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domingo, 29 de marzo de 2009

Granada Costalera


...se va la voz del que cada vez tiene menos pero nunca le faltarán cuerdas vocales para llevarte por bandera, a mi católica, apostólica, mariana y costalera madre Granada. Se pierde mi voz y lo hace con un ahí queó firme, porque el único que puede decir esto en clave de pregón, es el del costalero, el más antiguo del mundo en su género. No el que viene a inventarse maneras propias de su falta de profesionalidad para desollar cofrades. Y como el pregonero del costalero si tiene la autoridad de 30 años para hacerlo, hermanos “ahí queó”:

La ciudad se despereza,
se despierta y se levanta,
para ser de Dios el paso.
Sus hijos llevan la carga.

Su urbanismo está pensado
con mil arterias marianas
y sus calles son trazado
de costalería cristiana
todo embebido, preciso;
toda medida estudiada.

Si a Dios hubiera que hacerle
un paso, un trono, unas andas,
yo ganaría el concurso
con licencias bien probadas.

Haría su canastilla
con las ebúrneas tallas
de las viejas taraceas
de las puertas cartujanas.

Y tomaría prestado
los millares de hojarascas
del altivo presbiterio
de la jesuítica casa.

La distinguida Basílica
los estípites dejara;
de nuestro San Juan de Dios
que a la Limpia se consagra
tomaría todo su oro
y con este me bastara
para el paso que merece
necesita y nos aguarda.

La luz de sus guardabrisas
la luz de de cada mañana,
cuando se estrella de bruces
de la vega a “Grande Haza”.

Las cartelas son los tondos
de la conspicua fachada
de la Iglesia Catedral.
Las maniguetas son lanzas
de los pináculos góticos
donde los Reyes descansan.
Las capillas de este paso
más castizas, no se hallan.
El arco de las Orejas,
la puerta de las Granadas,
el Museo de las Ciencias
y el Salón de Dos Hermanas,
junto a la Puerta del Vino,
al Palacete de Zafra,
la puerta de la Justicia
y la Plaza de Birrambla.

Fray Leopoldo y San Cecilio
en las esquinas viajan
Y el loco San Juan de Dios,
en la gloria se pintara.

¿Lo que queréis es un palio?
¡Pues a ver quién me lo iguala!

Los varales son castizos
campanarios. Ahí es nada:
En el costero derecho,
el maestro es Santa Ana.
Le sigue la Magdalena,
después asoma en cerámica
las hermosas albanegas
que cobijan las campanas
de San Andrés, de San Pedro,
San José y de las Bernardas,

Y por el otro costero,
la capilla salesiana
el Santo Ángel Custodio,
Santo Domingo, Inmaculada
la Iglesia del Corpus Christi
y la Abadía sacromontana.

El entrecalle es la historia
de la condición cristiana,
inspirado en el Convento
de los Mártires. Su traza
evoca a cuantos murieron
por las manos musulmanas.

Los bordados son delirios
de atauriques y de tazas
con el concurso alabado
del Salón de Dos Hermanas,
del Mexuar, de los Leones
y del fantasioso Sancta
Sanctorum de la Cartuja
Y por borlos, casi nada,
los mocárabes de lujo
de la Sala de la Barca.

El llamador es tan firme
tan personal, que se planta
con las formas de la Vela.
Y va sonando a “Garnata”

La parihuela la han hecho
los gitanos en sus fraguas.
Sus zancos son genuinos
porque soporten la carga:
la adusta Chancillería,
la cueva de los Amaya,
el Carmen de la Victoria
y el Auditorio de Falla.

El exorno nos lo presta
el Jardín de Lindaraja,
la Huerta de San Vicente,
y los bosques de la Alhambra.

Debajo, en la bodega,
el almacén de la gracia,
trabajando por derecho
la ciudad iliberitana.

El costal de color banco
lo ha puesto Sierra Nevada
y llevan sus costaleros,
por firme y derecha faja,
la cerca de don Gonzalo,
de San Miguel las murallas
sujetas por Puerta Elvira,
la puerta de Fajalauza,
por el Arco de las Pesas
y por la Puerta Monaita.


En el costero derecho,
Genil es una zambrana
y al otro lado lo es Dauro
con sus macilentas aguas,
mientras Beiro y Monachil
en los pipos y en las latas
se llevan para calmar
la sed y para saciarla.


Mañana es la igualá
¡Quién en este paso entrara!

El Albaicín ha igualado
por su historia veterana.
La judería en el zanco,
en la trasera La Chana,
de fijador San Antón,
en el costero va Gracia,
Fígares está en tercera,
y tras de él, en la cuarta,
la Magdalena y Derecho.
Y el Zaidín el que trabaja
en esa derecha atrás
asido bien a la pata.

De capataz San Cecilio
y sobre tan gloriosas andas
el primero de los pasos
con la Hostia Consagrada
y el segundo lo preside
nuestra mejor ciudadana
la Madre de Dios, Angustias.

Ya sí que no falta nada.

¡”Ponerse que voy a llamar”!
Y hasta el cielo se levanta
que por sus cuatro costados,
de la vega hasta la Alhambra
tiene por título nuevo
esta ciudad de la magia.

¡Que le digan desde hoy
“costalera a mi Granada!”

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