miércoles 11 de noviembre de 2009

Cartel Oficial Semana Santa de Motril 2010

Estaría entonces adivinando cómo le sentaba la noche a los ojos cadavéricos del Cachorro de Dios... Tal vez, con un nudo en la garganta porque su amigo Pepe, no empuñaba el martillo grenúo desde el que nos hizo vibrar tantos años. Pero siempre, demostrando que la patria chica nunca se olvida, por muy lejos que uno pueda estar. Y eso hacía, ocupar escaño de motrileño en la Plaza más genuinamente motrileña.

Andaría pensando en tantos años como llevó un micrófono de cuenta-cosas, un instrumento por donde se escapaba la realidad, la verdad de lo visto, de lo vivido, nunca necesariamente al gusto del que pudiera escuchar, pero nunca, tampoco, faltando un ápice a la realidad.

Andaría tal vez recordando las veces que con otra cámara inmortalizó, hace la friolera de 18 años, tal vez 20, las incontestables devociones de una ciudad que ahora todos llevan en la boca y el disfrutó casi primerizo, cuando no se estilaba la A-92 ni Internet era arma para el bien y para el mal.

Andaría con la ilusión de inmortalizar, quien sabe si no sólo en la parcela de sus sueños, otro monumento motrileño, pero a su Patrón, olvidado y desasistido por la memoria, el mismo del que un día fue su impulsor junto a aquellos que se reunían con hilos de amistad cada tarde, en la sobremesa de la Huerta de la Condesa, a poner nombres de programas de radio que otros usurparon como propios y dotaron de antigüedad innecesaria, o a gestar logros que no se llevara el viento.

Seguro que a la cabeza se le vino, cautivado por el orden siempre marcial de los hermanos del Sepulcro, aquella vez en que introdujo la correcta manera de ser Diputado Mayor de Gobierno. O tal vez cuando paseó de su muñeca, un palermo de estreno para la ciudad. De todas todas, su blog, ese que se asoma a los cielos de otoño, a los espigones vetustos, a los gatos del puerto, a los castaños de Indias que sobreviven, a Motril, a Motril siempre por cuanto toca y hace.

Y en ese momento, habiendo dado por bueno el espectáculo de cristal de esa urna de plata; habiendo sido escribano del buen gusto que en Motril se apellida Sepulcro; habiendo visto los rincones hechos todos Cofradía de la elegancia, de la sobriedad, de la medida y la severidad a la que puede llegar la ciudad, se encontró de bruces con el negro enlutado, mágico, añejo y clásico de ese palio donde se custodia la más hermosa descripción posible del dolor y la virginidad, y no cejó en homenajear a un edificio a punto de cumplir 500 años, y no se privó de retratar a quien como pocos es el mejor ciudadano que parió Motril, y no se paró ni tuvo remilgos, ni consideraciones en disparar con precisión, para que el de 2010 fuera un Cartel cofrade, monumental, preciso, seguro de sus valores y realmente anunciante de una Semana Santa en declive pero a la que deben esperar mejores horas, y que este del que les hablo, el locutor, el articulista, el fundador de Asociaciones Culturales, el capataz, el que no regatea en cultura cofrade para después aplicarla, será fiel testigo y más que convencido artífice del cambio a mejor.

Y así, ese 6 de abril de 2009, con una luna llena y que mejor tiene reflejos en un cielo que los foráneos han llamado Patrimonio Inigualable de lo motrileño; entre la masa que no se sabe si es Casa de Dios o de la Historia que es su Mayor Iglesia, con un "cardenal vigilante" como veedor de las cosas buenas, y ante la hermandad con el gusto medido, preciso y sin vacilaciones más severo y grato de Motril, nació el Cartel Oficial para 2010.

Y la mano docta y segura que lo hizo posible, fue la de mi hermano Antonio González Pérez, motrileño, cofrade y paladín de las mejorías que andamos buscando.

martes 3 de noviembre de 2009

Gracias por ser tan maravillosa

¿Por qué escribo esta entrada? Porque creo que necesitaba tener la oportunidad de contarles a los que me conocen, en mayor o menor medida me aprecian, a los que no y para que lo sepan, a quien interese y a los que en este último tiempo se han podido preocupar por mí, todo lo que sigue...
Que mi relación con Nélida se había acabado, era algo sabido. Porque esto es un pañuelo y nos conocemos todos... Que en este tiempo de intentos, de conversaciones y de obstinaciones, ninguno de los dos lo ha pasado bien, más que sabido. Y que ha llegado, tras meses de malestares, el momento de afrontar las cosas con otra perspectiva, también.
He vivido (sí, así de rotundo) con ella, el tiempo más maravilloso, más productivo, más feliz y más interesante, de cuantos he tenido en los por ahora, 29 años de vida que tengo. He vivido con ella la historia diaria de amor, de entendimiento, de buena relación, de felicidad, de aprendizaje, de cariño, de compartir cosas, más fecundo. He vivido con ella, los instantes más positivos y buenos que hasta el momento tengo. Lo siento si alguien puede sentirse menoscabado, pero Nélida Prieto Fernández, me ha dado lo mejor de lo mejor que tuve y tengo. Por ahora. Espero.
Hemos compartido más de dos años y medio de relación, viéndonos todos los días, compartiéndolo todo en todo momento, conviviendo prácticamente en su piso en los últimos meses, a cada oportunidad vacacional, de fines de semana a puentes, y en todo este tiempo, sólo he recibido amor, felicidad, cosas buenas y mejores recuerdos que nunca se borrarán y no quiero borrar tampoco. Hemos tenido todo en nuestras manos, hemos superado con creces, el tiempo para compartir que tienen y se dan por norma las parejas.
Es mágica, con sus defectos, con sus errores, como todos. Pero conmigo no habrá tenido una sola ocasión para equivocarse, para negarme cuanto ha estado en su mano y para darme lo mejor que podía y tenía y sabía: un amor incondicional que nunca antes pude sentir con nadie.
Cuando peor he estado, ha sido, a través de familia y amigos comunes, ella misma la que se ha preocupado de mis preocupaciones dando pautas de cómo actuar para que yo lo pase mejor. Ha estado pendiente de mí sin yo saberlo, y otras, sabiéndolo. Y justo cuando más debía necesitarme, cuando más debía haberle servido yo a ella y no al revés, cuando su abuela, que tanto ha querido, yacía recién enterrada, ha sacado fuerzas de flaqueza y me ha regalado, como una despedida que no es adiós sino hasta siempre, que no es cerrar una puerta sino abrir una ventana, que es decir ¡ya! a un periodo pero no por eso, caer en el olvido... Decía, que en ese momento en el que yo debía haber sido paño, hombro y apoyo, lo ha sido ella, me ha llenado de fuerzas, ha disipado mis miedos, ha borrado mis culpas, me ha insuflado fuerzas y me ha demostrado que todavía hay gente en la vida capaz de seguir dando sin esperar nada a cambio.
Nélida es una gran persona; seguro que se habrá equivocado en algunas ocasiones. Decidme si alguno no lo ha hecho en su vida... Seguro que alguien que lea esto, tendrá conceptos diferentes.
Yo la he conocido como pocos, porque ella así ha querido. Más que su más directa familia, y nadie podrá jamás discutirme ni rebatirme, que es una gran persona. Nadie podrá negarme, poner en entredicho, que es generosa, que es jovial, que es risueña y que es positiva. Nadie, insisto, podrá jamás poner en entredicho, que es, de todas, todas, BUENA GENTE.
He vivido con ella sin que prácticamente nos haya faltado uno, 936 maravillosos y productivos días. He madurado a su lado, he mejorado a su lado, me he vuelto a su lado más reflexivo, menos impulsivo y temperamental, he sido mejor persona. Me ha enseñado responsabilidad, con ella he conocido qué es tener planes de futuro, con ella, supe valorar el bien de la familia, tener un hombro siempre dispuesto para que tú te apoyes en él y conocer el amor como nunca antes lo supe, disfruté, tuve ni aprecié.

Hasta para decir se acabó, ha sabido hacerlo... ayudando, dándose, sin esperar nada a cambio.
No puedo más que estarle siempre agradecido, porque me llevo lo mejor de ella, me voy cargado de buenos momentos, mágicas escenas, gratísimos recuerdos e imborrables vivencias que sólo con ella me hubiera atrevido a realizar y sostener. A juicio de aparecer a los ojos de quien lea esto como alguien injusto, siento mucho que puedan verlo de otra manera, Nélida, ha sido, quien más quise y quiero, por encima de todos, de todos sin excepción. Y no me equivoqué y sé ya que nunca tendré que arrepentirme, porque lo único que he hecho, es sentir lo que en mí despertó un día y responder con amor desmedido al desmedido amor que me ha dado.
No me arrepiento de nada porque hay que perturbarse por lo no hecho, no por lo que sí se ha llevado a cabo. Yo no me arrepiento de haberme sentido la persona más orgullosa del mundo si apretaba mi mano, se cogía de mi brazo, o me decía, calladamente, como se dicen las cosas importantes, QNDY. Y además, aunque durante años aprendí y he repetido mil veces una frase de mi inspirador Padre San Agustín, sólo con ella, por ella, he sabido lo que significa de verdad: LA MEDIDA DEL AMOR, ES AMAR SIN MEDIDA. Ella, me ha amado sin medida. Yo, más tarde, sí, pero durante tanto y tanto, la he amado y amaré sin medida.
Nélida Prieto Fernández es familiar, hogareña, simpática, gusta de juntarse con lo suyos para conversar, sabe escuchar y dar consejos reflexivos y ciertos, es pausada a la hora de hablar, siempre expresiva, siempre vital. Culta por estudios y por una sed de aprendizaje que la estimula a diario. Igual campea a ilustres y notorios, que a los más llanos. Sencilla, poco presuntuosa, muy amiga, muy buena amiga, su defecto es entregarse sin remisión, sin miedo y sin temor a quien le merece la pena, se equivoque o no. Y su fe es inmutable y verdadera. Y para mí, además, la mujer más guapa del mundo. Pero mis ojos no han sabido ver más que la belleza incontestable de sus dos azules ojos.
Dudo mucho que alguien pueda contarme una historia de amor como la que he tenido. Me quedaré con la forma en la que empezó todo, cuatro años antes de yo haberla visto por primera vez. Algunos lectores la saben, y no han dudado en afirmar que es mágica, preciosa, irrepetible. Todo lo ha sido, nadie lo dude.
No sabría cómo agradecerle todo lo que me ha dado, todo el bien que me ha hecho, todo lo que me ha aportado, cuanto me ha enseñado, las lecciones que me impartió con hechos y lo muy amado que me he sabido, mil días seguidos, y sé que me sigo sintiendo. Me encanta saber que si no vamos a ser felices juntos, lo seremos por separado, y querremos saberlo, querremos participar de esa felicidad. No hay peleas ni enfados en quien sólo está dispuesta a dar amor. Y hasta cuando nos despedimos tras intentos de recuperar la relación, me da la lección más hermosa del mundo, la de alguien que se ha entregado todos los días referidos, sin nunca pedirme nada a cambio.
Algún día, si releo esto y en ese momento comparto la vida con otra persona, tendré que explicarle muchas cosas... Pero si tengo la suerte de que conozca a Nélida, apoyará estas palabras mías y las compartirá. En 29 años, nadie me quiso y yo nunca quise así. Lo siento por el pasado, por el presente y por lo que nos devenga el futuro.
Me voy cargado de buenos recuerdos, de inmejorables vivencias, de muchos aprendizajes, de instantes difícilmente igualables. Deja alto el listón, altísimo. Más que alto. Me dio todo, me quitó todo, y se ha entretenido en coserme las heridas, dejarme nuevo, a punto y en perfecto estado para empezar una nueva vida. No sé si será tan buena como la que he tenido, confío en que sí.
Esta, rozó muchas veces la perfección, como el día que cumplí 27 años, como las Noches de Reyes, como el mes de agosto de 2008 (cuando la foto primera habla por sí sola), como el viaje a Palma, como los regresos de madrugada de Sevilla, como las convalecencias alérgicas en Castell, como todos y cada uno de los días, con sus momentos mejores y los que no, en los que me estrechó la mano y me pidió un abrazo, aunque a veces no la quise tanto cuando más lo necesitó y que siempre mereció.
Yo, no te doy las gracias porque sería poco. Nunca pude darte la cuarta parte de lo que tú a mí diste y no podré ya devolverte tanto que te debo. Pero no olvides que eres la persona más importante de mi vida, y que nunca dejarás de ser, de las más fundamentales, importantes y decisivas.

QNDY
LDT
HASTA SIEMPRE, VIDA.

lunes 2 de noviembre de 2009

Soledad


Enrique toca su acordeón; hay fiesta por allí arriba, día de reencuentros, día de abrazos. Jesús se parece al Señor de la Salud de Hospitalicos, que tantas veces visitó. Queso para el homenaje, tantos como los de aquel almacén que sacó adelante la familia, algunos roídos porque la niña Maribel hizo estragos en sus ácidos cuerpos...

Melena blanca peinada, impoluta y lisa, recogida y elegante. Pendientes y alhajas. Un echarpe sobre los hombros, un vestido largo y florido, como su carácter.

Espera a las puertas de entrada... "¿San Pedro, qué hace una rata en una esquina?" Anda, pase, pase, la esperan.

Suena más fuerte el vals. El acordeón se desgañita, se comprime y se estira como un hipnótico juego, arrancando sonidos alegres, añorados, de ese viejo bedel del Seminario. Se abrazan; se miran de nuevo, tantos años después... "Te dije que hasta siempre" Y así ha sido.

Abajo, levantan las copas. Duelo por dentro, reconfortados por dentro. Brindan por 84, casi 85 años de vida. Brindan porque les dio la vida, luchó por sacarlos adelante, por las duermevelas y sacrificios, por el amor de siempre. Brindan por sus ocurrencias, por su vitalidad, porque se aguantó las ganas de ir en busca de otros, con el único objetivo de quedarse con los suyos.

Jorge enseña fotos que reflejan lo que ha sido: alegre, jovial, dicharachera. Enrique se congratula; Miguel busca, con su pesimismo optimista, en los almacenes de sus recuerdos. Blas se ha quedado un poco más sólo, después de tantos años... Y Maribel, Maribel no se aguanta las ganas, y le dice, en homenaje: anda "Leni", siéntate a mi lado.

Termina todo, pero se oye un sonido lejano, rotundo, matizado y festivo. Un sonido de antaño, un sonido robado al tiempo. Un sonido familiar... Suena un acordeón... Y el brindis, ven, es síntoma de felicidad...

Y "Leni", su ojo derecho, se deshace en lágrimas de alegría...

viernes 30 de octubre de 2009

Halloween

Hace años me convencí que la estupidez del género humano puede ir siempre en aumento, pero con mucha dificultad se reducirá. Hace años, me convencí que esta sociedad buscará ídolos chabacanos (¡arriba la Esteban!) y circo contemporáneo (porque el cotilleo y programas del corazón, lo es todo en esta vida) pero no sabrá qué es la poesía existencialista. Hace años, supe, para no olvidarlo, que España tenía indicadores económicos que la convirtieran en país desarrollado, pero que eso no quería decir que fuera un país
culto, un país reflexivo, un país que pensara...
Expira octubre con decenas de niños, un buen puñado de adultos, quién sabe cuántos personas en realidad, disfrazados para una ocasión que no entiendo, porque no alcanzo a entender y porque creo que no me apetece. Aquella nación, poderosa en armas, raquítica en cultura, tan moderna que se ha tenido que hacer a sí misma, tan reverenciada como odiada, nos lega una exquisita y pomposa tradición de la que me excluyo motu propio, por delirante, impuesta y rara. Aquella nación que lo mismo es tildada de asesina, de invasora y de bélica, que exaltada como cuna de los progresos, costumbres y modos de vida de más de medio mundo, coloniza sin ejércitos las cabezas hueras y resecas de muchos españoles, que por estas fechas, cuelgan el cartel de "estulticia por bandera" sin pudor.
No se extrañe, lector, que sean los mismos que aplaudieron la falta de respeto de no levantarse ante la bandera de la nación que nos ha traído la tradición impuesta de estas fechas en las que estamos. No se extrañe que sean los mismos que, aprendidos dos movimientos, tocan la flauta del "no a la guerra", de batallitas del Vietnam, de discursos morales sobre la energía nuclear, el protocolo de Kioto y la desvergüenza yanki. No se extrañe, que esos mismos españolitos progres e instruidos, paguen el colegio privado, o se beneficien de amistades y enchufes para que sus hijos estudien en centros concertados, donde tuvieron que dejar de montar belenes en Navidad por respeto a la "aconfesionalidad estatal" pero que deben ondear el naranja de la calabaza irrisoria de finales de octubre.
No se extrañe si un conocido le habla de maquillajes, disfraces, decoración estrambótica... Ni si un comercio llenó sus techos, altillos y elementos de telarañas impostadas y murciélagos de papel. Tranquilo porque no es una oda a los absurdo, a lo kirsch, al mal gusto. Es simplemente, una tradición estadounidense sin sentido alguno en la Europa que nos acoge, menos aún en esta España nuestra, que llaman Hallowen. Una tradición de origen celta, que viene a sustituir, aplazar y conminar en el olvido, a otra que nació en el año 735 (gracias al Papa Gregorio III) y que desde hace 500 años, se repite en toda España, de manera sentida y severa.
El 1 de noviembre, ha sido siempre el momento de acordarnos de los que pasaron por este mundo sin reconocimientos; de aquellos que nunca han sido elevados a los altares, y que tampoco les hizo nunca falta. De aquellos que hicieron el bien y ayudaron a convertir este mundo en un sitio mejor. El 1 de noviembre, no ha sido el de la resaca tras pasar toda la noche bebiendo, disfrazado de esqueleto, sorteando calabazas que suspendían del techo, y con un fino hilo de maquillaje, comisura de los labios hacia abajo, cual reguero de sangre... Ha sido el día en que nos hemos acordado del "Padre pateras" (el franciscano Isidoro Macías), del padre Vicente Ferrer, que muriera no ha mucho, de Fray Leopoldo el de Alpandeire, o de hombres buenos y rectos, justos y cabales, que "siempre tenían que acostarse haciendo una cosa buena", como mi abuelo, Manuel Jiménez Noguera.
Todos estos, santos sin altar, sin calendario, hemos celebrado desde hace 1274 años, como para que ahora una calabaza, un esqueleto y una fiesta de tienda de todo a un euro, pretenda borrar un sentimiento moral, ético y positivo de un plumazo. No es sólo una cuestión religiosa o una misa católica. No es un nombre rimbombante al que poner a un Borbón cuando nace. La fiesta de Todos los Santos, homenajea a budistas, musulmanes, cualesquiera de los cristianos que sea, judíos, hinduistas, agnósticos, ateos... Reverencia y homenajea a las personas justas, buenas, éticas y de corazón, que hicieron lo que en su mano estaba para hacer de este mundo, un espacio mejor donde vivir. Como hizo mi abuelo, en los años que le dejaron estar por estos lares.
Por eso, cuando al pasar ante esas chabacanas reuniones de objetos kirsch en el que se ha convertido una tienda regentada por chinos de "Todo desde un euro", o al cruzarme con un niño que no sabe que el Carnaval hispano tiene siglos de historia y es en febrero... se me encoge el alma. Fiesta en honor a buena gente, cambiada por Fiesta americana, metida con calzador, con un antifaz de bruja, colmillos postizos y maquillaje hortera.
Brindo por ustedes. En el frutero de mi casa, castañas de la Alpujarra, boniatos... Esta Alacena huele a membrillo, que espera para que mi madre, como aprendió de la suya, como esta de la suya, hagan de él carne dulce y cobriza. Levanto una copita fina y tallada, ancha y baja, de anís dulce. Veo con estupor el desfile incongruente e inculto de disfraces, monstruos amables y tradiciones foráneas metidas con calzador. Mi madre me avisa que las coronas ya esperan. Si el 1 es el de Todos los Santos, el 2, mi casa (como otras tantas) sigue recordando que los que se fueron, nos dejaron mucho en la memoria, mucho en la cabeza, mucho en los jirones del alma.
Brindo a cada sorbo quedo y reposado de mi copita. Ya no se caerán las hojas de los castaños de Indias del motrileño paseo de San Agustín, ni este año caen, a pesar de las fechas, las de la Carrera de la más grande. Brindo porque entra noviembre, que es dichoso por nacer con Todos los Santos y salir con San Andrés. Brindo porque millones de españoles, siguen aún pensando como yo.
Y me emociono porque en este mes, hace 20 años, una mujer tuvo mucha bulla. Decía y dice la ordenanza que había que esperar cinco años para poder abrir el nicho. Y eso esperó, justo eso. Porque se fue con él que para ella, lo era todo. A nosotros nos dejó huérfanos, solos y desamparados, como nos dejó su marido cinco años antes.
¿Cómo es la Gloria, María? ¿Es Cabeza igual que la del Cerro? ¿Cómo está Escribano? ¿Y Linares? ¿Y el tío Pepe, María, Rafael, Lola, Concha, Mercedes...? ¡Pues no estarás contenta!... Con Él, el que nos da y nos quita y nos protege y nos acoge... Pero más porque siempre, para siempre, por siempre, estás con Manuel. Con mi abuelo Manuel, ese que no supo nunca de Halloween, pero cada 1 de noviembre es su día y el del resto de Todos los Santos.

jueves 29 de octubre de 2009

El Cristo de San Agustín y su posible atribución

Jerónimo Quijano, Jacopo Torni... Tantos documentos uno como el otro. Al menos diez grandes de la Historia del Arte en favor de la atribución a Jacopo Torni, por el momento, una sóla teoría, no comparable y con perdón, a Orozco Díaz, Sánchez Mesa-Martín, Gila Medina, Gómez Moreno, Gallego Burín, el propio IAPH... Y así hasta muchos otros.

Jacopo Torni o Jerónimo Quijano...

Eso da igual. Pero resulta curioso el resto...

Jerónimo Quijano o Jacopo Torni... y sin embargo, LA MEDIDA DEL AMOR ES AMAR SIN MEDIDA...

Camilo José Cela

Donación de órganos, visto por el Premio Nobel gallego...

Donaré mi corazón,
para algún pecho cansado,
que quiera ser restaurado
y entrar de nuevo en acción.
La pinga la donaré
y que se la den a un caído,
y levante, poseído,
del vigor que disfruté.
Sé de quien en ocasiones,
habla mucha bobería;
mama lo que no debía,
y prefiero que se pierda
antes que algún comemierda,
mame con la boca mía".
"El culo no lo donaré.
Muchos años lo cuidé,
lavándomelo a menudo,
para que un cirujano chulo,
en dicha transplantación,
se lo ponga a un maricón
y, muerto, me den por culo".

miércoles 28 de octubre de 2009

Sabino Fernández Campo

Nació en 1918 en Oviedo; no podía ser de otra manera; en esas tierras, ya sonó desde siempre la invocación de España. Eso, a veces, es tanto como un himno religioso. Licenciado en Derecho, diplomado en Economía de Guerra, General Interventor del Cuerpo Militar, ascendido a Teniente General, subsecretario de la Presidencia del Gobierno, subsecretario del Ministerio de Turismo, profesor de la Academia de intervención del Ejército español, miembro honorífico de la Real Academia de Medicina de Asturias y León, miembro de la Real Academia de Doctores de España, censor de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, miembro de la Fundación para la defensa de la Nación Española, Vicepresidente del Club Palomar de Santander, diputado electo de la Real Diputación de San Andrés de los Flamencos...
Recibió el Premio a la Convivencia de la Fundación Manuel Roseta, era Vice Gran Maestre de la Orden de Caballeros de Santa María del Puig, Hijo Predilecto de Oviedo y le fueron impuestas Las Grandes Cruces de la Orden del Mérito Militar, del Mérito Civil, la Cruz de Cisneros y la de San Raimundo de Peñafort. Fue proclamado Conde de Latores, Grande de España (concesión efectuada en premio a su trayectoria de servicios a la patria), consejero vitalicio del Rey y conocido por ser el Secretario General de la Casa de Su Majestad el Rey, y en especial, por haber sido nombrado Jefe de la Casa de Su Majestad.
Don Sabino, era uno de los últimos baluartes de España. Uno de sus últimos defensores. Uno de sus más preclaros servidores. Uno de sus más conspicuos hijos. Uno de sus más logrados y meritorios súbditos. Uno de sus más capaces habitantes. Uno de tantos, enamorado de ESPAÑA.
Es uno de los responsables de la que siempre ha sido, admirable educación del Príncipe de Asturias; su discreción, calidez, cercanía y admiración por la institución monárquica lo llevaron a ser considerado inigualable Jefe de la Casa Real. Era, español, patriota, monárquico, afecto a la cultura y reivindicador del conocimiento de lo español.
De él han dicho, y con razón:
El Presidente del Congreso "no tenía más amor que el amor a España".
Mariano Rajoy: "es ejemplo de entrega, integridad, de lealtad constitucional y permanecerá vivo en millones de españoles".
Esperanza Aguirre: "es un gran patriota".
Alberto Ruiz Gallardón: "hombre profundamente leal a la corona y a la patria, es mucho lo que hizo por España".
José María Aznar: "es un gran servidor al que todos le tenemos mucho que agradecer".
El coordinador de IU: "era un buen hombre".
El presidente de la Fundación Príncipe de Asturias: "con él se pierde a un héroe".
El 23 de febrero de 1981, la democracia en peligro por un Golpe de Estado, la monarquía en peligro por un intento de imposición de un directorio militar, fue contundente, tanto como el Rey. A don Juan Carlos el Grande, le deberemos siempre la democracia. A él, casi igual. Cuando el General Juste, de la División Acorazada Brunete y afecto al Golpe, preguntó por el cerebro de este, el General Alfonso Armada, creyendo que se encaminaba al Palacio de la Zarzuela para tener de su lado al Rey... Fue entonces cuando don Sabino, firme y enérgico, proclamó una de las más célebres frases de los últimos tiempos: "Ni está, ni se le espera"... dejando así bien claro que en la casa del Rey no serían recibidos quienes intentaran derrocar la democracia.
Su pérdida es la pérdida de uno de los pedazos más fecundos, conflictivos y fundamentales de la nación. La Guerra Civil, la dictadura, la transición, la confirmación de la monarquía, el acceso democrático, la entrada de España en Europa y todo ello, lidiando con un Golpe de Estado. Don Sabino, con 91 años, era sin duda estampa firme e indómita de la razón, la cultura, la intelectualidad, la tradición y el españolismo.
Hoy, descansará en el Cementerio de Oviedo. Hubiera cumplido 92 años en unos meses. Su huella es imborrable en los manuales serios y certeros de la Historia reciente de nuestro país. Su paso por la Zarzuela, difícil de igualar. Su calidad de consejero, estimada por el Rey sin pudor. Su bondad, su talante de diálogo, incluso admirada por políticos situados en las Antípodas de su pensamiento.

España está de luto. Porque ha perdido no sólo a un ilustre, no sólo a una figura clave de sus últimos 30 años, no sólo a un artífice fundamental de lo que es... Está de luto porque pierde a alguien, que la amó como sólo un buen español sabe amar a la Patria. Don Sabino, allá donde esté, los que seguimos disfrutando del paraíso terrenal hispánico, le damos de todo corazón las gracias.

DESCANSE EN PAZ, DON SABINO FERNÁNDEZ CAMPO, ESPAÑOL.

domingo 25 de octubre de 2009

Ágora, de Alejandro Amenábar.


Antes de haberse estrenado en España ya levantaba polémica. Todo un beneficio desde el punto de vista comercial, un acierto de marketing que otorga más publicidad y que su autor no va a desdeñar, dada la cantidad de dinero que ha costado la película (50 millones de euros) que de seguro, la convierte en una auténtica obra de arte, por lo menos como para que la progresía del cine español en esta ocasión, no le preocupe que España tenga cuatro millones, doscientos mil parados. Espere, 4.200.000 parados (reconocidos, claro).


Una obra del séptimo arte que responde fidedignamente a la consigna de adoctrinamiento de Amenábar... No es de extrañar, dada su trayectoria como director. Un adoctrinamiento que ya ha despertado el odio contra los cristianos en nuestra sociedad de hoy. Una visión sesgada e interesada de las relaciones entre la ciencia y la Iglesia, entre la razón y la fe. Y lo que es peor: un juicio de valores, la emisión de una sentencia histórica, realizada con la mentalidad del siglo XXI. Como si juzgar los hechos de hace 1600 años desde el año 2009 no fuera demasiado ostentoso

Cada vez que a Amenábar, por activa y por pasiva, le han hecho ver el riesgo mediático e infundado de su film, ha puesto excusas vagas, ha mirado para otro lado, se ha desentendido de la interpretación de otros. Amenábar, el cine, como cualquier producción artística, está para ser sometido a la crítica. Y esta, no siempre debe ser favorable. Su responsabilidad como artista, más bien como comunicador de ideas y de sentimientos está al servicio de quien paga. Bien obligado mediante una cuota impositiva, bien mediante el ICO, bien mediante un impuesto revolucionario que premia a aquellos que un día sostuvieron una pancarta.

Ágora responde sin duda a esta nueva oleada de revanchas. La revancha siete décadas después, por haber perdido una guerra. La revancha, siglos después, porque el cristianismo se convirtiera en la base, pilar y sostén de la cultura occidental en todas sus manifestaciones. A fin de cuentas, su argumento no es más que señalar con el dedo de la acusación sesgada y parcialista a cristianos y hacia la Iglesia Católica. La prueba más clara se producía hace unas semanas en el Programa “El Hormiguero” de Cuatro TV. Su conductor, Pablo Motos, asistente a uno de esos pases privados de preestreno, decía: “Las personas que había a mi alrededor dijeron al acabar la película qué hijos de puta son los cristianos”. Pero vende contar historias como estas... Sin embargo, proclamar a los cuatro vientos que la Iglesia Católica en España lleva años ahorrando al Gobierno, nada menos que 6 billones de las antiguas pesetas (54.000 millones de euros) entre atención en hospitales, centros de salud, centros educativos, asistencia social, comedores, albergues... Eso vende menos.

Para Amenábar, su largometraje pretende ser una crítica al fanatismo religioso y a “aquellos que hoy se ponen bombas y matan en nombre de Dios”... Si no tengo mal entendido, es lo que pasa en Egipto, en Irak, en Irán, en Malasia, en Pakistán, en Afganistán, en Palestina, en países que casi en su totalidad, sus habitantes son musulmanes. Y no se trata de echar balones fuera o de culpar otros credos, no, sino de reconocer la verdad. Meterse con el Dios de los cristianos, sale gratis... Meterse con la divinidad islámica, es sentenciarse. Está claro que la valentía de nuestros artistas progres no es tanta... Ninguno, Amenábar el primero, quiere ser un nuevo Salman Rushdie.

Es curioso que en un país donde el 80% de sus habitantes está bautizado e ingresó en su momento en el seno de la Iglesia Católica, donde al menos el 50% sigue fiel a esta creencia, donde más del 80% de su patrimonio histórico, desde la arquitectura a los fondos museísticos es de procedencia católica, de asunto religioso, donde la institución que más está colaborando para ayudar a los que sufren el infierno de esta crisis es la Iglesia Católica, donde más voluntarios, cooperantes e implicados en ayudar a los desfavorecidos son miembros de esta Iglesia, haya aún voluntad de desprestigio.

Los ingresos católicos proceden de la actitud voluntaria de muchos millones de españoles que marcan la casilla de la Iglesia en su Declaración anual. Sin embargo, SGAE, autores, el mundo del cine... vive de robar, o por lo menos, de no pedir permiso para que la inmensa mayoría de contribuyentes, quiera o no otorgarles parte de sus impuestos para que después, acaben convertidos en panfletos difamatorios de este tipo. Puestos a querer hacer historia y a representar fanatismos del pasado, le sugiero al señor Amenábar, películas donde se vea la persecución de cristianos durante el Imperio de Roma. Tal vez, la más violenta persecución de la historia, contra un colectivo religioso: la que sucedió en la España de 1931 hasta el fin de nuestra Guerra Civil, con el exterminio, desaparición y matanza sin cuartel de religiosos, religiosas, creyentes... sólo por el hecho de serlo. Cientos de miles de católicos sufrieron se fanatismo laicista pero fanatismo al fin y al cabo, que pretende denunciar en Ágora su director.