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viernes, 7 de septiembre de 2007

Padre de la Patria

"Declaración de Independencia". John Trumbull, 1819. 

El Senado de Roma, cuatro siglos antes de Cristo, estableció un título honorífico de primer rango para aquellos ciudadanos ilustres que hubieran hecho algo loable en pos de aquella República llamada con el tiempo a ser el Imperio que dominara el Mundo conocido. Fue el resonado título de Pater Patriae el que se ganó aquel general de nombre Marco Furio Camilo por defender Roma y vencer a los galos que la asediaban en el año 386 antes de Cristo. Desde entonces, figuras capitales de la historia como Julio César ostentaron la distinción de Padre de la Patria. A imagen y semejanza de los romanos, los americanos propusieron el título de “padres fundadores de la patria” a aquellos sublevados que firmaron en 1776 la Declaración de la Independencia que originaría los Estados Unidos y que tiene en la figura de George Washington a su primer PADRE.

Simón Bolívar. 

Padres de la Patria fueron, más bien como expresión poética, más bien de manera retórica, los parlamentarios que darían lugar a aquella Junta que resistió a los franceses durante la Guerra de la Independencia y que terminaron por parir la primera constitución moderna del Mundo, la españolísima Pepa de 1812. Padres de Latinoamérica son Simón Bolívar y el recientemente reformado Estatuto de Autonomía de Andalucía, este mismo año, reconoce como Padre de la Patria a Blas Infante, polémica aparte, puesto que sería mucho lo que podríamos debatir acerca de lo idóneo o no de lo que la ley llama Andalucía (y si en ella ha de estar incluida Granada) amén de que no son pocas las voces que reclaman al Rey Fernando III el Santo como verdadero constructor de esa Andalucía que a pesar de su indiscutible pasado cultural musulmán, es a todas luces desde hace muchos más siglos, una hija de lo católico y castellano, en parte gracias a las conquistas militares de este soberano castellanoleonés.

Rejería de la Capilla Real de Granada, del maestro Bartolomé

Pero a diferencia de Turquía que venera a su “padre” Atatürk o de la India que adora como Padre de la Nación a Ghandi, ambas figuras del siglo XX y de reciente memoria, España, no posee una clara referencia al respecto, no ha sido capaz de valorar figuras trascendentales de su pasado ni se atreve a justificar a alguien que haya dado muestras de una idea preclara de lo que es, eso sí, el Primer Estado Moderno del Mundo. Tal vez la idiosincrasia española, esa dualidad que en los versos de Machado traduciríamos como “las dos Españas”, castigan a quiénes en todo momento habrían de haber estado en ese decoroso y honorífico lugar. Antes de nada, creo que la historia como ciencia no puede negar que los Reyes Católicos son los artífices, arquitectos y constructores de lo que desde 1492 y al día de hoy, es España, pero sí es cierto que una figura mitificada por el régimen franquista sigue colándose como personaje popular de nuestro pasado.

"Proclamación de don Pelayo como Rey de Asturias". Francisco Casanova, 1752.

Evidentemente hablamos de don Pelayo, ese primer rey de los astures y que murió hace ahora 1.270 años. Fue el primero en iniciar lo que conoceríamos (no sin el debate polémico que rodea a todo lo histórico en este país) como la RECONQUISTA. No quiero que se convierta esto en la glosa a su vida y sus hazañas, sino en la inclusión de datos que llaman a la reflexión. ¿Alguien se ha parado a pensar que desde la primera victoria de Pelayo en el año 720 hasta que en la mañana del 2 de enero de 1492 los Reyes Católicos hicieron ondear el Pendón de Castilla en la Torre de la Vela de Granada, llovió lo suyo? Pues estas serían las curiosidades de una etapa sin la que, para lo bueno, lo malo y de forma inevitable, España no sería lo que es:

*La Reconquista duró 772 años.
*Supuso un avance territorial diario de 14 centímetros por hora.
*Cada día, los cristianos reconquistaron 336 centímetros.
*En un mes, los musulmanes perdían 40'32 metros.
*Las tropas cristianas avanzaron hacia el sur a un ritmo de 1.226 metros por año.
*En un año, la futura España era 122'6 kilómetros más cristiana.


Coronación de Isabel como Reina de Castilla y León

Y así, se fue forjando, 772 años después, el mito del Padre de la Patria Española, que realmente, recae en la virtuosa Isabel la Católica. Al menos, sin tanto debate como con Blas Infante y de manera menos onerosa para Granada que con el chavismo, donde esta tierra es el patito feo del centralismo político socialista.

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