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martes, 2 de octubre de 2007

A la Policía de España

Fue un dos de Agosto de 1968, en Irún. ETA, asesinaba al Inspector-Jefe de la Policía Nacional Melitón Manzanas González. Casi 35 años después, un 30 de Mayo de 2003, era en esta ocasión Julián Envit Luna el que perdía la vida en la navarra localidad de Sangüesa, de nuevo a manos de los terroristas de ETA que se cobraban así, la víctima 189 de los policías nacionales. Por culpa igualmente del terrorismo, en esta ocasión, inducido por el fanatismo religioso islamista, que nada tiene que ver con los que siguen rectamente la doctrina del Corán, dejaba esta vida en acto de servicio, el primer G.E.O. asesinado, Javier Torronteras Gadea, en Leganés.

Hoy, cuando el Cuerpo Nacional de la Policía española celebra la festividad de su Patrón, el Santo Ángel Custodio, traigo a estas páginas el sentimiento de muchos españoles, agradecidos por el ímprobo esfuerzo de tantos y tantos policías, que han muerto por la salvaguarda, protección y en cumplimiento del deber, a manos del terrorismo. Que todos ellos descansen en paz, y nunca caigan en el olvido. A sus familias y amigos, víctimas igualmente de la sinrazón de la muerte, en pago por una independencia que no cabe en la cabeza de nadie con el mínimo de humanidad en su cuerpo, vaya el mayor de los abrazos.

Ojalá. cuando algún político intente, no lo quiera Dios, sostener un diálogo con asesinos, recuerde que 190 policías y casi un millar de personas, yacen muertos y un poco los suyos, por culpa de matones vascos. Pues eso, que el que quiera equiparar a terroristas con víctimas, nunca viva la tragedia que, valga el ejemplo, lleva a sus espaldas el Cuerpo Nacional de Policía, y sus 190 caídos. Porque mis respetados socialistas, el camino, no es este...

Y a los millares que cada mañana se levantan para garantizar los derechos, libertades y la seguridad de los 45 milones de españoles, enhorabuena por el deber cumplido, por el sacrificio pagado incluso con la vida, y reciban las mayores de las felicitaciones, en el día en que a ese Ángel de los cielos, le pido que se acuerde por siempre, de guardarlos.