miércoles 11 de noviembre de 2009
Cartel Oficial Semana Santa de Motril 2010
martes 3 de noviembre de 2009
Gracias por ser tan maravillosa


lunes 2 de noviembre de 2009
Soledad
viernes 30 de octubre de 2009
Halloween











jueves 29 de octubre de 2009
El Cristo de San Agustín y su posible atribución
Camilo José Cela

"El culo no lo donaré.
miércoles 28 de octubre de 2009
Sabino Fernández Campo










domingo 25 de octubre de 2009
Ágora, de Alejandro Amenábar.

Antes de haberse estrenado en España ya levantaba polémica. Todo un beneficio desde el punto de vista comercial, un acierto de marketing que otorga más publicidad y que su autor no va a desdeñar, dada la cantidad de dinero que ha costado la película (50 millones de euros) que de seguro, la convierte en una auténtica obra de arte, por lo menos como para que la progresía del cine español en esta ocasión, no le preocupe que España tenga cuatro millones, doscientos mil parados. Espere, 4.200.000 parados (reconocidos, claro).



Ágora responde sin duda a esta nueva oleada de revanchas. La revancha siete décadas después, por haber perdido una guerra. La revancha, siglos después, porque el cristianismo se convirtiera en la base, pilar y sostén de la cultura occidental en todas sus manifestaciones. A fin de cuentas, su argumento no es más que señalar con el dedo de la acusación sesgada y parcialista a cristianos y hacia la Iglesia Católica. La prueba más clara se producía hace unas semanas en el Programa “El Hormiguero” de Cuatro TV. Su conductor, Pablo Motos, asistente a uno de esos pases privados de preestreno, decía: “Las personas que había a mi alrededor dijeron al acabar la película qué hijos de puta son los cristianos”. Pero vende contar historias como estas... Sin embargo, proclamar a los cuatro vientos que la Iglesia Católica en España lleva años ahorrando al Gobierno, nada menos que 6 billones de las antiguas pesetas (54.000 millones de euros) entre atención en hospitales, centros de salud, centros educativos, asistencia social, comedores, albergues... Eso vende menos.

Para Amenábar, su largometraje pretende ser una crítica al fanatismo religioso y a “aquellos que hoy se ponen bombas y matan en nombre de Dios”... Si no tengo mal entendido, es lo que pasa en Egipto, en Irak, en Irán, en Malasia, en Pakistán, en Afganistán, en Palestina, en países que casi en su totalidad, sus habitantes son musulmanes. Y no se trata de echar balones fuera o de culpar otros credos, no, sino de reconocer la verdad. Meterse con el Dios de los cristianos, sale gratis... Meterse con la divinidad islámica, es sentenciarse. Está claro que la valentía de nuestros artistas progres no es tanta... Ninguno, Amenábar el primero, quiere ser un nuevo Salman Rushdie.

Es curioso que en un país donde el 80% de sus habitantes está bautizado e ingresó en su momento en el seno de la Iglesia Católica, donde al menos el 50% sigue fiel a esta creencia, donde más del 80% de su patrimonio histórico, desde la arquitectura a los fondos museísticos es de procedencia católica, de asunto religioso, donde la institución que más está colaborando para ayudar a los que sufren el infierno de esta crisis es la Iglesia Católica, donde más voluntarios, cooperantes e implicados en ayudar a los desfavorecidos son miembros de esta Iglesia, haya aún voluntad de desprestigio.

Los ingresos católicos proceden de la actitud voluntaria de muchos millones de españoles que marcan la casilla de la Iglesia en su Declaración anual. Sin embargo, SGAE, autores, el mundo del cine... vive de robar, o por lo menos, de no pedir permiso para que la inmensa mayoría de contribuyentes, quiera o no otorgarles parte de sus impuestos para que después, acaben convertidos en panfletos difamatorios de este tipo. Puestos a querer hacer historia y a representar fanatismos del pasado, le sugiero al señor Amenábar, películas donde se vea la persecución de cristianos durante el Imperio de Roma. Tal vez, la más violenta persecución de la historia, contra un colectivo religioso: la que sucedió en la España de 1931 hasta el fin de nuestra Guerra Civil, con el exterminio, desaparición y matanza sin cuartel de religiosos, religiosas, creyentes... sólo por el hecho de serlo. Cientos de miles de católicos sufrieron se fanatismo laicista pero fanatismo al fin y al cabo, que pretende denunciar en Ágora su director.




