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domingo, 12 de octubre de 2008

Ni son todos los que están, ni están todos los que son

La nueva Avenida de la Constitución de Granada, con un bulevar central arbolado para el paseo de los granadinos, se revestirá de 10 monumentos, diez obras escultóricas consagradas a los diez granadinos escogidos mediante voluntad popular, para que se rinda a su memoria la debida pleitesía .
Diez ilustres que son pocos y no los justos a esta colección escultórica al que de primeras, veo varios incovenientes. Por un lado, en una ciudad tan falta de proyecciones monumentales que enriquezca su urbanismo, concentrar en un mismo espacio tal diseño escultórico me parece un atraso.

Por otro lado, no creo de recibo algunos de los bocetos presentados, faltos de la calidad artística que debiera medir una ciudad como esta, y por supuesto, a mi juicio, de un anacronismo poco entendible. Porque si lo que se pretende es representar, bajo la premisa clásica de la escultura monumental, esto es, con el interés de exaltar las cualidades heróicas y públicas del representado, las nuevas corrientes plásticas muy difícilmente cumplirán su labor. He aquí al Gran Capitán. El que lo observe, por supuesto sin la enorme carga intelectual de estos que tanto valoran las nuevas corrientes del arte, no llegará a entender que estamos ante uno de los más importantes militares españoles de todos los tiempos y al que España debió un buen número de territorios que conquistara para la Corona.
Sin embargo, don Gonzalo Fernández de Córdoba, es perfectamente sublimado en esta otra escultura del casco antiguo cordobés:
De igual modo, contrasta la tibieza con la que es tratado tan ilustre hijo de España, doblemente duque, afamadas sus "cuentas", de grande memoria, y con qué elegancia se representa a una mujer que fue mucho en el ambiente intelectual granadino, pero sin la trascendencia nacional, histórica o internacional del Gran Capitán. Pues mucho más cariñoso es la obra a Elena Martín Vivaldi que a don Gonzalo Fernández de Córdoba:Y digo yo... puestos a que figure Elena Martín Vivaldi, de grato recuerdo sin duda, por qué falta (con méritos análogos) Enriqueta Lozano. No quiero yo pensar que se deba a influencias de los herederos Vivaldi, que una hija sea decana, que... Doña Enriqueta, a lo mejor, olía mucho a "carca". Lozano de Vílches, nació en 1831, fue la primera mujer admirada por la intelectualidad del momento, profesora, miembro de la Academia, y socia de mérito del Liceo. Pero claro, alguna de sus obras puede que no hayan gustado a la progresía local, caso de "Dios es el Rey de Reyes".

Sí que están La Emperatriz Eugenia, Frascuelo (con el mejor de los poses y ademanes escultóricos, paradojas de la vida que el torero luzca como ningún otro, más que toda una emperatriz), La Canastera, Lorca, Pedro Antonio de Alarcón, San Juan de la Cruz... Y un Falla que merece palos el que interprete la propia vida y personalidad del autor, del inmenso creador, así... En vez de mostrar la grandeza de sus obras, el boceto es una interpretación del carácter psicológico de un don Manuel interiorista, intimista, poca cosa...

Me opongo a este Falla llevado a las calles de Granada. No, ese no es el enorme compositor, como Lorca no puede acabar en nuestras calles como si se tratara de Paco Martínez Soria con una canasta de mimbre llena de chorizos del pueblo, a punto de llegar al Madrid de los sesenta. Por Dios, que si este es el monstruo de la poesía, la denuncia, el anticipo literario, el gran surrealista, el enormísimo dramaturgo, yo lo he confudido con Alfredo Landa en "Cateto a Babor".


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