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jueves, 18 de octubre de 2007

Una fuente, una bandera.


La fuente que preside uno de los enclaves urbanos más céntricos de la ciudad de Motril, a las faldas de la construcción monumental más simbólica no ya solo de la población, sino de toda la comarca de la Costa de Granada, conocida como Tropical (El Santuario de la Virgen de la Cabeza, Patrona, que es a la vez, muestra de la arquitectura clásica del lugar y representación del fervor espiritual de siglos en Motril), está sufriendo una remodelación que a mi juicio, no ya sólo era necesaria, sino que además es poco contundente, dado lo horripilante de su aspecto.


Desde la década de los 90 del pasado siglo, cuando no algo antes, Motril ha transformado su aspecto estético de manera abrumadora y no siempre acertada. El diseño urbano de los motrileños, proyectado por la dirección de la arquitectura municipal, ha incurrido en demasiadas frivolidades con los espacios más populares de la ciudad. A mi recuerdo aflora la Plaza del Carmen, despojada de todo sabor propio.

Pero antes de empezar a hablar de los lugares motrileños que recibieron la visita de la posmodernidad con poco acierto, convendría que les explicara algunas cosas a ustedes. Bien sé que este blog lo leen amistades y personas próximas al entorno de este que les escribe, y que todos, de una u otra manera, conocen la cercana tierra motrileña y sus calles. Pero como quiera que nunca se sabe quien pueda dar con mis escritos, les cuento de manera breve: el patrimonio histórico artístico de Motril no es que se haya mermado con las guerras, el irraciocinio político local u otras, es que prácticamente es inexistente. Pocas edificaciones quedan en pie con cierto interés, se perdieron las empresas artísticas religiosas por culpa de la Guerra Civil y de estas poco y mal conservado queda (vean por tanto la Iglesia Mayor), ardió el patrimonio mueble, la edificación civil conserva escasos exponentes atractivos (Casa Condesa Torre Isabel, La Palma, Ayuntamiento, interior del Teatro [que el exterior queda desposeído de toda muestra decorativa o émula de genialidad, por contra del interior], los esqueletos abotargados de Casa Garach, porque de la de Garcés no queda ya ni los cimientos...) y su bastión arquitectónico reside en las muestras de construcción fabril, ese sí rico y notorio.

De acuerdo, Motril no puede estar en los circuitos de visitantes que gusten del turismo cultural, pero amén de otros muchos valores de sus habitantes y la ciudad, poseía, y digo, poseía, el encanto constructor de otros tiempos, con el respeto a la costumbre y usos, alturas, alineaciones, y en definitiva, los exponentes de un enclave andaluz del Mediterráneo, con un pasado nazarí férreo que supone una trama urbanística concreta y respetuosa con las premisas tardo-medievalistas y un legado de mecenas de la época moderna de un glorioso interés.

Vamos, que el Motril de siempre, se ha ido. Dicen mis entrañables amigos de la familia Cabarrocas, Antoñita para más señas, que la ciudad es como una joven de 14 años, que ni es mujer ni ya es niña. Pues eso, que ni sabe a pueblo, el de siempre, el que ha forjado el motrileñismo, sus formas propias e indiscutibles, su arraigada personalidad... ni es una ciudad, que no avalan sus 60.000 habitantes, ni su paquete de ofertas socio-culturales. En resumen, que ni tiene lo mejor de un pueblo, ni lo mejor de una ciudad, y se ha quedado así, paradito, con su acné perenne y su voz cambiante con "gallos incluidos".

Bueno, pues en estas andábamos dilucidando, y retomamos el tema de la arquitectura y el diseño urbanístico espacial de la capital costera tropical. El caso es que ahora, esta fuente que nunca gustó, o desde luego dejó indiferentes a una inmensa mayoría, se le va a retocar sus hechuras para acoger un mástil que sostenga la bandera nacional. En principio, aquí no pretendo proclamar mis tesis a cerca de la decisión de mostrar la enseña de todos los españoles, que desde luego, y si leen otras entradas antiguas de este blog, verán que apruebo y felicito, sino hacerme eco de las críticas que ha supuesto esta decisión del gobierno municipal.

Desde aquí, vamos a desentrañar el camino histórico que ha vivido la construcción motrileña, sus aciertos y fallos y desde luego, bajo mi más estricto punto de vista, qué senda no debiera seguir Motril, porque el progreso y la mejora nunca debe reñir con el respeto a la herencia histórica y visual. Y como he escuchado esta mañana en Herrera en la Onda, cuando se conectaba con la Delegación de Onda Cero Radio motrileña, y su director informaba del presagio de algunos, de que la bandera ocultará parcialmente la visión del Santuario de la Patrona, que no teman estos visionarios, porque por mucho que ondee y extensa sea, no tapará más que los antiestéticos y arruinantes edificios de 10 a 12 plantas que pueblan Avenida de Salobreña, Andalucía y Explanadas, que nos privaron de tanto y respondieron a un crecimiento desordenado e insostenible, de nuevos ricos, pervirtiendo la estampa de un Motril que nada más que pueden ver ya en fotos.

La bandera de España no va a tapar más que el hormigón y el ladrillo visto, seguro. Pero lo que interesa no es que un tejido rojigualda que siempre puede retirarse, vele la vista del Monumento y símbolo por excelencia de los motrileños, sino que el futuro nos traiga más especulaciones que signifiquen "edificios horrosos propios de otros lares, metidos en el Mediterráneo andaluz de raigambre hispano-andalusío, con calzador.

2 comentarios:

jose dijo...

PUES YO CREO QUE ES DE VERDAD UNA VERDADERA MIERDA...

DAVID, YA LE HAN DADO DOS SABLAZOS A LA PATRONA, UNO QUITANDOLE LA VISION DE SU SANTA CASA Y OTRO EL NOMBRE... �POR QU�?...
ACABO DE VER LOS CARTELES DE LA DIVINA PASTORA... QUIERES SABER QUE PONEN "" FIESTAS PATRONALES DE LA DIVINA PASTORA""...
PATRONALES???? VER PARA CREER

Carlos Jimenez Cabrera dijo...

pues ami me parece cojonudo. total pa la mierda fuente que habia....