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jueves, 31 de julio de 2008

Su Majestad Balduino de Bélgica

Conoció a Fabiola en un Congreso Eucarístico celebrado en Bruselas un lejano 1960. El monarca, que lo era desde 1951, pretendió ingresar en un Monasterio Trapense. Su ardor católico no conoció límites, al igual que su melomanía, vasta cultura y rectas opiniones. ¿Belga o español?


Defendió a su nación hasta la extenuidad; sentó las bases de entendimiento entre flamencos, valones, germanófonos... Es decir, UNIÓ BÉLGICA... Pero se sentía heredero de la tradición monárquica hispana, en concreto de la figura de Felipe II, y creía ver en su españolísima esposa, a Isabel Clara Eugenia, reina valida de los Países Bajos.




Su luna de miel la pasa en España, y durante casi un cuarto de siglo, veranea en MOTRIL. Un 31 de julio de hace hoy 15 años, el rey moría con la discreción que le caracterizaba, en Villa Astrida, el palacio de verano que se ancla en las playas motrileñas. Eran frecuentes sus paseos por un Motril que nunca pretendió molestarlo, que nunca sacó "tajada a lo marbellí" de la paz de los Soberanos. Sin escoltas ni nadie que hubiera de velar por Sus Majestades, visitaban el Mercado Municipal o asistían a la Santa Misa en el Monasterio Agustino de las Monjitas Nazarenas.



Su gran humanidad, su incondicional cariño hacia Motril y esa relación de respeto mutuo entre motrileños y la corte belga, está siendo resaltada con énfasis. Mientras que los belgas lo han elevado a la categoría de Gran Monarca y Pulcro Jefe de Estado (jefatura a la que renunció cuando el país aprobó la ley de aborto, una muestra más de su inquebrantable honor de ideales y formas de pensar que no están en venta), los motrileños lo han sentido tan suyo como pudieran haber hecho sus súbditos.


Una exposición fotográfica en torno a la figura del monarca y los momentos de su estancia en la ciudad motrileña y una ofrenda floral en el paseo marítimo que lleva su nombre son algunos de los actos programados, a los que hay que sumar el I Festival de Música Sacra Rey Balduino, en el que actuarán coros internacionales y que ha sido auspiciado por el Pontificio Instituto de Música Sacra de Roma, en colaboración con el Arzobispado de Granada y la Orquesta Ciudad de Granada y que prevé hasta la participación del Cardenal Rouco.
Que la misma paz que encontró en Motril, tenga el Monarca BALDUINO I DE BÉLGICA.

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