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miércoles, 19 de diciembre de 2007

Las maneras de TVE de engañar...

Hace años que detecté la insana costumbre de algunos, de jugar con el dinero de los demás. Lo hice a propósito de engaños personales, deudas que nunca me pagaron, mentiras diversas. Y la gran lección terminó por dármela la Televisión, especialmente la pública, la que dicen que "es de todos".

Da igual, que sea la nacional o una autonómica (que a decir verdad, sólo conozco una autonómica, y además desde dentro) pero al fin y al cabo, la televisión es manipulada, manipulable y manipuladora. Sí, como le revuelo de Urdaci, sólo que quienes se rasgaron las vestiduras son los mismos que pretenden manejar el control.

Hace años que comprobé la falta de rigor histórico, las muchas historietas que buscaban retratar otra realidad, las diversas y abundantes trampas y faltas de verdad de la serie de la Primera, "Cuéntame cómo pasó". Sí, cómo pasó o yo quiero que sepas cómo pasó.

La verdad es que en una dictadura, los recuerdos no deben ser pródigos y generosos, aunque a algunos les toque vivir en la parte vencedora y cómoda. Pero que en una democracia, se "dictadurice" la realidad, es cuando menos, de Juzgado de Primera Instancia.

La serie, que con Gran Hermano tiene menos tirón que un puesto de sotanas en la ciudad de la Meca, es irreverentemente falaz, provechosamente felona e iracundamente mentirosa. Lo he visto en muchos capítulos, he podido comprobar la manipulación de sus diálogos, cómo el malo es conservador y de "vestir" franquista, etc... Vamos, que todo proletario era en época de Franco, un santo varón. Pues en mi familia, que hubo siempre trabajadores, honrados, ajenos por voluntad propia a la política, afiliaciones e ideales, hubo de todo, santos y no, y santa fue mi tía Lola, y no vestía como proletaria, ni tenía que ver con esa bondad personificada de los pobrecitos Alcántara, famila de pro en las mentiras neo-progresistas.

¿No me creen? Pues vaya una prueba hecha pública de las felonías de la serie, que he sacado del Diario EL Mundo, firmado por su redactora en Palma Lola Sampedro, y que se publicara ayer Martes 18 de Diciembre de 2007

La historia de España se puede leer del derecho y del revés. Y también se puede adornar con 'mentirijillas' por puro onanismo televisivo. Este es el caso de 'Cuéntame...', cuyos guionistas moldearon a su antojo la historia de Joan Pla y Joana Biarnés, reportero y fotógrafa del desaparecido diario Pueblo. Los dos últimos capítulos levantaron ampollas, sobre todo a ella, que el viernes presentará una querella contra la productora de la serie.
En el capítulo en cuestión, el hijo de los Alcántara se va de corresponsal de Pueblo a Portugal y allí conoce a Joana Biarnés, una fotógrafa desenfadada que vive un tórrido romance con el joven reportero. "Nunca fue mi novia y jamás nos acostamos juntos", aclara Pla, el verdadero periodista, el que estuvo 22 meses destinado al país luso y envió "582 crónicas de la Revolución de las Flores". De él no se utiliza el verdadero nombre, pero de ella sí. Aquí empieza a chirriar la historia. La Biarnés de ficción tiene un padre Guardia Civil corrupto y cubrió la Marcha Verde marroquí. La real, la primera reportera gráfica de España, no pisó Portugal ni Marruecos y tuvo un padre "amoroso, un fotógrafo de Terrassa que lo único que le dijo a su hija es que fuera donde quisiera pero nunca hiciese nada que le hiciera bajar la mirada". Ese es el punto más doloroso para esta catalana que durante muchos años ha regentado uno de los restaurantes más selectos de Ibiza, Ca Na Joana.
Tanto Pla como Biarnés están dolidos por la imagen del diario Pueblo que se da en la serie. "Lo pintan como una birria de redacción, como una habitación con cuatro mesas, cuando en realidad ocupábamos 12 plantas de un edificio y éramos más de 200 personas en nómina", aclara Pla, ya retirado en su Mallorca natal, mientras explica que en la serie les pintan "como unos periodistas callados, temerosos. Sin embargo, allí se hablaba en voz alta.

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