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martes, 13 de noviembre de 2007

AL SANTO PADRE AGUSTÍN



Tal día como hoy, de hace 1653 años, nacía San Agustín, Obispo, Padre y Doctor de la Iglesia, y uno de los más eficaces y pródigos personajes de la época y los siglos venideros. Sus ideas, pensamientos y escritos, han dejado constante huella en: el mundo político, la Teología, la Escolástica, la Filosofía Cristiana, la Filosofía Universal o la Metafísica.




La regla monástica que redacta ha inspirado o servido de modelo, a treinta órdenes posteriores. Sus escritos, son la referencia al cultismo por excelencia y el calado de su mensaje, ha hecho posible que preste su nombre (o en su honor así se llamen) 34 poblaciones de países como: Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador, España, Estados Unidos, Filipinas, Guatemala, Méjico, Perú y Venezuela.




Sus principales escritos son, "De Doctrina Christiana", "Confesiones" y "De civitate dei".




Tan fecunda es su biografía, que lo mejor será relatar su enorme e incomparable aportación de la mejor manera, con uan recopilación de citas que hablan de su ingenio, capacidad, intelectualidad y fe.




-El que no tiene celos no está enamorado.


-Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas.


-Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta.


-Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.


-Las lágrimas son la sangre del alma.


-La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano.


-No nos entristezca su pérdida, sino el haberla disfrutado (al perder a su madre).


-En la caridad el pobre es rico, sin caridad todo rico es pobre.


-Errar es humano; perseverar el error es diabólico.


-La ignorancia es madre de la admiración.


-Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos.


-En las cosas necesarias, la unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad-


-No salgas fuera de ti, vuelve a ti, en el interior del hombre habita la verdad.


-Conócete. Acéptate. Supérate.


-Donde no hay caridad no puede haber justicia.


-Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos.


-Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta.


Estas maravillas reflexivas, teológicas y filosóficas son una muestra de sus dotes. Pero una frase resume su vida, su pensamiento e inspira a sus seguidores:


LA MEDIDA DEL AMOR, ES AMAR SIN MEDIDAD.


Hoy en día, los Agustinios están en 20 países, son unos 5.000 entre religiosos y religiosas, y mantienen viva la llama de su fundador. El lema, hermoso, bonito, humano y digno es: CIENCIA Y CARIDAD. Sostienen hospitales, centros de enseñanaza, hogres para vagabundos, labores misoneras...

Hace tantos años, nació alguien que marcaría por y para siempre a todo el mundo occidentas, a todo el mundo instruido y al cristiano, San Agustín. Y en su honor van estas líneas... Para saber más:

I.- Primeros años
13 de noviembre del año 354. Aurelio Agustín nace en Tagaste. Este pequeño pueblo está situado al Norte de Africa y hoy se le conoce por Souk-Ahras. Patricio, su padre, desea que comience a estudiar cuanto antes. A su sufrida madre, Mónica, sin embargo, le interesa que conozca la fe cristiana.
II.- Agustín Estudiante
Hasta los once años Agustín permanece en Tagaste y asiste a la escuela del pueblo. El escaso interés que demuestra por ir a la escuela y el temor al castigo se entrelazan con su forma de ser alegre. En estos años todos le consideran un niño revoltoso y travieso. -"No voy a ser menos que mis amigos"- piensa Agustín.
Su padre emplea su dinero de pequeño propietario para que se traslade a Madaura, ciudad situada a unos 28 klms. y complete allí sus estudios. En esta ciudad el estudio le resulta un poco más tolerable. Eso sí, aborrece el griego, pero lee a escritores latinos como Cicerón.
Sus problemas comienzan a los 15 años. Ha terminado la segunda etapa de estudios en Madaura y regresa a Tagaste. Patricio y Mónica desean que siga estudiando y con sus ahorros y la ayuda de un amigo rico del pueblo le envían a Cartago a terminar su preparación. Algo más alejado de sus padres -196 klms.- Agustín comienza a vivir y disfrutar. Sus preocupaciones son el teatro, los baños y el sexo. Al cumplir los 17 años ya comparte su vida con una chica de su edad. Fruto de estas relaciones será su hijo Adeodato. No obstante, él espera colocarse pronto como profesor para estabilizar estas relaciones. Pero este mismo año, 371, muere su padre. Ante este acontecimiento el muchacho apasionado comienza a ser consciente del gran sacrificio que han realizado sus padres para que él se construya un futuro. Muchos empiezan a considerarle "un joven prodigio". Lo cierto es que su manera de ser y sus lecturas le van configurando como una persona inteligente e inquieta. También entra a formar parte de una secta: los Maniqueos.
III.- Agustín Profesor
Agustín regresa a su pueblo como profesor de Gramática a los 19 años. Es un buen profesor y también un excelente Maniqueo. Tagaste le queda pequeño y cuando muere un amigo suyo se marcha de nuevo a Cartago a enseñar Retórica, ya que no puede soportar la pena de su ausencia. Le acompañan algunos de sus alumnos de Tagaste. En estos años sigue leyendo mucho. También escribe poesía y en varios certámenes consigue algunos premios. Aunque solo tiene 26 años, publica su primer libro.
El año 383 Agustín decide ir a Roma. Busca alumnos más formales y también desea ganar más dinero. Pero, sobre todo, su aspiración es triunfar en la Capital del Imperio. Allí consigue abrir una escuela. Pero, al año siguiente marcha a Milán. Ha ganado por oposición y con alguna influencia de los Maniqueos, la cátedra de Retórica de esta ciudad. Mónica, su madre, va con él. Desea que su hijo se convierta al cristianismo.
IV.- Agustín Amigo
En Milán el "profesor africano" comienza a visitar asiduamente la Catedral atraído por la fama del Obispo Ambrosio que es un gran orador. Pero las palabras de Ambrosio día tras día van resquebrajando su inquietud constante en busca de la verdad. Por éste y otros factores, se encuentra en esta disposición cuando se entrevista con Simpliciano, Ponticiano y otros cristianos que han dejado todo por seguir a Dios. Y será una meditación constante, la paz de un jardín y unas palabras de la Biblia ("No en comilonas ni en borracheras... sino revestíos de Nuestro Señor Jesucristo" Rom 13, 13) quienes le den otro empujón, y éste ya definitivo para convertirse en un hombre nuevo. "Brilló en mí como una luz de serenidad", escribirá en sus Confesiones. Tiene 32 años. Su ideal va a ser a partir de ahora conocer a Dios para amarle. Continúa dando clases pero ya ha decidido abandonar la enseñanza. Y así lo hará al finalizar el curso. Inmediatamente se retira con sus amigos a una finca que les han dejado en Casiciaco. Y en este lugar de descanso reflexiona, escribe y comparte con sus amigos la preparación para el bautismo. Todos conviven como si fueran una sola persona que está orientando sus pasos hacia Dios. Al llegar la Pascua de este mismo año, 387, Agustín recibe el bautismo de manos de Ambrosio.
V.- Agustín Monje
Muy pronto Agustín siente deseos de volver a su patria. Embarca. Pero incluso la espera en el puerto de Ostia, cerca de Roma, se le hace insufrible. Además, su madre -la mujer de su conversión- muere allí. Ahogado por el dolor se dirige a Roma y se dedica a visitar monasterios de monjes ya que él mismo tiene decidido fundar alguno.
Por fin llega a Tagaste. Lo primero que hace es repartir su herencia entre los necesitados y funda un monasterio donde va a convivir con los amigos que le han acompañado. Ahora su único plan de vida es la oración y la convivencia con los monjes. Sin embargo pronto pasará a ser el consejero de todo el pueblo. Recibirá cartas de Italia, España, Africa,... Todos desean recibir su consejo. Este mismo año, 388, sufre la muerte de su hijo que vivía con él.
VI.- Agustín Obispo
Pasan tres años. Agustín realiza un viaje a Hipona con intención de visitar a un amigo y traerlo a su monasterio. Pero es él quien se queda allí ante la petición de Valerio -el obispo- y la gente del pueblo. Desde este momento su actividad cambia. Comienza a predicar y administrar sacramentos. Incluso dedica un tiempo a la preparación y adaptación de sus conocimientos a estas nuevas tareas. Pero necesita monjes amigos junto a sí y decide fundar otro monasterio en un jardín que le deja el obispo. Valerio le consagra obispo auxiliar por temor a que se lo lleven a otro lugar y Agustín comienza a llamarse "de Hipona". Un año después será obispo de la ciudad a los 42 años.
VII.- Agustín Fundador
Ahora tiene que desempeñar todo tipo de trabajos: juez, limosnero, consejero,... Pero su actividad como fundador de nuevas comunidades no decrece. Ve con alegría cómo a sus mejores monjes, Alipio, Evodio, Posidio y Bonifacio se llevan obispos a otras ciudades africanas. Viaja, lee, escribe. Hacia el año 398 aparecen "Las Confesiones", dos años después comienza el "Tratado sobre la Trinidad", en el 413 inicia la "Ciudad de Dios. Se enfrenta también en una polémica seria con Donato y los donatistas defendiendo que Cristo es el autor de los Sacramentos y no depende su eficacia de la santidad del sacerdote que los administra. Así ocupa 35 años de su vida.
VIII.- Agustín Santo
Pero a los 76 años, cuando Genserico cerca Hipona, Agustín deja sus libros y sus discusiones en favor de la fe para retirarse a la Paz de Dios. Es el 28 de agosto del año 430. Agustín, rodeado de amigos, entrega su vida a su mejor Amigo: Dios.


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