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lunes, 16 de marzo de 2009

Santísimo Cristo de San Agustín, Sagrado Protector de la Ciudad de Granada


El hijo de un panadero 
de la Florencia de Italia, 
nació destinado al arte
con licencias bien probadas.

Con Ghirlandaio se forma,
con Miguel Ángel se agranda;
en Vaticano sus obras 
y su legado en España.

Las empresas imperiales
de don Carlos el monarca, 
aquel que forjó un Imperio
con su católica espada,
atrajo a Jacopo Torni
hasta la imperial Granada.

Sus diseños y ornamentos,
antepechos, balaustradas,
baldaquinos y altarones,
pinturas de lienzo y tabla,
el "Panteón" más nombrado
consagrado a Inmaculada
y su hábil fundamento
en imágenes talladas, 
le valieron al "Indaco",
su ganadísima fama.

Sería mil quinientos trece...
...los agustinos llegaban
desde la vieja Castilla
a la ciudad de la Alhambra.

Con ellos, traían cosido
por su "Majestad dramática"
la hondura devocional
que en todo Burgos mandaba.

Un Cristo doblado, inerme,
(que lo cubría una falda)
con estertor fervoroso,
la melena por la espalda,
azucenas en sus manos
mil leyendas amasadas...

...El "Tizón" agustiniano
de las artes castellanas
que lo avalan los milagros
sin que otro lo igualara.

Era tanto su portento
y extendida era su gracia
que las ciudades pedían
a imagen y semejanza
del burgalés primitivo,
una copia que inspirada
en la de San Agustín,
en sus ciudades obrara
lo que obraba el primigenio
con larguezas y sobranza.

Y así llegó hasta Madrid,
a la ciudad sevillana,
a Córdoba califal,
hasta Antequera y a Málaga, 
a Cabra del Santo Cristo
(que por Él así se llama)
con sus huevos de avestruz
y su nimbo y sus enagüas.

Al ver los frailes venidos
el donaire y la elegancia
con que el Indaco ejercía
su maestría sobrada,
le encargaron que gubiase
una magnífica talla, 
a la forma, a la manera
de su devoción preciada:
el modelo burgalés
de la tradición hispana,
inspirándose en su impronta
mas con libertad otorgada.

Presidiría la Iglesia
que el Padre Hernando fundara
"en la zona del Sagrario
camino de la Alcazaba".

La madera de nogal
se prestó a cincel y maza
hasta convertirse absorta
en la magistral semblanza
del mismo Dios hecho hombre,
hecho arte, hecho esperanza,
equilibrio de volúmenes,
de tensiones musculadas,
por Antonio de Plasencia
o Alonso de Salamanca
aplicadas las texturas
que en su hechura se encarnaran,
pintando a pincel y bulto
todo el vigor de su estampa.

Y al instante, desde entonces,
cinco siglos, ¡que no es nada!,
lleva ese Cristo Bendito
por devociones ganadas
conocido por Sagrado
Protector de mi Granada.

1 comentario:

Gerardo Martín R. dijo...

Soberbio.
Para que luego digan que los pregones sólo son para decir "qué bonica es mi Virgen".
Si me hubieran contado la historia de tu Cristo de esta manera, hace años ya que sabría de ella.
Tu como siempre. Cojonudo. (Y no va con segunda por el Cristo de Órgiva o Lanjarón, no sé de dónde).
Un abrazo hermano.