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viernes, 10 de julio de 2009

Quien fue a Sevilla perdió su silla


Aunque tal vez valga mejor decir, que "quien se fue de Sevilla, perdió su silla", que es como verdaderamente ocurrió este dicho popularísimo, que se emplea para adverir a alguien que si abandona provisionalmente un cargo, un sitio, un puesto... luego no pretenda reclamar nada, pues habrá perdido el privilegio.

Nos situamos en la España de Enrique IV, que durante 20 años, los que van de 1454 a 1474, fue rey de Castilla y de León. Era hermanastro de la Reina Isabel la Católica, impotente, casado dos veces, con una hija presuntamente de otro, y que su terquedad llevó a la corona de Castilla y de Aragón a entrar en guerra por la sucesión al trono, entre la ilegítima Juana (que decían la Beltraneja presumiblemente por ser hija de Juan de Beltrán) y la heredera natural, Isabel La Católica.

Fue este uno de los reinados más complicados, llenos de intrigas y sublevaciones de los nobles. En este marco, se produce el siguiente hecho: Alonso de Fonseca y Ulloa (1418-1473), que en adelante llamaremos Alonso I, fue nombrado arzobispo de Sevilla en 1454, ostentando la silla de San Leandro e Isidoro hasta 1465. Casó a Enrique IV, y disponía de multitud de gracias en la corte. Esto, lo motivó a que su sobrino nieto, Alonso de Fonseca y Acevedo (1460-1512), que en adelante, llamaremnos Alonso II, fuera nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela. Pero el flamante arzobispo compostelano, se preocupó más de la política que de las almas cristianas, hasta el punto de ser condenado a dos años de prisión, o pagar una considerable cuantía. Esta, salió nada menos que del tesoro de la Catedral de Santiago, lo que motivó que fuera desterrado por diez años.

Para no dejar la silla vacía, y ya que convenía arreglar la situación, su tío Alonso I acordó con el Rey y con el Papado (que recaía en manos de Paulo II), permutar una archidiócesis por otra, de manera que Alonso II marcharía a Sevilla, y el tío abuelo Alonso I a Santiago.

Esto ocurre en 1465, y en menos de 5 años, había controlado la situación gallega Alonso I. Fue entonces que le dijo a su sobrino de volver este a Santiago, y él, recuperar su cargo como Arzobispo de Sevilla, a lo que le contestó el de Acevedo: "tío, el que se fue de Sevilla, perdió su silla".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué salero y arte tienen estos refranillos, Davidido, tú sí que eres una wikipedia. A ver si sigues con esta labor y nos comentas, por ejemplo, de dónde viene la expresión "meter el chocho en las migas" jajajjajaja
Abrazos veraniegos.