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jueves, 14 de mayo de 2009

La Problemática del Domingo de Resurrección

La última jornada cofrade se abría con un paso menos. No ganamos un Misterio, perdemos un paso. En los datos genéricos de nuestra ciudad, en vez de hablar de tal número de pasos, bien de Cristo o de Virgen, bien de Palio o de Misterio, descontamos uno. Y perder, nunca es bueno. Pero así fue. 

Regina componía un pasaje de difícil apreciación, modificado por la  Curia Eclesiástica y en las antípodas del proyecto inicial, con dos nuevas imágenes que se justifican en una frase casi que amasada por todos los hermanos con cierta participación y compromiso en la Cofradía vicenciana: "no están terminadas": Obviamente, lo único que deja al descubierto tal justificación, es que ni a ellos mismos convencen estas "obras". Nadie a estas alturas cree que pasen los controles de arte y ornato de Federación y los diocesanos, se bendigan, se suban al paso y se procesionen imágenes que aún no se han terminado. Ni esto es un canasto a medio dorar, ni una bambalina a medio bordar, ni el Guión de la banda de una Hermandad a falta de un remate de orfebrería. Pero todos contentos. Si debemos todos creernos que no están terminadas, no hay más que decir. Lo que sí esperamos, es que no las termine el mismo autor, ni prosiga este con el resto de obras.
La Hermandad de Arabial debe plantearse su futuro, que pinta poco halagüeño. De primeras, se topan con la muy difícil experiencia de darle cultoa una iconografía de mínimo predicamento y escaso recorrido estético. A pesar de los enormísimos esfuerzos post conciliares para que el pueblo católico cambie siglos y siglos de referente devocional (la Pasión y Muerte) por este nuevo, no cuaja. Que Resucitó, lo sobreentiende el pueblo, alejado de vericuetos teólogos y teorías de exegetas, como algo natural... "¡Normal que resucite, como que es Dios!" dice el más llano de los fieles; en cambio, que como hombre, aceptara la Pasión y la redención del género humano, cobra doble importancia. Es mucho más sugestivo y cercano el tratamiento pasional y su mensaje. Durante cuatro siglos, desde Trento a Vaticano II, la Iglesia ha encargado crucificados (la máxima expresión simbológica de la fe cristiana) o nazarenos, o ecce homos, o bustos lacerantes que han llamado a la compasión. 
Resuena el Stabat Mater. No el Aleluya a golpe de palmas, en esta Iglesia acomplejada y ridícula, que versiona a Los Beattles y nos manda cantar como si se tratara de una misa anglicana en el corazón de África. Mientras, el sacerdote, revestido con un alba de tela espacial, mientras tras de sí se proyectan diapositivas, nos cuenta que nuestra fe se fundamenta en su Resurrección, motivo central de nuestro credo.

Y el pueblo, mucho más listo, el que al final tiene la palabra, dice sí, pero no... Sí, claro que ese es nuestro punto sine quae non de fe, nuestro básico fundamento espiritual, que RESUCITÓ. Pero repite: es algo consabido, un hecho que responde a su naturaleza divina, un triunfo lógico que sabemos por fieles. Ahora, como Hombre, se dejó ultrajar, sintió miedo, titubeó, puso en entredicho a su Padre... Ese Cristo es el que se acerca a los fieles, el que los conmueve, el que los llama a la oración. El otro, es el que reina en un mar de teologías modernísimas, de liturgias hipercontemporáneas y curas en vaqueros, de algo que contradice cuatroscientos años de culto promovido por la misma Iglesia, que tras un concilio, dijo no a los retablos para hacer Templos del porte de un secadero de tabaco, o bajos comerciales que lo mismo sirven para un Mercadona que para reunir al pueblo de Dios, o naves que en ellas pueden celebrarse el Sacrificio de la Misa, o arreglar la dirección de un coche. Esa Iglesia ajena a una tradición secular, antigua, enraizada en el pueblo y aplaudida por todos, se modernizó donde no debía, y sigue diciendo que el condón es el que produce SIDA. Increible pero cierto. Esa Iglesia, abandonó lo que no debía, su forma propia de expresión, y no ha abandonado lo qeu precisamente produce mayor despego y crítica.

Pero nos ocupaba el asunto iconográfico... ¿Cuántas Imágenes de Resucitado, anteriores a 1965, recuerdan? En Granada, una, transformación del siglo XIX de un antiguo Varón de Dolores. Ni una sóla Imagen, en cuatro siglos, hecha ex-profeso para este tema. Sevilla, una igualmente, de Jerónimo Hernández. Y pare usted de contar. De la época moderna y parte de la contemporánea (vamos, desde fines del siglo XV a mediados del siglo XX) si acaso, en toda Andalucía, no llega a la decena de obras. ¿Cuántos crucificados? ¿Se dan cuenta? Cuesta y mucho echar raíces devocionales con una Imagen ajena a la tradición liturgista y estética de Andalucía. No digo yo que no sea necesaria la iconografía, pero sí que es absolutamente problemática, máxime teniendo en cuenta que ni las que ya forman parte del patrimonio intangible del cofrade, consiguen, en estos tiempos laizantes, despertas a las masas. 

Si a ello sumamos dos hermandades con el mismo pasaje, una vuelta más a la tuerca de mis planteamientos. Habrá quienes digan que salen siete crucificados, y seis nazarenos, o dos atados a la columna y... Sí, obras que forman parte de la raíz más profunda y colectiva del devocionario popular. Vamos, pasajes de Pasión que sirvieron a decenas de generaciones desde el Medievo, como fundamento de fe. Sin embargo, ya hemos demostrado que la iconografía del Resucitado, es tan moderna como la liturgia que la impulsó, y recibe escaso apego, incluso en la ciudad madre, maestra, cuna y ejemplo para lo cofrade: Sevilla.

Mi solución pasaría, sin traumas, sin que esto suponga una crisis inaplacable, que una de las dos hermandades se reconvirtiera bajo un patrón aboslutamente penitencial, procesionando un Misterio o escena evangélica inédita en Granada, con un paso de palio detrás, y conservando como Titular, dispuesto a ser procesionado por los aledaños del Templo a su Cristo Resucitado, para nunca faltar a la devoción ya adquirida. No perderíamos, NADIE; al contrario, ganaríamos. 

¿Cuál? Regina Mundi. Porque los de Vergeles, a pesar de que todo pudiera parecer que estaba más en su contra, ya que no disponen de un centro educativo hasta no ha mucho privado y católico, ni el germen de un colegio de millar y medio de alumnas, ni la cercanía con otro como es San Isidoro, que fuera vehículo y sostén de los de Arabial mucho tiempo, y además están en un barrio con otras tres hermandades mientras que el estatus social de los otros es si cabe mayor, y en terreno virgen para lo cofrade, repito, los de Vergeles, han hecho más Hermandad, más movimiento en torno a su sede, más participación parroquial, han enganchado con un Paso de Palio (aquí en Andalucía, sin uno, mal asunto), han procesionado un Misterio con mayor coherencia plástica, y han configurado, con más aciertos a veces y otros, con más fallos, una Hermandad que estéticamente, siempre ha sido más del gusto general de los cofrades de la ciudad.

Insisto... ¿Dos resucitados? ¿Cuándo iconográficamente tienen tan poco peso? ¿Empecinarse en un proyecto procesional de tan poco rédito a pesar de los veintitantos años de vida ya?

Creo que el Paso de Misterio de Regina Mundi, que se ha cobrado un paso para la Semana Santa de Granada y nos ha enseñado qué hay y qué no hay que presentar en la calle (en una ciudad que aspira a ser grande entre las grandes de lo cofrade), es el punto de inflexión. El  Martes Santo (apunto esta jornada por ser la que menos Cofradías tiene en la calle) puede procesionar un pasaje de "Tribunal" (Caifás, Anás, Herodes...) o un Beso de Judas, o... Tras este, un palio con advocación vicenciana... Y el domingo, por la mañana, haciendo partícipes a alumnos y a los más jóvenes, al Señor Resucitado, primero por las amplias dependencias del Centro, luego si se deseara, por los entornos. Y ganaríamos todos.

Y mañana, si Dios quiere, terminaremos un resumen, que va a durar más, que las obras de nuestra Catedral (unos 188 años, ahí es nada).
 

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