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jueves, 30 de octubre de 2008

Salga el sol por Antequera

Cuando algo ha despreocupado, o para señalar desgana ante una situación, se ha usado en el más recio de los acentos hsipanos, este término.

¡Y salga el sol por Antequera!

Parece que su origen se halla en la corte granadina, y más en concreto en los apurados días de fines de 1491.

La ciudad de Antequera fue desde siempre, vía, llave y puerta del Reino de Granada. Si hoy se le conoce como "corazón de Andalucía", porque no se puede estar más en el centro de la geografía regional, en el siglo XV era la puerta de entrada a las posesiones musulmanas granadinas, toda vez que cayeron los territorios gaditanos de los sultanes nazaríes, la Subbética hacía años que estaba en manos de Castilla, y reinaban los Trastámara en Sevilla.


Granada veía desde el Campamento de Santa Fe los pendones de Castilla y las armas católicas en los estandartes. La caída del último bastión musulmán en Europa era inminente. Todo estaba ya perdido, frente al más poderoso ejército que nunca antes se había reunido, de 19 nacionalidades distintas y en número superior a los 170.000 soldados. Las murallas de Granada, varios anillos circundando la urbe, habían cumplido su función, pero era tontería que la corte hiciera pasar todo tipo de calamidades a la población, por un cerco que sería hostigador.

Fue entonces cuando se escuchó aquello de "salga el sol por Antequera". Daba ya todo igual; había que luchar a la desesperada, según la opinión de Abú Abd Allah, "El Zagal", que viene a significar el "Temido", el que nunca será vencido. El general que fue rey, il-Zagal, pedía a los suyos coraje para enfrentarse a las bien formadas, bien equipadas, bien pertrechadas tropas de los Católicos, con curtidos mariscales y capitanes de la talla de Gonzalo Fernández de Córdoba.

¿Qué más daba la muerte si esta llegaría tarde o temprano? Pues eso, si el sol sale por Levante y no por Antequera, ¿qué más da? Salga por donde salga, había que salvar el honor. Pues eso; de un hecho histórico de tal magnitud, nos queda hoy el recuerdo. Salga el sol por Antequera, cuando la empresa que vamos a hacer, tiene la suerte ya echada.

Más culto será el término Alea iacta est... Pero en boca de César, o en boca de un granadino de la corte, significa siempre igual para el nutrido hablante español


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