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lunes, 15 de octubre de 2007

Mil maneras de manipular a los estudiantes.


Desde el principio de la formación del Estado Contemporáneo, que la Historia marca a raiz de la Revolución Francesa, uno de los principales instrumentos de control que las armas institucionalizadas de un Gobierno ha tenido, es la educación; la enseñanza de sus púberes y futuros votantes, que asimilarán el caldo de la ignominia con perfecta meticulosidad, para repetir la lección, sin pararse a pensar en si esta es cierta o no, y así, sentarán las bases de la gran mentira auspiciada por el Gobierno de turno.

Vamos, les estoy hablando del mejor método de lavado de cerebro del mundo. Hacer que el estudiante aprenda las consignas que uno quiere, las repita cara al examen, y quede en la memoria colectiva, indisoluble e imborrable. Les pongo algún ejemplo: El régimen de Franco, hizo poderoso hincapié en la tesis de la Reconquista de la cristiandad, de los territorios bajo dominio musulmán en la Península Ibérica... ¡MENTIRA! Nunca se reconquistó, sino que se "conquistó". Es difícil de traer aquí sin resultar pesado, pero son los argumentos de una historiografía sin cargas, que piensa por sí misma y no responde ni obedece al albur de nadie.

Y en esta línea de enseñar directrices gubernamentales, está hoy día, y desde hace años, el gobierno autonómico vasco y catalán, amparados en sus extraordinarias competencias y en la permisividad de Madrid, que no quiere enterarse de que se están malformando en mentiras y pautas ideológicas cahuvinistas a miles de jóvenes vascos y catalanes.

El tema daría para más de un blog, se lo aseguro. Desde la negativa a enseñar castellano, cuarta lengua del mundo y segunda en Europa, a esta discriminación absoluta de presentar, en el seno de un Mercado Común Europeo, diferentes planes de estudios que rayan en lo absurdo. Pero como reza el refrán, "la letra, con sangre entra", yo, les traigo algo sin desperdicio alguno, que firma el colosal escritor, novelista, articulista, académico y erudito (porque sus contribuciones en El Semanal, o sus libros, son verdaderas tesis universitarias de historia moderna y contemporánea) don Arturo Pérez Reverte, que me ha hecho llegar mi buen hermano Gerardo... Léanlo despacio, y verán cual es el camino y la pauta que las autonomías pretenden inculcar, con descarada manipulación de la historia incluida, a sus efebos estudiantes...


Respuesta de Arturo Pérez Reverte a un joven guipuzcoano.
"Eres joven y guipuzcoano, según deduzco por tu carta y el remite. Escribescomo lector reciente de la última aventura de nuestro amigo Ala triste,contándome que es el primer libro de la serie que cae en tus manos. Te hagustado mucho, dices, excepto el hecho «poco riguroso» y «poco creíble»de que una galera española estuviera tripulada por soldados vizcaínos quecombatían al grito de Cierra, España; en referencia a la Caridad Negra,que en los últimos capítulos combate a los turcos, en las bocas deEscanderlu, llevando a bordo a la compañía del capitán Machín de Gorostiola. Y añades, joven amigo - lo de joven es importante -, que eso no disminuye tuentusiasmo por la historia que has leído; pero que el episodio de los vizcaínos te chirría, pues parece forzado. «Metido con calzador - son tus palabras - parademostrar que los vascos (y no los vascongados, don Arturo) estábamos perfectamente integrados en las fuerzas armadas españolas, lo que no eradel todo cierto.»Son las siete últimas palabras del párrafo anterior las que me hacen, hoy,escribir sobre esto; la triste certeza de que realmente crees en lo que dices. Te gusta la novela, pero lamentas que el autor haga trampas con la Historia real; la auténtica Historia que - eso no lo cuentas, pero se deduce - te enseñaron en el colegio. Así que, con buena voluntad y con el deseo de que yo no cometa errores en futuras entregas, me corriges. Debería, a cambio, escribirte una carta con mi versión del asunto. El problema es que nunca contesto el correo. No tengo tiempo, y lo siento. Esta página, sin embargo, no es mala solución. La lee gente, y así quizá evite otras cartas como la tuya. De paso, extiendo mi respuesta a la cuadrilla de embusteros y sinvergüenzas de los sucesivos ministerios de Educación, de la consejería autonómica correspondiente, de los colegios o de donde sea, que son los verdaderos culpables de que a los diecisiete años, honrado lector, tengas - si me permites una expresión clásica - la picha histórica hecha un lío. Machín de Gorostiola es un personaje ficticio, como su compañía de infantería vizcaína. En efecto. Pero uno y otros deben mucho al capitán Machín de Munguía y a los soldados de su compañía, «la mayor parte vascongados», que, según una relación del siglo XVI conservada en el Museo Naval de Madrid, pelearon como fieras durante todo un día contra tres galeras turcas, en La Prevesa. En cuanto a lo de Cierra, España, ni esconsigna franquista ni del Capitán Trueno. Quien conoce los textos de laépoca sabe que, durante siglos, ése fue usual grito de ataque de la infantería española - en su tiempo la más fiel, sufrida y temible de Europa -, que en gran número, además de soldados castellanos y de otras regiones, estaba formada por vizcaínos; pues así, vizcaínos, solía llamarse entonces a los vascos en general, «a veces cortos de razones pero siempre largos de bolsa y espada». Y guste o no a quien manipuló tus libros escolares, amigo mío, con sus nombres están hechas las viejas relaciones militares, de Flandes a Berbería, de las Indias a la costa turca. Los oprimidos vascos fuisteis - extraño síndrome de Estocolmo, el vuestro - protagonistas de todas las empresas españolas por tierra y mar desde el siglo XV en adelante. Ése fue, entre otros muchos, el caso de los capitanes de galeras Iñigo de Urquiza, Juan Lezcano y Felipe Martínez de Echevarría, del almirante Antonio de Oquendo, su padre y su hijo Miguel, o de tantos otros embarcados en las galeras del Mediterráneo o en la empresa de Inglaterra. Las relaciones de Ibarra, Bentivoglio, Benavides, Villalobos o Coloma sobre las guerras del Palatinado y Flandes, los asedios, los asaltos con el agua por la cintura, las matanzas y las hazañas, las victorias y las derrotas, hasta Rocroi y más allá incluso, están salpicadas de tales apellidos, sin olvidar las guerras de Italia: en Pavía, por ejemplo, un rey francés fue capturado por un humilde soldado de Hernani, en el curso de una acción sostenida por tenaces arcabuceros vascos. Y te doy mi palabra de honor de que aquel día todos gritaron, hasta enronquecer, Cierra, España: voz que, en realidad, no tenía significado ideológico alguno. Sólo era un modo de animarse unos a otros - eran tiempos duros- diciéndole al enemigo de entonces, fuera el que fuera: Cuidado, que ataca España.Así que ya ves, amigo mío. No inventé nada. El único invento es el negocioperverso de quienes te niegan y escamotean la verdadera Historia: la de tupatria vasca - «La gente más antigua, noble y limpia de toda España»,escribía en 1606 el malagueño Bernardo de Alderete - y la de la otra, lagrande y vieja. La común. La tuya y la mía."

Arturo Pérez Reverte.

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