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martes, 6 de noviembre de 2007

ATENCIÓN: LA CALLE ELVIRA ES INSEGURA Y PELIGROSA


La más populosa arteria granadina durante siglos, es peligrosa, difícil de transitar, insegura y delictiva.


No, no es alarmismo. ¿Quién no ha comprobado decenas de veces que esta popular vía de la Granada milenaria se ha transformado en escenario de venta de droga, continuas peleas, transitada habitualmente por personajes intranquilizadores y lugar de botellones públicos a cualquier hora del día?


Ocurrió el pasado domingo lo más previsible.


Desgraciadamente era de esperar. Se celebraba la Eucaristía de las 7 y media de la tarde. En el interior del Viejo templo de los Hospitalicos, la Iglesia del Corpus Christi que desde 1899, es Casa Madre de la Orden Agustina recoleta en la ciudad y de la provincia eclesiástica de esta regla, una treintena de católicos, participan de la Fiesta de Cristo.

Vamos, ejercen su derecho a practicar libremente su fe, su credo...


Un delincuente, detenido en doce ocasiones anteriores por actividades lesivas, hurtos y otra pléyade de improperios contra la lógica y la convivencia, entra en la Casa de Dios, vestido y maquillado de payaso (que no lo es, porque los payasos son esos seres extraordinarios que se dedican a hacer felices a muchos) siendo un CABRÓN, y después de gritar, blasfemar e inquietar poderosamente a los que allí estaban, interrumpir al sacerdote, el entrañable Padre Lauro, y poner muy nerviosas a ancianas, en su mayoría, que ya son más que comunes testigos de la inseguridad y enrarecido clima de la calle Elvira. Entonces, no contento con su fechoría, saca una llave inglesa y rompe un aguamanil, una pila para el agua bendita de los pies del Templo, que al menos, data de 1882.



El edificio se empezó a construir en 1524. Su portada, del barroco clasicista, fue trazada por Cano y levantada a fines del siglo XVII. El interior, de tres naves, destaca por la profusa decoración de sus paramentos, lunetos y en especial, la cúpula sobre el crucero. Tiene lienzos del inmortal Pedro Atanasio Bocanegra, del conocidísimo Francisco Bayeu, Imágenes de Baltasar de Arce (ahí es nada) y del reconocido José Navas Parejo, además de conservar documentos de la trascendencia de la bula de León X, de hacia 1520. Descansa eternamente aquí, el maestro escultor Alonso de Mena, desde 1646.



A sus valores estéticos e históricos, se le suman los espirituales. Pero por si esto no bastara, hay que decir que en su interior, funciona una institución heredera de la que se creara en 1614, que asiste con todos sus posibles a los más desfavorecidos: El Taller de Santa Rita, que recoge la vocación asistencial y caritativa de los miembros de "la Paz Y Caridad". Además, son muchos los empeños de sus feligreses y religiosos para aportar ayudas a los habitantes de Marajó, posiblemente la región más desfavorecida de Brasil, en el Amazonas. Cada cierto tiempo, hasta tan lejos viajan alimentos, ropa, medicinas y partidas económicas modestas pero muy útiles, para construir hospitales y pozos.



En pago a tanta y generosa aportación, un loco delincuente de tres al cuarto, de los muchos que pululan por esta calle en el centro de la ciudad, llave de acceso al Albaicín bajo, rompe una pieza de mármol labrado, que debe fecharse en 1882, imposibilitando su restauración. No se trata de la pérdida de una parte del patrimonio histórico, no. Estamos hablando de que en el centro´neurálgico de Granada, a metros escasos de la Gran Vía, la Iglesia Católica soporta indeseables como estos de manera estoica. Ancianas feligresas, salen con miedo a oír misa. Les aterroriza el universo de personajes mal vestidos, faltos de higiene, con una botella en la mano y tercos modales, que las incomodan obligándoles a dar unas monedas. No mendigan, no piden, no recurren a la caridad, no... Exigen el dinero escaso de pensionistas aterradas.



A unos metros de esta Iglesia, junto al comienzo de Calderería, turístico reclamo de europeos y asiáticos que vienen a pasear por una ciudad a medio camino entre lo musulmán y lo cristiano, pero con las ventajas de pertenecer a un país europeo, moderno, democrático y presumiblemente seguro (sino, pueden meterse por los zocos infectos de Tánger, que para vivir emociones de ser robado, cualquier sitio es bueno), no hay día ni importa la hora, que no te ofrezcan costo, chocolate, como quieran llamarlo... Tema para fumar un porro.



Sí, en una ciudad como Granada, con dos millones y pico de turistas al año, primera en fondos patrimoniales, de 2.700 años de antigüedad y con cientos de reclamos para quien desee cultura, entretenimiento, ocio, deporte... VENDEN DROGA A ESCASOS 50 METROS DE LA PRINCIPAL CALLE DE GRANADA, A CUALQUIER HORA DEL DÍA. OFRECEN DROGA, PELEAS, MALOS ASPECTOS QUE INQUIETAN Y ATEMORIZAN, Y SON CAPACES DE INCREPAR Y AMENAZAR A LOS QUE NO LES DEN UNAS MONEDAS, DÍA SÍ, Y AL OTRO TAMBIÉN.



Esto ocurre en una calle que antaño, era atractiva, cargada de historia, salpicada de construcciones del renacimiento, barroco y por qué no, del mudéjar. Una calle que ya hace unos años, vio como el lienzo que desde siglos estaba allí, de la Patrona, la Virgen de las Angustias, era atacado, quedó lleno de pintura y hubo de ser retirado. Una calle que huele a orines. Una calle de mierdosos que apestan a su paso, cargados de perros que comparten con sus amos el número de pulgas. Una calle de continuas navajas, que es evitada a toda costa. Una calle de litronas y cartones de vino desde las 12:00 hasta altas horas de la madrugada. Una calle de ruidos, de edificios en ruina y de ningún respeto a lo cristiano.



Una calle, que cuando desde ella salía la Hermandad de la Entrada, al salir de San Andrés el inicio del cortejo, con la Cruz de Guía, vándalos de estética hippie-grunge (en definitiva, antihigiénicos de pelo a la altura de los glúteos, hombres y mujeres, sin oficio ni beneficio y trapicheantes de pequeñas cantidades de droga y muchas de alcohol) lanzaron leche ya agria a la fachada de un Templo del siglo XVI.



Vamos todos a celebrar el milenio de esta ciudad, sí. Que desde luego, empieza aquí en Calle de Elvira, el nombre que tuvo Granada y respetaron los musulmanes fundadores del reino. Y en homenaje a todo, o limpiamos de escoria y delincuencia esta vía, o nos hundimos en un mar de violencia, droga y lugares intransitables.



Lo malo de todo esto, es que era predecible. Lo sabían los religiosos Agustinos, los fieles del Corpus Christi y los que de vez en cuando, le echamos valor al asunto y tenemos que pisar Elvira. O mejor dicho, "CALLE SIN LEY".



El concejal de Izquierda Unida, en vez de tanta descalificación gratuita a la policía de Granada, que cumple escrupulosamente, en vez de tanta infamia y acusación de racismo, xenofobia y demás lindezas, que convoque rueda de prensa y diga qué piensa hacer su partido con representación en el Ayuntamiento, ante una calle Elvira tomada por decenas de no ciudadanos que se dedican a romper el patrimonio histórico, amedrentar a los vecinos de paz y orden y a cometer agravios en los templos católicos.




Si hubiera sido en una Mezquita, el payaso cabrón, estaría linchado y con el beneplácito de los "progres".






1 comentario:

CAROLINA FDEZ. HERRERA dijo...

Tienes toda la razón. Calle Elvira, para mi es la puerta por la que entro al Realejo a diario, y ... da miedo pasar por alli, si no entrara en coche, no cabe duda ... no la pisaría.

No se trata de ser racistas, se trata de poder andar seguros en nuestra Ciudad, asi que ojalá quieran hacer por recuperar la Calle de Elvira.

Saludos.