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miércoles, 21 de mayo de 2008

El esperpento de los colegiados, por David García Trigueros

Hay casos y casos, ejemplos y ejemplos, chanchullos y chanchullos pero no sé cómo carajo se apañan, que en Granada en cada Feria montan el pollo. Pero no cualquier pollo les vale…uno de "Pollos Arenas" bien fornido y lustroso.

Si el año pasado, al igual que al anterior y el anterior a éste, se criticó el dadivoso ademán que prodiga el público taurino de Granada, en esta edición no podía fallar el afán orejero, barullero y cateto de los que pueblan los tendidos de sol, porque curiosamente donde se aglomera la mole estúpida que acude a los toros suele congregarse en ese rincón donde silban, cantan, gritan y convierten a un espectáculo serio donde predomina el análisis y la concentración en un patio de colegio y en un "chisgarabís" sin precedente. Pero ese es otro cantar del que hablaremos en próximos días, Dios mediante y si el tocayo compañero me lo permite.

Pero lo que hoy me interesa dejar claro y denunciar expresa y explícitamente es lo que acontece a la jornada taurina de hoy, miércoles 21 de mayo. Digamos que se ha establecido un consenso inexplicable e inadmisible, esperpéntico, macarrónico y churrigueresco por parte del cuerpo colegiado de veterinarios de Granada y, al parecer, a su libre antojo (contradiciendo al beneplácito anterior de veterinarios, veedores, toreros y apoderados, así como del propio ganadero) han rechazado por no considerar aceptable la presentación – o no sé que – de la corrida de Vegahermosa que había de ser lidiada por Julián López El Juli, José María Manzanares y Alejandro Talavante.

Según ha manifestado públicamente el representante de El Juli los toros reseñados eran más que aptos – tanto por trapío como por peso – para la lidia y acorde a la presentación de una plaza de segunda categoría como la de Granada. Pero ni caso. Su torero al verse obligado a cambiar de ganado – cláusula incumplida del contrato pues firmó él torear dos reses de lidia y muerte con el hierro mencionado – ha preferido, y con lógica, competente y seria autoridad el no acudir a su cita en Granada. Por otra parte, el torero alicantino aquejado de una gastroenteritis tampoco hará el paseíllo, mientras que el pacense Talavante – atolondrado por definición – será el único que siga en pie del cartel originalmente compuesto.

Nos hallamos, pues, ante un complot seguramente por parte de los veterinarios que no aprueban los toros sin explicación lógica y aparente. ¿Qué les mueve a actuar así? ¿Dinero, influencia? ¿Un afán de protagonismo, titulares en la prensa? Ciertamente no lo sé, pero del todo me interesa. Seguramente tras esto se halle una maraña de datos e información que, por supuestísimo, no se quiere que trascienda más allá de los despachos… ¿tratos de influencia? No me cabe la menor de las dudas. ¿Oportunistas? Convencido de que sí, esperemos, pues, a ver el remiendo que zurce el cándido de González de Caldas. Pero seguramente tras esto, y todo es suposición pero sobre rescoldos de una mínima certeza, que en esta argucia de albéitares hay toreros de por medio, algún posible caso de manipulación consentida por los criadores, sabida por todos, pero dando chitón ante cualquier pregunta y negando toda evidencia (¡qué no nos hemos caído de un guindo!). Ciertamente destapar esta maraña podría costarme la afición y, hoy por hoy, no me interesa. Como una vez me comentó un buen amigo, la Fiesta de los toros es una de las fiestas más oscuras que hay y al final siempre muere el más honesto: el toro.

P.D. Al terminar este artículo recibo una llamada telefónica donde me comunican que será Pepín Liria y Daniel Luque quien rematen el cartel para esta tarde estoqueando reses de Torrehandilla (Torrestrella y Jandilla, otra ganadería más – y no sé cuántas van – de los Domecq). Por lo menos el desagravio está a la altura de los errores. Qué Dios reparta suerte.

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