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viernes, 15 de mayo de 2009

Mirando la Semana Santa de 2010

En el mismo intante que el paso de palio de la Madre de Dios del Triunfo, una de las más granadinas, más propias, más hondas advocaciones de la ciudad, traspasa el contemporáneo dintel de San Miguel Arcángel, ha empezado la Semana Santa de 2010. Parece un tópico que se lanza al viento y no es más que una realidad. Una de la mañana del ya Lunes de Pascua. Hace ocho días, a esas horas, la Plaza de Santo Domingo hervía con el palio de la Victoria. Algo después, Fígares por protagonista. Esa primera noche cofrade, la más bonita, la más esperada, nos ha ido llevando a esta otra, un domingo después, ocho jornadas más tarde, donde es momento de reflexionar, de hacer balance, de estirpar aquello que no fue de todo bueno, de pensar en lo mucho que traerá 2010.
Sueños, que al final, quedan en eso... En sueños.
Vimos una Virgen del Triunfo mejor vestida que en 2008; vimos un exorno floral excesivo, pero eso ya es un tópico que cuesta arrancar. Vimos una renovación del Paso de Misterio que lo conduce a dejarlo dentro de los cánones que imperan hoy día. Y a pesar de los tiempos que corren, vimos la Hermandad del Zaidín con mayor número de nazarenos y el cortejo más ordenado, más equilibrado y con menos cortes de las cuatro del barrio.
Se presentan elecciones. Me hace gracia que algunos juzguen con tanta premura al actual hermano mayor. No conozco a nadie sin sombras y luces. Como Pepe. Tenacidad, esfuerzo, capacidad de sacrificio y trabajo desmesurado no le faltó nunca a lo largo de sus ocho años. Deja un buen legado, sobre todo en cuanto a trasiego en la Casa de Hermandad. Ha habido momentos para olvidar, (repito que como en todas las hermandades) y otros muy buenos. La labor ahora debe residir en engrandecer la institución, hacer que los hermanos tomen conciencia de su necesaria participación en el cortejo el Domingo de Resurrección y por supuesto, casi antes que otra cosa, cambiar las vestimentas nazarenas. Eso y una candelería que complete todas y cada una de las piezas de la orfebrería del palio, por cierto, por encima de la media de Granada sin necesidad de acudir a orfebres de renombre que no han estado ni en la media.

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