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martes, 9 de octubre de 2007

El incivismo de muchos conductores

Foto extraída del Diario 20 Minutos, edición de Granada.

Formo por ahora parte, del colectivo de peatones convencidos del uso del transporte público en las ciudades y cortos recorridos, y viajo con familiares y amigos cuando así es oportuno, sin que hasta el momento, a Dios gracias, ni mi actividad laboral, ni personal, me haya empujado a la fuerza a entrar en el selecto grupo de conductores (juas, juas, juas...) de este país.


Verán, no soy un anti-vehículo militante, pero sí un perfecto observador de la conducción. Como quiera que aún disfruto de cierta salud y lozanía (no vayan a pensar que estoy para muchos trotes, ¿eh?) prefiero patear mi Granada, y llegar a cualquier cita andando, con puntuales visitas al transporte público. En una ciudad de 250.000 habitantes, pero un Área Metropolitana de infarto, (ya en 600.000 almas) que asidua y casi diariamente llega hasta la capital, el autobús o el taxi, funciona mal. Y en buena parte, porque el uso y abuso del transporte privado es ilegítimo y desaforado. Nunca me ha gustado hablar por hablar (y me parece que sólo una vez escuché el programa homónimo, y tampoco me hizo mucho chiste) así que, mientras el gracioso de un amigo se empeñó en hacerme esperar 35 mintos de reloj (otro defecto ese de ser puntual) me entretuve en contar los coches que pasaron por la Puerta Real de España (el corazón de Granada) en ese tiempo, y cuantos los que en su interior viajaban


De infarto la cifra que me salió. Para empezar, les digo que el tráfico privado está parcialmente controlado en esta zona, es decir, que la continuación del lugar donde me encontraba, la Calle Reyes Católicos (yo mientras me apoyaba en la pared de Correos, y para más desgracia, empezaba a lloviznar) no es accesible a coche cualquiera de 08:00 a 22:00 horas. en este tiempo, me fijé en 109 vehículos. De estos, 67 iban ocupados nada más que por su conductor (casi nada), 32 con dos personas, y el resto, es decir, diez, con tres, sin que en ningún momento la cifra de cuatro ocupantes pudiera ser computada.


Como quiera que llevaba papeles y boli porque la cita lo requería, y a mí, eso de esperar, me desespera, invertí el tiempo en anotar lo que les acabo de traer y ya en casa, me puse a casar los datos, que desde liego no son producto de mi parca memoria.


Pues nada, hagan conmigo las sumas y tantos por ciento; veamos, tipo UN, DOS, TRES: un total de 161 ocupantes entre 1o9 vehículos, da como resultado... (¿dónde carajo está la tecla de la división ahora, leche?) Ah sí, menos de persona y media por coche (según mi calculadora, que es de mi época de EGB, 1,477064 y otra pila de números más).


¿Van comprendiendo ahora por qué el transporte público funciona mal y se retrasa poderosamente? Fácil; a más vehículos, peor tránsito, más atasco, dificultad de los autobuses para circular... Vamos, la pescadilla que se muerde la cola, porque no cogemos los servicios públicos y sí los propios, ya que estos no funcionan, y estos no funcionan porque cogemos los propios.


La ecuación, hasta para alguien como yo de letras puras, es bien sencilla. Y el problema ya no es sólo el verdadero caos que en cualquier ciudad mediana (más si cabe un Madrid) se monta constantemente, sino que ahora que la conciencia de todos es mayor hacia el tema del "Calentamiento Global", la contaminación y el necesario ahorro energético, el tema es para meditarlo, sobre todo para los que nos pasamos minutos eternos esperando un autobús, y contemplamos impotentes que este luego, avanza a duras penas entre un universo de coches y motos (que esa es otra) obligándonos, bien como yo a optar (porque todavía me dejan mis piernas) a pegarnos "bonitas caminatas", o a tomar el bus con demasiada antelación, sino queremos llegar, como mi amigo, 35 minutos tarde a cualquier sitio.


Y yo, por fumarme medio paquete al día de cigarros, soy un apestado contaminador que repercute en la salud de los que me rodean y fastidia al planeta. ¡No me jodas, coño! (con mil perdones) ¿Y tú que hasta para cagar coges tu coche, qué, tapas el agujero de la capa de ozono y me dejas el ambiente de un riquísimo dióxido de carbono que me pone los pulmones más blancos que los calzones de un guardia?


Seamos serios... Yo ya me he mentalizado que para fumar me tengo que ir al Sahara, pero por favor, si eres uno de los que le da igual el tráfico, los humos y los que no tenemos ni queremos coche, métetelo en... y no me vengas luego protestando por los vicios de los demás, que el tuyo es como mis cigarros de todo un año.

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