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jueves, 16 de abril de 2009

Semana Santa de Granada 2009

Si algo ha venido a dominar la Semana Santa granadina de 2009, sin duda que fue la Magna Celebración de la Procesión Antológica del Sábado Santo, la climatología que tan positiva, no por ello faltó a su castigo en la jornada del Viernes Santo, y la enormísima concentración de público, superando y de largo años precedentes, de Domingo a Domingo, hasta el punto de convertir en intransitable la ciudad, o forzar a esperas de más de una hora para poder llegar de una a otra Hermandad, que en años anteriores nos hubiera ocupado si acaso, 20 minutos. Esto, sin duda, viene a significar la importancia adquirida, el interés despertado fuera de nuestras fronteras y la demanda cofrade que hace de la nuestra una muy apetecible Semana Santa.
Pero no convendría caer en triunfalismos. Y este que escribe no lo va a hacer. Aún a sabiendas de la progresión del conjunto de nuestras Hermandades, no es menos cierto que la etapa de más de diez años de dulce ascenso que veníamos disfrutando, se ha desacelerado sin más. No se extingue, pero se ralentiza. Las mejoras patrimoniales existen, obviamente, pero capoteamos un peligroso momento que nada tiene que ver con la crisis económica, y sí más bien con la falta de implicación general de los cofrades. No se entiende que suba el número de miembros de la nómina, pero baje de manera alarmante la participación en el cortejo.
Salvedad hecha de unas 6 hermandades, el resto han precipitado sus nazarenos, a números inquietantes. Si en el lado positivo encontramos a Despojado o a Estudiantes, nos intranquiliza la merma de Cofradías de un absoluto abolengo, como el Huerto, o Favores, y especialmente esta segunda, que puso en la calle 104 nazarenos y 84 mantillas (de salida, porque de regreso por mor de la lluvia, descendía sobremanera estas cifras). Una "Coronada" y otra "coronable", desplomadas en la participación... ¿Habrá que buscar soluciones? ¿Habrá que cuestionarse muchas cosas?
La valoración cautelosa de estos ocho días, pasa por hablar del inmenso nivel de las vestimentas y vestidores de Granada. A las mejoras de Victoria, Encarnación, Luz, Consolación, Esperanza, Caridad, Merced, Concepción o Triunfo, hay que sumar los prodigios firmados en especial, por Francisco Garví... Amargura, Consolación, Amor y Trabajo (de delicia), Soledad de San Jerónimo (de delicia y de delirio), Mayor Dolor (qué barbaridad por Dios)... La línea nunca recomendada, Penas o Salud.
Los exornos florales han sido casi en su totalidad de un gusto no ajeno a la inventiva, pero donde ha primado más lo recatado, dejando paso al lucimiento de los enseres, que a Dios gracias, son ya buenos y dignos. Atrás quedan las esquinas ampulosas de los palios, a pesar de los empeños del Zaidín. Muy notable el conjunto, acierto pleno en los Pasos de Cristo y Misterio, y con un sabor exquisito durante la Procesión Antológica (Perdón y Lanzada como los modelos a seguir) quedan descolgados el exorno floral de Penas, Luz y Triunfo. Afortunadamente hemos asistido a un cambio para bien en el palio de la Encarnación y no sólo en esto, sino en lo que parece ser la recuperación definitiva de la Hermandad.
No terminamos de entender cómo, con cuantas publicaciones, charlas, conferencias, tertulias, artículos... se llevan ya disertados y escritos en esta ciudad, hay Hermandades con los despropósitos de Orden del Cortejo, caso de Salesianos. El resto, salvo excepciones, muy bien. Y en especial, disfrutar en la calle de las Hermandades de San Agustín, de Despojado, de Estudiantes o del Rosario, capaces de transportarte a los mejores sueños cofrades.
La costalería, compleja como pocas, ha triunfado, a pesar de zancadillas deshonrosas de algunas cuadrillas que se empeñan en bajar el nivel. En Palios, a pocos debe caber duda, que entre los primeros han estado Esperanza, Victoria, Rosario... Y de manera sorprendente, la cuadrilla femenina de la Caridad. Habrá que entender por qué ha bajado el listón los de la Paz. O por qué el Zaidín se empeña en exasperar a los hermanos, fieles, espectadores y el mismo Nuncio Apostólico. Rematadamente mal el Señor de la Redención, el del Trabajo, el de Resurrección y la acuciante falta de costaleros de Lanzada... Se ve que el problema, no era el capataz.

2 comentarios:

monaguillo dijo...

Se puede decir más alto, pero no más claro, amigo. Excepcional resumen de lo vivido. Quizás echo en falta que en vez de tratarlo en una sola entrada, lo hubieras desmenuzado un poco más, porque la faena es de categoría. Aún así, me queda el enorme regusto de poder decir con tranquilidad que en ésta ciudad aún hay alguien que sabe de santos... porque a tenor de lo que se lee en los foros y lo que se escucha en los bares... parece que tu y yo hemos visto otra Semana Santa. Enhorabuena por la objetividad.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Hermano, mañana empieza el resumen por días... Es que está uno mu liao con enfermedades familiares y perrunas (pobre perrita mía que me la ha dejado el veterinario hecha un Ecce Homo) y no damos abasto.

Reciba mis saludos y un entrañable ósculo para sus dos señoritas, mami y niña.

Ah, y el viernes, tertulión del quince en la Cena. Bien sabe usted.