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domingo, 26 de julio de 2009

La espada de Damocles

Su origen está en una leyenda que escuchó Cicerón y la transcribió, unos 80 años antes del nacimiento de Cristo. El poeta Horacio también emplea esta leyenda, que tenía un caro componente moral destinado a los gobernantes de Roma, en el año 23 antes de Cristo, en sus “Odas”:

"Para aquel que ve una espada desenvainada sobre su impía cabeza, los festines de Sicilia, con su refinamiento, no tendrán dulce sabor, y el canto de los pájaros, y los acordes de la cítara, no le devolverán el sueño, el dulce sueño que no desdeña las humildes viviendas de los campesinos ni una umbrosa ribera ni las enramadas de Tempe acariciada por los céfiros."

Horacio, Odas III, 1

Narra la historia que Damocles fue cortesano de Siracusa, conocido por su extrema adulación al soberano Dionisio. Fuera como fuera, su adulación sin límites y las continuas referencias a la felicidad de la monarquía, empujó a Dionisio a la celebración de un banquete con farsa incluida, donde Damocles se revestiría de rey fingiendo ser el soberano y presidiendo la mesa. Durante el transcurso del banquete, Damocles conoció la risa, el jolgorio y la distensión de la comida, reafirmándose en su pensamiento acerca de la felicidad de los que gobiernan. Pero al final de la misma, Dionisio le conminó a que alzara la cabeza, viendo Damocles que sobre él pendía, sujeta por un escueto y frágil hilo, una espada. Con esto, Dionisio le demostraba que a pesar de la apariencia, al gobernante siempre le acechan peligros a su alrededor.


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