conductor, Pablo Motos, asistente a uno de esos pases privados de preestreno, decía: “Las personas que había a mi alrededor dijeron al acabar la película qué hijos de puta son los cristianos”. Pero vende contar historias como estas... Sin embargo, proclamar a los cuatro vientos que la Iglesia Católica en España lleva años ahorrando al Gobierno, nada menos que 6 billones de las antiguas pesetas (54.000 millones de euros) entre atención en hospitales, centros de salud, centros educativos, asistencia social, comedores, albergues... Eso vende menos.

Para Amenábar, su largometraje pretende ser una crítica al fanatismo religioso y a “aquellos que hoy se ponen bombas y matan en nombre de Dios”... Si no tengo mal entendido, es lo que pasa en Egipto, en Irak, en Irán, en Malasia, en Pakistán, en Afganistán, en Palestina, en países que casi en su totalidad, sus habitantes son musulmanes. Y no se trata de echar balones fuera o de culpar otros credos, no, sino de reconocer la verdad. Meterse con el Dios de los cristianos, sale gratis... Meterse con la divinidad islámica, es sentenciarse. Está claro que la valentía de nuestros artistas progres no es tanta... Ninguno, Amenábar el primero, quiere ser un nuevo Salman Rushdie.

Es curioso que en un país donde el 80% de sus habitantes está bautizado e ingresó en su momento en el seno de la Iglesia Católica, donde al menos el 50% sigue fiel a esta creencia, donde más del 80% de su patrimonio histórico, desde la arquitectura a los fondos museísticos es de procedencia católica, de asunto religioso, donde la institución que más está colaborando para ayudar a los que sufren el infierno de esta crisis es la Iglesia Católica, donde más voluntarios, cooperantes e implicados en ayudar a los desfavorecidos son miembros de esta Iglesia, haya aún voluntad de desprestigio.

Los ingresos católicos proceden de la actitud voluntaria de muchos millones de españoles que marcan la casilla de la Iglesia en su Declaración anual. Sin embargo, SGAE, autores, el mundo del cine... vive de robar, o por lo menos, de no pedir permiso para que la inmensa mayoría de contribuyentes, quiera o no otorgarles parte de sus impuestos para que después, acaben convertidos en panfletos difamatorios de este tipo. Puestos a querer hacer historia y a representar fanatismos del pasado, le sugiero al señor Amenábar, películas donde se vea la persecución de cristianos durante el Imperio de Roma. Tal vez, la más violenta persecución de la historia, contra un colectivo religioso: la que sucedió en la España de 1931 hasta el fin de nuestra Guerra Civil, con el exterminio, desaparición y matanza sin cuartel de religiosos, religiosas, creyentes... sólo por el hecho de serlo. Cientos de miles de católicos sufrieron se fanatismo laicista pero fanatismo al fin y al cabo, que pretende denunciar en Ágora su director.


7 comentarios:

Anónimo dijo...

chapó motrileño...chapó

Emilio Linares dijo...

Un análisis muy acertado.

Si me das tu correo te envío un cosa que me ha llegado hoy.
elinaresa@ono.com

Emilio.

DEESPAÑAALCIELO dijo...

HERMANO QUE ME GUSTA LEERTE!!!!
MI PREGUNTA ANTE TODOS ESTOS ACONTECIMIENTOS ES SIEMPRE LA MISMA: ¿POR QUÉ?...¿POR QUÉ TANTO DAÑO? ¿POR QUE TANTA VENGANZA? ¿POR QUÉ ESTE QUERER CONTAR LAS COSAS DE UNA FORMA TAN SESGADA, TAN ABSOLUTA...TAN QUE MUEVA AL ODIO? ES CIERTO QUE ERRORES SE COMETIERON, SE COMETEN Y SE COMETERAN...SOMOS TREMENDAMENTE HUMANOS (GRACIAS A DIOS)...,ES CIERTO QUE HOMBRES DE IGLESIA EN LA ACTUALIDAD PROPUGNAN UN REGRESO AL PASADO POCO SANO... TAMBIEN ES CIERTO QUE ESTOS SON UNA MUY PEQUEÑA PORCIÓN DE LA GRAN FAMILIA DE LOS CRISTIANOS...PERO NUNCA ESTO PUEDE DAR PIE AL CONTINUO MACHAQUE AL QUE SOMOS SOMETIDOS LOS QUE QUEREMOS VIVIR LA VIDA DESDE LA OPTICA DE LA FE.

DEESPAÑAALCIELO dijo...

http://www.elguijarroblanco.es/2009/10/11/la-verdad-sobre-hipatia-y-cirilo-de-alejandria-el-agora-de-los-datos-historicos/

Anónimo dijo...

Hermano,

Está claro que, remitiéndose a la Historia (y permíteme que entre en tu terreno, pues sólo lo he pisado un poco con Hª de la Iglesia y poquito más), está clara la manipulación que Amenabar hace de ésta en la búsqueda de algún beneficio.
El problema que nos viene a los cristianos es, a posteriori, indicar que la Biblioteca de Alejandría no fue destruida por los Cristianos y el ensalzamiento de María a Madre de Dios, Theotokos, que se produce en el III Concilio de Éfeso gracias a la actividad del "pobre" San Cirilo (que hay que ver cómo lo dejan en la película).
Cuando los principales ataques al cristianismo en los primeros siglos se basan en ser una "religión de mujeres y esclavos"... ya me dirás si todo es de color de rosa entre los paganos (por cierto, para tener unos 60 años en su muerte, Hypatía se conserva muy bien).

Como colofón a mis explicaciones, a compañeros de curro y amigos, los que se creen que así fue la historia que tengan cuidado al dormir... por si se les aparece Freddy Krugger (hecho tan verídico como la historia narrada).

En su día hizo la película "Mar adentro" y al poco tiempo apareció el debate de la eutanasia; hoy ésta, en vísperas de una ley para la libertad religiosa (sic).

La pena es que entre todos, cristianos incluídos, pagamos ciertos bodrios a través de nuestros impuestos (que ésto me tiene muy "calentito" últimamente), más con la que está cayendo con la crisis y la destrucción de empleo asociada...

Un abrazo, Santi.

Emilio Linares dijo...

¿Quienes desde la Iglesia propugnan una vuelta al pasado?
En la Iglesia no hay pasado, todo es progreso enfocado al bien común.

Anónimo dijo...

Con no ir al cine, se arregla. El Amenábar este es que es un poco tontopollas.
Manolo D.