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viernes, 5 de octubre de 2007

Desde jovencitos

La foto que tienen a su izquierda, de jovencísimos delincuentes encarcelados, la he sacado de El país. Y viene muy bien al caso para que ustedes se detengan un poco a pensar qué está pasando con nuestros jóvenes, por qué esta escalada de violencia, de delictividad irrefrenable entre los adolescentes y el pasotismo de la justicia, que atenúa los más increíbles delitos cometidos por niños y no tanto.

Tengo un buen número de amigos entre la Policía, y más si cabe en los campos de la educación y psicología relacionados con Tribunales de Justicia de menores. Lo que cuentan los primeros, mis conocidos policías, estremece al más pintado... Atados de pies y manos, en cuanto detienen a un menor, a veces imputándosele robos con un enorme empleo de violencia, o tal vez violaciones, asesinatos de espeluznante sangre fría... observan impertérritos cómo salen a no mucho a la calle. Por su parte, un buen amigo destinado a un centro de reclusión (resocialización, reeducación, o como quieran decirle, menos reformatorio) de jóvenes, me contaba hará cuestión de un mes, la retahíla interminable de amenazas, algunas cumplidas, que había recibido, a la altura del más eficaz clan de mafiosos adultos que puedan sospechar.

En el Tribunal de Menores de Granada, disponemos de un juez famoso en buena parte del territorio español, empeñado desde años en dar pautas de sociabilidad, educación a los padres, prevención de delitos y en su defecto, producidos estos, de reeducar a niños que a veces, con sólo 11 años, tiene el currículum crimino-lesivo del mismísimo "Vaquilla".

Hace poco, veía la luz una obra suya, muy interesante: "Reflexiones de un juez de menores" (Ed.Dauro) en el que inserta un " Decálogo para formar un delincuente". No tiene desperdicio, pero lo más interesante es, que todo un magistrado, de intachable formación académica y cultural, muy aplaudida trayectoria profesional e incuestionable dedicación a los jóvenes, nos dice en su decálogo, en su 2º punto, lo que en seguida les traigo.

1: Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

2: No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3: Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.

4: No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

5: Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6: Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.

7: Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.

8: Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.

9: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

10: Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

Y yo me he puesto a pensar en los cachorros socialistas, más preocupados en contarnos los parabienes de educación para la ciudadanía y reírse del Catecismo católico, con sus vídeos que siguen la política propagandística de olor facistoide y descalificatoria, en el seno del progresismo por excelencia. Tal vez, y esto lo dejo para otra vez que abra mi "alacena de ideas", será cosa de las formas de control de medios de comunicación que suele realizar el PSOE, con las manipulaciones flagrantes e increíbles tales como las que protagonizan en TVE (denunciado por el Partido Popular ante el Congreso) o Canal Sur, Radio y Televisión, que esto sí que es ya de pandereta, a la altura de la incultura andaluza que sostiene la catetez de la bandera de la rosa y el puño. Ya veremos.

1 comentario:

quinta columna dijo...

POR FIN. Ya podemos dejarte los comentarios más apropiados al respecto de tus excelentes picotas de mordaz actualidad aderezada de sabia literaria bebida directamente desde el más profundo conociento de la lengua que tanto amas, y que es nuestra lengua.
Enhorabuena, David. Sigue dibujando sonrisas reflexivas en nuestro ser.