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viernes, 28 de septiembre de 2007

Sigo aquí


En principio, me animé a tener una continuidad escrita en la red a raíz de mi hermano Gerardo, que venía desde su espacio a refrescar la manera de opinar y pensar a cerca de los temas. Así me enteré de lo que era un blog y qué utilidad podía tener. Y no hará mucho, era otro grande de la amistad el que aguijoneaba mi intención para seguir escribiendo, el bueno del exiliado Jesús.

Pues eso, que después de casi veinte días en huelga de brazos caídos (sobre el teclado), me vuelvo a desvirgar en estas lides (ya saben... "lo que se lava se estrena", y uno es muy limpio) para traerles una vergüenza regional de primera magnitud, otro aprovechamiento ingrávido e inherente de los desmanes socialistas afincados en San Telmo y las Cinco Llagas, órganos del poder andaluz descocado e irreverente.

No ha mucho, los librepensadores obreros españoles de la provincia de Granada, traían a la palestra pública su maravilloso universo de mentiras, para decirles a capitalinos y motrileños (los primeros venimos a ser conocidos como "granaínos", cuando no "sanitex") que para el verano de 2008, una Autovía prometida desde casi un cuarto de siglo antes, estaría uniendo ambas ciudades, verdadero desfiladero de la economía y la densidad de población a nivel provincial y casi de la Andalucía Oriental.

La promesa, que a todas luces le corresponde moralmente cumplir al Gobierno del Soe, quien domina la Junta de Andalucía desde su creación y quien más tiempo ha ocupado Moncloa (por no decir que manda en la Diputación provincial y sobradamente en la historia de la política municipal motrileña) se elevó al pueblo en 1987, cuando el tránsito no fluido de vehículos era más que destacado, al tiempo que con los años, el trazado Bailén-Motril recibía el nada provechoso cumplido de "Trazado de la muerte", gracias a sus puntos negros tan extraordinarios.

A este desmán político (sí, también me acuerdo del Gobierno Aznar y de la madre del General Primo de Rivera, si quieren) se le une el honroso y privilegiado puesto que ocupa esta desdichada tierra de los hijos de Boabdil: somos la única provincia de la Unión Europea con costa y sin autovía; a eso, no quiero que olviden que en 1909, casi un siglo ya, se prometió por primera vez, y después han sido decenas de ocasiones más, que Motril tendría trazado el ferrocarril, para auspiciar los provechos de uno de los puertos marítimos de mayores posibilidades de la costa andaluza.

A estas alturas, que el señor Pezzi, Senador por la gracia del voto, nos venga a contar que en un año tendremos Autovía, no sé a quien le habrá importado, porque la verdad es que en mi círculo de tertulianos y amigos, ni el gato de uno de nosotros se lo había creído. Es la triste historia de un siglo de engaños a los que defienden con pasión (y la sangre heredada de sus mayores) los feudos de Motril, el olvidado, al que no llegó nunca ni la primera, ni la segunda modernización esa que anuncia a bombo y platillo la Radio y Televisión manipulada que todos los andaluces sostenemos económicamente.

Es la historia de nuevo desmentida, en esta ocasión por los propios responsables de la obra, que aseguran que ya no se trata de la licitación de permisos y partidas presupuestarias, sino de imposibilidad física, que celosamente sostiene nuestra geografía. Vamos, que aunque el proyecto lo firmara Norman Foster o Calatrava, lo equipos japoneses de ingenieros especialistas en orografías y sistemas antisísmicos, se podría concluir en tal fecha una obra que a fuerza de tanto retraso, tanta promesa incumplida y tamaña manifestación de incompetencia, le queda mucho para ver el fin.

Mientras, la provincia de Granada es la de menor renta per cápita de las españolas, la única con costa y sin autovías que la transiten, la que desaprovecha los fecundos valores turístico-económicos que dispone (ser el techo de la Península, con la más capaz de todas las Estaciones de Esquí de la Nación, y gozar de muchos kilómetros de cuidadas playas a la vez, aunque sin los medios para que ambos extremos estuvieran muy cerca) y la que se está hartando de oír, cuando llegan elecciones, a políticos incapaces que nos engañan y cuestionan nuestro grado de inteligencia.

Porque los granadinos y los motrileños, sí usamos el cerebro, no como muchos de nuestros dirigentes. Así que como estoy seguro que no somos tontos, cuando lleguen los próximos comicios electorales, hagamos uso de la cabeza, más si cabe que para peinarnos, y a los que nos mienten, se ríen de nosotros y creen que no somos más que un voto en el pucherazo de las urnas de la catetez que sostiene a un gobierno autonómico incapaz y en declive, digámosle que se metan sus promesas por....... ¡Sí, rima con balones!