Visitas

lunes, 29 de octubre de 2007

EN PRO DE UNA MEMORIA HISTÓRICA. CAPÍTULO III. LA ILEGÍTIMA PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA Y SUS PRIMEROS FALLOS


Corre el 12 de Abril de 1931. Se celebran Elecciones Municipales, o sea, se escogen, mediante sufragio (las mujeres no pudieron votar) a los alcaldes de pueblos y ciudades de España. Bajo ningún concepto, y en ningún país del mundo, de unas elecciones no del todo democráticas (insisto en que no todos pudieron votar) y para escoger alcaldes, puede salir electa la forma de gobierno de una Nación (se buscaban alcaldes, no destronar a reyes o eregir presidentes de repúblicas) y mucho menos con un precedente extraño: días antes, se habían llevado a cabo Comicios Generales, que debido al enorme absentismo, se desestiman.

Lo más sorprendente sin duda, será el resultado de esas elecciones municipales que conlleva a la renuncia del Rey Alfonso XIII a sus derechos legítimos al trono y gobierno español. No crean que gana la postura republicana entre aquellos que pretenden escoger alcaldes y concejales, no. Ganan los partidarios republicanos en las grandes ciudades, pero el resultado definitivo, como en una anterior entrada quedó de manifiesto, es más que significativo: 22.150 concejales monárquicos. 5.775 concejales republicanos. El 79.35% de los votos, a favor de los partidos monárquicos.

El gobierno tuvo que enfrentarse a la proclamación de la república catalana, a los sucesos anticlericales del mes de mayo, a las muchas dificultades con las organizaciones anarquistas que negaron su colaboración con la nueva república y a las continuas oleadas y revueltas populares: asesinatos, huelgas violentas y atentados públicos. El comienzo del “orden” republicano, fue de todo menos democrático, pacífico y eficaz. A dedo, se nombra un presidente, las revueltas asfixian a la nación, la tendencia anticlerical va más lejos de lo deseado y se producen manifiestos independentistas en País Vasco y Cataluña. Esta realidad histórica, que no es otra que la de un clima político y social agitado, convulso, agresivo y antidemócrata, hace que nos planteemos muchas cosas. Pero sigamos narrando las “lindezas” de este periodo

El 14 de Abril de 1931, se derriban las estatuas de Isabel II y de Felipe III, y se rotulan con nuevos nombres las calles madrileñas: Pablo Iglesias, Fermín Galán. Este último, fue fusilado por la Sublevación de Jaca de Diciembre de 1930, que costó la vida a 3 personas y resultaron heridos 25.

Ese mismo 14 de Abril, se proclama la república catalana, considerándose independiente. S toma el Gobierno Civil y Maciá amenaza al Gobierno de Madrid, con asaltarlo con 2.000 hombres. En España no hay una república, hay dos, y la primera conclusión, es que el nuevo orden político ha traído la separación estatal.

15 de Abril de 1931: persecución monárquica y católica. Se asaltan las sedes del Círculo Nacionalista, el Sindicato Libre, la Unión Mercantil, en Madrid, Málaga, Melilla... o el diario católico de Las Palmas, “El Defensor de Canarias”. Son centros políticos españolistas y monárquicos y religiosos, y el resultado, 6 muertos y 30 heridos. Bien empieza la República, con hordas incontrolables sembrando su particular venganza.

El 15 de Abril de 1931, el Sindicato Único, de izquierdas, desata una ola de asesinatos contra los miembros del Sindicato Libre, de tendencia monárquica. El ilegítimo gobierno republicano, no controla esto, ni después actúa con las armas de la Justicia.

El mismo día (qué buen comienzo republicano) los vascos proclaman en San Sebastián, la tercera república dentro de España, considerándose independientes. Y en Sevilla, los enfrentamientos, asaltos a armerías y escaramuzas con los guardias y cuarteles del ejército, obligan al gobierno local a declarar el estado de guerra. ¿Paz trajo la república?

16 de Abril de 1931: ataque a las cárceles de Sevilla, Bilbao, Valencia, Madrid y Barcelona. Se liberan a los presos y arden los archivos de las instituciones penitenciarias. Así, con el nuevo gobierno, los criminales quedaban en la calle. Presos por delitos comunes, ninguno por cuestiones políticas. En concreto, 600 en Madrid.

No hay comentarios: