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sábado, 1 de noviembre de 2008

El día de todos los Santos; el día de los Fieles Difuntos

Un cementerio se convierte en el perfecto testimonio de los que se fueron sin olvidarnos de que subyace un ansia de inmortalidad. Ciudades de muertos, esconden riquezas patrimoniales de indudable valía. Una Real Cédula de Carlos III, dictada en 1787, regulaba que los enterramientos debieran realizarse en lugares alejados de las poblaciones. y he aquí que nacen los cementerios públicos actuales.


Para estas necrópolis contemporáneas, se escogieron los estilos de "revivals", historicismos que rescataban formas grecolatinas, sino neoclásicas, y por supuesto, una especial preponderancia de lo neogótico. Será el primer gran proyecto el del Cementerio General del Norte de Madrid (1804-1809) obra de Juan de Villanueva. El segundo más antiguo de España, el Cementerio de San José de Granada.



Hubo precedentes que se quedaron en proyecto, seguro que auspiciados por las nuevas corrientes ilustradas, caso de los de Fernán Núñez (Córdoba) en 1785 promovido por el conde José Gutiérrez de los Ríos; el de Almería, firmado por Pedro Antonio Salmerón en 1786 o el de Valencia, de 26 de abril de 1804 (de los arquitectos Cristóbal Sales y Manuel Blasco). Granada empieza a levantar el suyo el 18 de abril de 1805.



El prestigioso arquitecto finlandés Adolf Loos, afirmaba en 1910: "sólo hay una pequeña parte de la arquitectura que pertenezca al arte; el monumento funerario y el monumento conmemortativo. Todo lo demás, lo que sirve para un fin, debe quedar excluido del reino del arte".



O sea, que de golpe y porrazo, el valor artístico de un cementerio, queda en todo lo alto, pues efectivamente, es producto de una manifestación que busca hacer arte por el mero placer de la contemplación, no como el resto de las arquitecturas, que tienen un servicio concreto (el palacio, el de residencia noble, el ayuntamiento, el de...)


En España, proyectos vanguardistas como el de Aldo Rossi para el Cementerio de San Cataldo de Módena (Italia) o el del Sagrario de Redipuglia (Italia) que llevan a cabo Giovanni Greppi y Giannino Castiglioni en 1938, por no citar las obras de Walter Gropius en el cementerio de Weimar (Alemania) se nos quedan muy grandes y lejos. Esta nación prefirió siempre para "la ciudad de los muertos" proyectos clasicistas o medievalistas. Es cierto que más modernamente, Enrique Miralles y Carmen Pinos han sugerido nuevas apuestas para el Cementerio de Igualada, o César Portela para el Cementerio de Finisterre. Pero aún sigue pesando la enorme tradición de las portadas de acceso del Cementerio Valenciano y el Madrileño, verbi gratia.



Y el interior... Lleno de mausoleos y proyectos esculturales en los que concursan genialidades de la disciplina como Benlliure, Coullant... En definitiva, muchos se han incluido en los programas de visitas guiadas de las ciudades de mayor contención cultural, y patrimonial. En estas fechas en las que manda "Jalogüin" en vez de la ancestral costumbre, mucho más lejana que el cristianismo, para creyentes y españoles que sigan firmes en la postura de la personalidad cultural (mil veces me gustaría exportar tradiciones que importarlas, y si hay que hacerlo, no fuesen estas chanzas despojadas de cualquier gusto), los cementerios no sólo son aquellos espacios donde rememorar a los que tanto bien nos dejaron, sino verdaderos lugares en los que observar, con la lupa de la historia, un universo de vanidad, de ganas de inmortalidad y una búsqueda de vida después de la muerte.


Cementerio de la Almudena (Madrid):
Cementerio de Barcelona:
Cementerio de Granada:Cementerio de León: Cementerio de Sevilla: Cementerio de Valencia:Cementerio de Zaragoza:Cementerio de Finisterre:A todos, feliz día de los Santos; y descansen en paz quienes paz dejaron.

1 comentario:

Lex Satanicus dijo...

joeee... esta too guapo el cementerio de valencia!
pena que solo e podido estar una unica vez alli, pero lo pase de puta madre!!!


esta muy guapa la pagina!