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domingo, 21 de octubre de 2007

¡Qué grande (y malo y politizado) es el cine (español)!

Era un 21 de Octubre, como hoy, pero de 1984... Moría el genial François Truffaut, padre a efectos de la Nouvelle Vague, la "nueva ola del cine francés", que desde 1960 y hasta mediada la década siguiente, supuso un revulsivo en la forma de entender, hacer y consumir cine.


Han pasado 23 años del adiós del que tanto idolatró a Hitchcock, firmara títulos como "Los 400 golpes", o Jules et Jim, y marcara un antes y después en la concepción intelectualista cinematográfica internacional.


Hace unos días, adquirí en El Corte Inglés (no me paga nada por la publicidad, pero igualmente lo pongo) "El Laberinto del Fauno", que desde luego no me dejó indiferente. Quise ver pinceladas surrealistas, inmpoluta fotografía y constantes metáforas de un lenguaje para iniciados.


Mi buen amigo Juanjo Ubago, me insistía ayer tarde que no debía perderme "El Orfanato", que seguro, encontaría en la película un buen trabajo. Y todo esto me ha hecho plantearme algunas cosas. ¿Por qué el cine español no goza de la crítica favorable de quien debe, esto es, los espectadores españoles, cada vez más distantes de su consumo?


¿Por qué no somos capaces de exportar un séptimo arte como el de "El Laberinto del Fauno", que rechazamos españolamente hablando para el Óscar (siendo más nuestra que mejicana), y nos encerramos en un universo de dramas gays que han dejado de darle a sus creadores rédito alguno?


No sé, Berlanga firmó un título que sin dejar de despegarse de la "charanga y pandereta" (Machado dixit) folclorista supuso un valiente proyecto de pseudo denuncia social sin ambigüedades y de perfecta crónica de la política del momento. Se trata de "Bienvenido Mr. Marshall", del que les traigo su cancioncilla:



"Los yanquis han venido,
olé salero, con mil regalos,
y a las niñas bonitas
van a obsequiarlas con aeroplanos,
con aeroplanos de chorro libre
que corta el aire,
y también rascacielos, bien conservaos
en frigidaire ."


"Americanos,
vienen a España
guapos y sanos,
viva el tronío
de ese gran pueblo
con poderío,
olé Virginia,
y Michigan,
y viva Texas, que no está mal,
os recibimos
americanos con alegría,
olé mi mare,
olé mi suegra y
olé mi tía."
"El Plan Marshall nos llega
del extranjero pa nuestro avío,
y con tantos parneses
va a echar buen pelo
Villar del Río.
traerán divisas pá quien toree
mejor corría,
y medias y camisas
pá las mocitas más presumías."



A lo peor, el cine de España es fruto de un politismo descarado, de un interés por dirigir las opiniones y voluntades de quienes lo vean, o por desgracia, sea fruto de una mediocre reflexión intelectual libre progresista que no interesa ya. El cine de este país, está a la altura de quienes lo pagan (o pretenden impulsarlo) y de quienes lo defienden con tanto ahinco desmedido. Como pueden leer en http://miquintacolumna.blogspot.com las artes españolas no pasan por su mejor momento, si Boris Izaguirre es finalista del Planeta (y conste que me gustó "Morir de Glamour") aunque con un sistema educativo que es permisivo con alumnos con 4 asignaturas pendientes, no me extraña.


Y por eso, me he acordado de Truffaut, de la efemérides de su óbito y de los cines cultos, reflexivos, innovadores y de un consumo intelectual, que no de los grupúsculos cinematográficos de gays, lesbianas, transexuales, odio visceral y politizado y continua revisión de la Guerra Civil, que firman los cineastas de "EXPAÑA".


Les recomiendo, más Nouvelle Vague, Orson Welles y el montaje por excelencia del cine ruso de los 20, y menos histerismos homosexuales de Almodóvar. Por cierto, España se comió un fracaso con "Volver", y "El Laberinto" (tan española como la primera), ganó para Méjico (porque la Cultura de ZP no la quiso por proteger a su Almodóvar) todo lo ganable. Menos No a la Guerra, y más arte en sus películas, que las pagamos todos por imposición gubernamental.


Adiós para siempre, Truffaut

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