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miércoles, 29 de julio de 2009

Sabes más que los ratones colorados


La frase completa sería: sabes más que los ratones colorados, que mira si uno es listo, que nadie lo ha visto. Los siglos y las épocas sociales han ido moldeando personajes fantásticos, mágicos, amables y de hondo calado popular, caso de los conocidos "Martinicos" de Motril, unos duendecillos burlones a los que se apela cuando algo no se encuentra en el hogar. Partiendo de este presupuesto, Carlos Canales y Jesús Callejo, escribían en 1994: "Guía de los seres mágicos de España", publicado por la editorial EDAF. En la obra, se recoge la procedencia originaria de esta expresión, aplicado al colectivo de Murcia:


“Al parecer, son especialmente listos, lo que no deja de ser una rareza dentro de la familia de los duendes, gustándoles sobremanera la música y la danza. Prácticamente no hay noticias sobre ellos, y su propio nombre indica que les gusta manifestarse a los hombres en forma de ratones, vistiendo probablemente una blusa o bayeta de color rojo, a semejanza de los Trasgos. De las pocas cosas que se sabe de ellos es su cariño hacia los tiernos infantes, haciendo con sus juegos y movimientos las delicias de los mismos, entreteniéndolos cuando estos están llorosos y cuando no hay presencia de mayores por los alrededores de la cuna, aunque, de todas formas, sólo los ojos de los niños pueden ver sus piruetas. Creemos que son duendes genuinos que por estas latitudes gustan de transformarse en ratones para pasar desapercibidos y, tal vez, para adecuarse más a un medio que de otra manera no les sería tan propicio. Algo similar ocurre, por ejemplo, con las transformaciones en animales que efectúan los duendes vasco-navarros, más acordes a la fauna doméstica del lugar y siempre buscando ese factor mimético que tanto les divierte.”

De tal manera que para enfatizar la inteligencia, lo despierto y creativo que nos resulta un niño, se dice que sabe más que un ratón colorado. O no tiene por qué ser un infante. Si alguien destaca sobremanera, se apela a la expresión coloquial, comparando su resuelta manera de entender y expresarse con la de este duende con aspecto de ratón, vestido como un humano en color rojo (colorado) y que es infinitamente listo. Tanto, que nadie jamás ha visto uno.

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