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viernes, 11 de noviembre de 2016

Dame prioste la medida



Yo te escribía unos versos
que entre reglas y entre escuadras
fueron tomando medidas
de tus ladrillos en llagas.
Imaginé los suspiros
de las cuitas que se afanan
en ser Iglesia en la Iglesia
parroquial y diocesana.

Yo te pregunté y dijiste
Mirarán al que traspasan”.
Y te miré y te veía
en las cubiertas moradas
y en las mantillas paulinas
y en las femeninas fajas
y en los plásticos al aire
hechos de puñal de carpa.

Y me dispuse a tus pies
y adonde mi vista alcanza,
veía al Hijo del Hombre
como el Apolo que enzarza
la envergadura imposible
del que ni cabe, ni pasa.

Pasaron los ocho años;
y si el poema quemaba,
más quemó el dintel contrito,
quemó la estrechez de laja,
quemó el ladrillo rojizo
y se quemó, farisaica,
los que al Dueño del Lugar
y Dueño de aquella casa
le dijeron que de Grande,
ni cabía, ni pasaba.

Se quemó hasta mi poema
porque el poema quemaba.
Lo quemó el mejor Cabildo
que a valentía no le gana
ni el pretendido del Cielo.
Fue una apuesta del mañana.
Fue una petición expresa
del que ni cabe ni pasa.

Y en la noria de los tiempos
y el almacén de mi alma,
miré mis versos malditos
y cambié la rima y pausa
por rendirle a un homenaje
al que ni cabe ni pasa:

"Dame prioste, la medida"
que dista de jamba a jamba,
súmale bien la altitud
y el través de travesaña,
y apúntame el pino ibérico
de sus puertas ampliadas
y di que me equivoqué
PORQUE CRISTO CABE Y PASA.

Porque el dueño de las vidas
parroquiales, van “lanzadas”
a que sea todo posible
y que el Dueño de la Casa
aunque ni cupo ni cabe,
traspase la historia rauda.

Aguarda prioste, al dato,
anótalo atento. ¡Vaya!
Cristo que es del Templo dueño
ha abierto el pecho a su causa.

¡Por Dios que es verdad! ¡Qué acierto!
"Todo es posible en Granada".

Hasta que mi Dios bendito,
el mismo que traspasaran,
el Hijo de Caridad,
la de femenina guardia...
...este Mismo, el Portentoso
de santísima labranza
en el Sagrado Misterio
de su Sagrada Lanzada,

...por la puerta de Dolores
¡que es la puerta de su casa
(fíjate, que así es la cosa)

es tan GRANDE, que YA pasa!

sábado, 15 de octubre de 2016

Curiosidades en torno a la Divina Pastora de Motril


La primera procesión que se realizó a la Divina Pastora, desde 1835, ocurrió el 20 de octubre de 1890.  Ese día no sólo se recuperó la procesión, sino que nació una tradición: a iniciativa de Pedro Feixas comienzan a ofrecerse a la Pastora bengalas y cohetes que son lanzados desde los balcones de la casa del mencionado Feixas, en la Calle del Postigo de Beas. Sorprende que la procesión llegara tan lejos, hasta las inmediaciones de la Iglesia Mayor. A propósito, a la procesión acudió la Banda de Música de Dúrcal.

La lluvia impidió la procesión de 1891, por lo que tenemos que irnos al 15 de octubre de 1892; la gran novedad de la jornada venía en los titulares de la prensa: se hacen cargo de los castillos de fuegos "los inteligentes pirotécnicos de Órgiva" dirigidos por el maestro Ruiz del Moral. Ese año salió a la calle el 16 de octubre, siendo acompañada por las ONCE hermandades entonces existentes en Motril.

Desconocemos si en 1893 hubo procesión, pero parece que en 1894 sí que la hubo, aunque la noticia no fue tan importante como que ese año de 1894 era la primera vez que un capuchino llegaba de nuevo a Motril tras la desamortización. Ocurrió el 14 de octubre de 1894, para predicar la Novena. Se trata de Fray Fermín de Lucena. Tres años después los capuchinos recuperan y vuelven a establecerse en Granada pero ya nunca más recobrarán su Convento de Motril.

No hay procesiones ni en 1895 ni en 1896, presumiblemente por la lluvia, por lo que la siguiente procesión ocurre el 22 de octubre de 1897, donde se dice que el responsable de los cultos es Pedro Feixas, que desde la azotea de su casa le tira un "hermoso castillo". Un año después, la procesión de 1898 se celebra el 16 de octubre y dura desde las 6 a las 9 de la tarde. Como novedad, los pirotécnicos se inventaron unos curiosos artilugios, en concreto cuatro estructuras en forma de árboles que se quemaron a la entrada de la Virgen, sobre las paredes del atrio de la Iglesia.

Y en 1899 tampoco hay procesión. Ese mes de octubre de 1899, lo más importante es el juicio que se celebra en Motril contra Joaquín Jiménez, Juan Bustos y Juan Montoro por abusos deshonestos, siendo abogado el señor Aurioles y el procurador Andrade. Fue secretario de sala el señor Caro y ocupó el chismorreo de Motril hasta final de año, dejándonos sin información al respecto


Actual Imagen de la Divina Pastora de Motril. 
Bendecida y entronizada el 19 de marzo de 1943. 
Protagoniza su primera salida procesional el 21 de octubre de 1943. 

La Hermandad nació el 12 de junio de 1919 y protagonizó su última procesión el 19 de octubre de 1930. Con el estallido al año siguiente de la II República y la Guerra Civil, la Hermandad desaparecerá por espacio de seis años y medio y habrá que esperar 12 años para volver a ver procesionar a la Divina Pastora. La espera de doce años concluye el 21 de octubre de 1943, cuando de nuevo sale a la calle. En esta ocasión, lo hará con la nueva Imagen, de Domingo Cecilio Sánchez Mesa. Desgraciadamente la anterior, había sido prácticamente destruida. 

miércoles, 27 de julio de 2016

100 años de un milagro

Así amaneció el 27 de julio de 1916 el exterior de las Angustias. 

Aquel julio, puede que la ciudad escribiera la historia de amor más grande de todos los tiempos.


Con cuánta pena se iba
el sol de julio esa tarde
de Granada.
Con qué devoción cautiva...
-“¡Angustias que Tú nos guardes!”,
La dejaban.

Salía el pueblo por la puerta
de la Casa de las Casas.
Nueve y media;
a la Carrera desierta
julio, veintiséis y Ánimas.
¡Sin tragedia!

Tocaron fieles los bronces
de los cipreses de piedra:
las campanas.
Y en la Sacristía entonces,
el cura, casulla yedra,
se quitaba.

Lo último en apagarse
aunque Ella nunca se apaga:
Camarín.
Manuel García va a darse
con resplandores de flama
y el hollín.

Auxilio, fuego, auxilio
que en su santo tocador
se extienden
las llamas como un exilio
que prenden alrededor
y ascienden.

Por Dios, aprisa, gritaba
mientras el santo senado
ya ardía.
Manuel García llamaba
bajo el humo cobijado
que crecía.
  
La cúpula del Palacio
del Senado Virginal
de María
ardiendo en fuego despacio
y torciéndose el cristal
que partía.

Desde el óculo dorado
del techo senatorial
de su cuarto
hay un ímpetu quemado
que en apetito infernal
no está harto.

Aprisa va el campanero
más aprisa el sacristán,
sacerdote...
La Virgen es lo primero
(en pensar no tardarán)
cuando explote.

Repicando en amenaza,
volteando por el trance
las campanas
anuncian la circunstancia
telegrafiando el avance
de las llamas.

¿Minutos? Quizás segundos.
Y hasta menos lo que tardan
en llegar
los devotos más profundos
que ante la puerta se espantan
de pensar...

De pensar lo doloroso
de imaginar que se pierda
lo primero
De soñar con el penoso
suceso que extinguiera
su lucero.

Cuando llegan los bomberos
Granada ya ha traspasado
los umbrales
Cuando llegan los bomberos
el pueblo ya había cruzado
los reales.

Entró la gente a tropel
y más de cien granadinos
sin pensarlo
se volvieron un bajel
que iba abriendo los caminos
incendiados.

Pineda, Lopera y Luis
con la sangre de rubíes
¡A la calle!
Zegrí, Millán y Martín
con las manos carmesíes
de cristales.

De repente un italiano
un circense, no lo duda
 y a caballo
de su Circo del Campillo
fue el héroe de una hazaña
de caudillo.

Granada fue una cadena
de quemaduras y manos
que la amaba.
Y Frasquito Yerbabuena
granaínas y fandangos
le cantaba.

No había tenores altivos
no hubo voces de sopranos
que sobraban,
que tenía a los nativos
y a su hijos más cercanos.
¡Le bastaban!
  
A la puerta de la Iglesia
entre ampollas cenicientas
de los suyos,
La Virgen de las Angustias
se asoma entre las tormentas
y barullos.

Mientras los vidrios explotan
y el fuego no se detiene
la Señora,
a Granada la pivotan
y Granada la sostiene
sin demora.
  
Un mar de hijos se suma
un mar de manos camino
a Catedral,
viajó como la bruma
con tesoro granadino
sin igual.

La procesión de traslado
fue la más grande ocasión
antes vista,
porque llamando a sagrado
la fe fue la rebelión
no prevista.
  
Junto al Conde de Guadiana
los braceros de la vega
por igual.
Y la Mejor Ciudadana
entre el Condado de Agrela
va triunfal.

A una, todos a una,
por título, todos Hijos
de Angustias
Os pido que hagáis la suma
de las amplias y prolijas
mil liturgias.

A una, todos a una,
y en todos Granada entera
la labor
que nunca, nunca y ninguna
y en otra ocasión se diera
tanto amor.

Aquel 26 de julio
nueve y media de la noche
mi Granada.
Salvó su mejor peculio
con un fraternal derroche
de su alma.

Aquella noche el tesoro
más preciado y preferido
de Granada
la joya con más decoro
del joyero más querido
fue salvada.

Y a casi un siglo de aquello
no sé si os daréis cuenta
¡quién lo duda!
se dio el suceso más bello
que la historia nos recuerda
con ayuda.

Y sigue por granaínas
cantando nuestro Frasquito
Yerbabuena
que repiten las esquinas
como ahora yo repito
“en mi Alacena”:

La Virgen de las Angustias,
la que más Altares tiene,
porque no hay un granadino

que en el pecho no la lleve... (1).

(1)   Granaína y fandango improvisado el 26 de junio de 1916 por Frasquito Yerbabuena.

Sobrecogedora imagen del interior de las Angustias la mañana del 27 de julio de 1916-. 


Para saber más de lo acaecido: PINCHAR AQUÍ

Los versos, son coplas de pie quebrado, fragmento de mi PREGÓN PATRONAL a la Virgen de las Angustias, pronunciado en 2014. 





martes, 5 de julio de 2016

Spider-Man era granadino


José Puertollano nació en Granada en 1873. Pero cuando en 1890 se funde el circo más importante que tuvo la España del momento, el Circo Feijoo (que debe su nombre a su fundador, el gallego Manuel Feijoo-Salas) él no sabe aún que le cambiará la vida. En el Corpus de 1892, ese año donde la ciudad se preparaba para vivir el frustrado IV Centenario del Descubrimiento arriba el circo. El joven José Puertollano se presenta ante los circenses y les explica sus habilidades. Es capaz de andar a considerables alturas sin miedo alguno a las caídas. Acaba de nacer un mito de la España del primer tercio del siglo XX: nuestro paisano, será desde entonces, el REY DE LAS ALTURAS.


En el circo Feijóo conoció a la que con el tiempo se convertiría en su mujer, otra equilibrista sin temor alguno con la que hizo los dúos más sorprendentes de la España de la época. El circo arribó a Estepona (Málaga) y la función no pudo llevarse a cabo porque se había desatado un temporal sin precedentes. El fuerte viento amenazaba los tejados de la Iglesia Parroquial esteponera  y la veleta ya se había doblado. Probablemente el peso del hierro amenazara con derrumbar los tejados por lo que, José Puertollano se ofreció para desmontarla. Acababa de darse cuenta que podía usar su habilidad para algo más que el circo. Abandona la compañía, se queda a vivir entre Estepona y Cádiz, en la Línea de la Concepción nace su hijo Miguel y comienza un periplo, que le valdrá a él y a su familia un nuevo nombre: LOS ESCALA TORRES.


Años después los encontramos en Galicia. Alfonso XIII visita Santiago de Compostela el 25 de julio de 1909 para presentar la ofrenda al Apóstol e inaugurar la histórica Exposición Gallega celebrada aquel Año Santo. Al joven Rey le aguarda una sorpresa y en la plaza del Hospital (hoy del Obradoiro) observa atónito cómo el granadino José Puertollano, desde 85 metros de altura grita “MAJESTAD”. El rey, el presidente del Gobierno, Antonio Maura, y el alcalde compostelano Francisco Piñeiro vieron andar sobre la punta del pararrayos que corona la Torre del Reloj de la Catedral a nuestro paisano, que ascendió a escondidas para darse a conocer al Rey, ya que El Cabildo de la Catedral le había prohibido la subida; en todo lo alto de la Berenguela,  se presentó como “el escala torres granadino”. Para ello trepó de madrugada, se ató al pararrayos, durmió a pierna suelta y luego esperó la llegada del Rey.


Horas después de esta proeza el granadino Puertollano deseaba acercarse al Rey. No sin dificultades logró llegar a presencia regia y entregar al Rey un memorial con sus hazañas además de pedir la autorización de Alfonso XIII para escalar las torres de España. Desde ese momento, Puertollano logró su objetivo: ganarse la vida con sus ascensiones. El arzobispado compostelano lo contrata para pintar torres, enderezar pararrayos y mil menesteres más que lo tuvieron ocupado en Galicia hasta 1917 (ocho años). La familia creció y con ella las virtudes que los bautizarían como los HOMBRES ARAÑA. Así reza en la prensa de 1911.

El granadino José Puertollano posa desde un campanario

Al ser más económico que un andamio y provocar un divertimento popular sin precedentes, José Puertollano trabaja en las parroquias de Silleda, las basílicas de Mondoñedo, Orense y Lugo. En las fiestas de San Froilán de 1910 de la capital luguesa hizo el delirio. La prensa nacional ya se hace eco de él y como demuestra la foto de arriba, de Mundo Gráfico (1911), tiene repercusión nacional cuando asciende a la Parroquial de El Grove a realizar su trabajo.  Las chimeneas industriales de Vigo y La Coruña lo conocieron bien hasta que la popularidad lo lleva a incluir en sus demostraciones a sus hijos Miguel y Gloria. Al principio realizando acrobacias en los intermedios de las proyecciones de cine. En marzo de 1912 en Noya (La Coruña) fallece su esposa y el hombre araña, que ya es conocido como tal, continúa en Galicia hasta 1918.

La proeza de Oporto.

Un año antes, en 1917 decide exhibir sus dotes en Portugal, de donde fue expulsado tras ser acusado de espionaje. La Frágil primera república portuguesa creyó que Puertollano era un espía al servicio de Alemania. Estamos en el transcurso de la I Guerra Mundial y nuestros vecinos son aliados ingleses, por lo que cuando nuestro paisano José decide escalar la Torre de los Clérigos en Oporto, que resultará un acontecimiento sorprendente como demuestra el video [PINCHAR]. Pero otros ascensos pusieron nerviosos a los lusos y acabaron por pedirle a los Puertollano que dejaran el país vecino. Esas dotes sorprendentes lo llevan en 1918 a ferias aragonesas. El principal reclamo será el Pilar, sin olvidarse de Borja y otras. Al parecer en Cervera del Río Alhama (La Rioja) vivía su hija Gloria que es rescatada para la primera actuación de los tres. Padre e hijos comienzan su periplo aragonés que no terminará nunca. 

Periódicos de media España hablan ya del Hombre Araña. Otras veces el titular lo bautiza como el Rey de las Alturas y  no falta el de “escala torres”. En estas su hijo Miguel se está haciendo con un hueco en los arriesgados espectáculos familiares. No en balde, con apenas tres meses de edad escaló su primera torre en brazos del progenitor. La familia Puertollano es anunciada para la Fiesta del Pilar de 1922. Los pasquines convocan a los zaragozanos al espectáculo de los hombres-araña


A día de hoy, los Puertollano, descendientes del granadino, patriarca y fundador de los reyes de las alturas, siguen viviendo en Aragón. Su bisnieto lo hace en Zaragoza y sus nietos Aurora, Gloria, Encarna y Carola Puertollano Jarque nacieron en la ciudad del Pilar. Aurora continuó con la saga circense demostrando habilidades heredadas. Pero lo importante: cuando el 10 de agosto de 1962 Stan Lee y Steve Ditko crean a Spider Man, hay un antecedente. El nombre de HOMBRE ARAÑA nació en España. Incluso un alemán en 1931, Herman Becker, ofrecía espectáculos, ascensos y escaladas como las de Puertollano, pero 20 años antes la prensa española lo había bautizado. De modo que un granadino, se convertía en el primer HOMBRE ARAÑA DEL MUNDO






viernes, 29 de abril de 2016

Trinidad Morcillo Raya (1891-1985)

Doña Trinidad Morcillo Raya, artista. Madre del Bordado culto granadino

Tal día como hoy, hace 125 años, nacía doña Trinidad Morcillo Raya. Fue un 29 de abril de 1891 y ese día vio la luz de Granada la artista más destacada de la ciudad y la escuela (así, en femenino) que por la temática de su producción es a su vez, una desconocida a excepción del mundo cofrade. Pintora, excelsa dibujante, soberbia bordadora y profesora de bordado en la Escuela de Artes, quienes estudian su aportación resaltan de ella que estamos ante una precursora de las tendencias actuales a la vez que una indiscutible intérprete del  bordado cultista del barroco; hermana del mucho más conocido Gabriel Morcillo, quizás por haberle tocado vivir en una época de ostracismo para la mujer, estudia en el Colegio Calderón de la Calle Recogidas (hoy Regina Mundi en Arabial) y recibió la negativa paterna de proseguir sus estudios universitarios a pesar de los avales educativos de sus profesores.

Pintura a la aguja de 1960. 
Seda bordado en seda. 

Pero doña Trinidad nació para el arte. Mujer de su época, transgresora en su obra, decidió practicar un arte bien visto para la mujer de principios del siglo XX, aprendiendo de la excepcional, aunque menos creativa bordadora y tía suya, Francisca Raya. Tuvo en su tía Paca la  mejor escuela soñada, habida cuenta que el taller granadino de esta, era nada menos que Proveedor Oficial de la Casa Real y medalla de oro en la Exposición de Bruselas de 1897.

Abocada a estudiar Magisterio, comienza a ejercer como maestra a los 22 años pero pronto gana las oposiciones de Artes y Oficios, convirtiéndose en 1928, en Maestra de Taller de Labores y Encajes. Lo fue durante 36 años. El mismo día que cumplía 70 años, un 29 de abril 1961, fue obligada a jubilarse. Se retiraba de la enseñanza artística, la mujer más trascendental para el arte en Granada, de todos los tiempos, capaz de valerse de sus dotes en el dibujo y la pintura como para que el diseño de sus piezas sean la característica sobresaliente de sus bordados; cuando reciba el encargo de alguna Hermandad, se centrará en detallados estudios preliminares del paso y de la imagen y todo con la obsesa idea de otorgar a sus trabajos calidad y movimiento.


Bordadora tradicional para lo cofrade, empleará materiales ricos; los hilos de seda con los que trabaja son únicos. Ella misma se encarga de teñirlos, asegurando la artesanía absoluta de sus piezas. Especialmente exigente se mostrará con los hilos de oro que emplee: busca en cualquier rincón del Mundo el material más artesanal y meritorio, escogiendo una fábrica de Valenciennes para que le suministre los hilos con los que restaurará el Estandarte Real de Granada, pues pretendía con rigor histórico, que la pieza conservara hilos del mismo tono, grosor, textura y hechura que los originales. De su apreciada tía Paca Raya aprende una cantidad de tipos de punto con los que consigue volúmenes desconocidos en la Granada del bordado cultista. Entró con pleno derecho en el catálogo del bordado erudito, convirtiéndose en la única que salió de los encargos de tul que tanta fama cosechó la ciudad hasta los años 60 del pasado siglo. Pudiendo abrir una gran línea profesional con el demandado trabajo artesanal, prefirió el arte a la artesanía.

"Dejad que los niños se acerquen a mí".
Cristo entre los niños. 

Si algo la diferenció de otras afamadas bordadoras dedicadas a lo cofrade, fue que ella realizaba sus propios diseños, además de diseñar para otros obradores. El mismo Papa Pablo VI le otorga bula para que se convierta en instructora de bordado en conventos. Años antes, los talleres conventuales de Comendadoras de Santiago, Dominicas de la Piedad o Agustinas de Santo Tomás (Tomasas), la requirieron para diversos encargos. Suyos son los conceptos estéticos plasmados en las cenefas renacentistas de los faldones del Paso de Palio de la Virgen de la Victoria, o en los cartuchos renacentistas en la técnica de repostero de las bambalinas del Palio de la Virgen de las Maravillas. En su taller de la Escuela de Artes y Oficios se trabaja el manto de esta Dolorosa granadina de San Pedro bajo su supervisión que no participación. Pero en el culmen de su capacidad artística hemos de recordar que no hacía dibujo previo para bordar, sino que bordaba directamente. Su temperamento artístico quedó desvelado en la técnica del milanés y el empleo de las sedas. Nadie como ella en este apartado, a pesar de la fama concedida a otras grandes bordadoras. Especialmente aplaudida en la técnica de la pintura a la aguja o “acu pictae”, dominó la seda matizada a la que aplicaba gradaciones y conseguía esfumados imposibles.

"Bufón tocando el laúd" 
Del original de Frans Hals (1626)

No ya sólo en lo cofrade, los críticos del momento la compararon con los talleres ingleses dedicados a la needlepainting, las copias exactas de obras de arte famosas hechas en bordado. Jamás denominó a estas obras como “bordados” sino pinturas a la aguja. Copió para estas a su prodigioso hermano Gabriel Morcillo o al pintor barroco holandés Frans Hals, demostrando su amplia formación cultural en materia artística.

"Santiago Apóstol"-

Reseñas artísticas a su obra o entrevistas a la autora nos han dejado José María Guadalupe y Francisco J. Gil Craviotto. “Bufón tocando el laúd” (Frans Hals, 1626) de la imagen de arriba, fue expuesto fuera de nuestras fronteras. Otras de sus creaciones le valieron la Medalla de Oro de la Exposición de la Escuela de Arte de Barcelona. Diploma de Honor Nacional en 1966 le valdría la serie de retratos de personajes ilustres y paisajes, colección de bordados donde incluyó al granadino “Chorrojumo” y la serie de cinco músicos famosos: Beethoven, Mozart, Liszt y Bach. Los retratos de Beethoven y Chopin. Antes de esto, fue nombrada Bienhechora Insigne del Museo Mariano de Zafra en 1948

"Diseño propio"

Su vida fue azarosa y compleja. Estuvo encarcelada en Alicante, entre 1936 y 1938, donde entablaría amistad con la escritora Pilar Millán Astray. Su delito, acudir al entierro de José Calvo Sotelo, asesinado por la izquierda; El trágico acontecimiento nos vale para demostrar su versatilidad y capacidad creativa: Pilar Millán Astray escribe un poemario tras su estancia en prisión que ilustra con grabados y dibujos nuestra paisana. Pero su biografía da para bastante, como se encargó de dibujarnos María Angustias Carrillo de Albornoz: se casó en 1919 con el alférez de artillería Vicente Alonso Torner, sobreviviendo dos. Se vinculó como vecina al Realejo; vivió en la Calle Molinos y fue activa en la Parroquia de San Cecilio, donde trabajaba fatigosamente en la labor social de la misma. Murió a los 94 años, un 4 de diciembre de 1985, acompañando sus restos la ingente cantidad de necesitados que socorrió en vida.


"Manto de María Santísima de la Misericordia" (1953)

Despreció el bordado popular por alinear a la mujer. Infatigable investigadora, recorrió puntos, técnicas y modos de bordado culto en los ajuares renacentistas y barrocos de la Catedral de Granada. Se denominó pintora con la aguja. Fue igualmente restauradora de textiles y bordados. Nunca aceptó un diseño ajeno y diseñó para otros. Demostró unas insospechadas aptitudes como pedagoga y recuperó para la historia, para el arte y para Granada, el Pendón Real de 1496 y su nueva hechura de 1612 (con Felipe IV), a la vez que hizo copia del estandarte tremolado para su uso cívico en 1979.

"Programa iconográfico del Palio de la Esperanza". (1955)
Milanés indiscutible, fotografía de Manuel Dorador desde "El esperanzo". 

Inigualable en el dominio de la técnica del milanés y su capacidad para construir con sedas, verdaderos cuadros, dejó su obra cumbre en el techo de palio de la Santísima Virgen de la Esperanza y usó códigos propios de la iconología en el manto de la Virgen de la Misericordia, donde insertó 180 estrellas con un significado arcano que aún intentamos desvelar.



Simpecado de las Angustias de la Alhambra (1963)

Trinidad Morcillo Raya podría haber sido una artista descomunal de haber nacido en otra época. Hoy se cumplen 125 años de su nacimiento y jamás ha estado su figura más necesitada de una puesta en valor. Estamos ante una bordadora sólo igualada por los maestros mayores de obras catedralicios de la Granada del Siglo XVI, como estamos ante la primera gran bordadora cofrade granadina. Además de cultivar técnicas, temáticas y métodos impensables décadas después, continua sin la valoración merecida (propio de Granada) pero con una indeleble huella, en las Hermandades de la Esperanza, los Favores, Santa María de la Alhambra o el Rosario. 

martes, 15 de marzo de 2016

El milagro de tu Cara



Hace un año ya, Señora
que no te escribía nada,
que es como mejor te hablo
sin que se enteren ni nada
quiénes leen nuestro diálogo
que es soliloquio que pacta
entre ambos el coloquio
que me dictas y despachas
con las destrezas y ciencias
con las que fuiste gubiada.

Fueron décimas y décimas
con las que yo te contaba
(como profecía incierta)
que a los oros te negaras,
porque tenías el oro
de todo el Darro en tu casa
y haciendo bueno el refrán
Tú vales lo que pesaras
en el oro y los quilates
de la minería áurea”.

Yo no pretendí, lo sabes,
que mis versos auspiciaran
lo que causas pastorales
impidan lo que te ganas
desde hace casi tres siglos
con tu irresistible Cara,
pero como entre ambos no caben
mentiras ni cosas falsas,
sabes bien que me alegré
que algunos argumentaran
motivos ciertos o inciertos
(sólo sé, que no se nada)
para negar lo que ampara
la incontestable belleza
del milagro de tu Cara.

Fue al resguardo del atril
de los atriles y tablas.
Acabó “mi voz en grito”,
desnudé de enjundia el alma
y fui a verte tan sólo
para poder darte gracias
por esas velas que un día
te lloraron en tus andas
y que le diste a los GOE
(tus priostes de Santa Ana)
para que un pregonero
junto al alfiler que clava
tu pecho de encajes finos
al milagro de tu Cara,
custodiara aquel tesoro
justo donde nace cada
verso que yo te dedico
y la estrofa que me acabas.

Tras la pelea de reliquias,
fue, como siempre, en tu Plaza.
Claro que sabes quién es.
Y claro que sabes que guarda
el montoncito imprimido
de recuerdos y de estampas
para que lleguen a mí
y no me falte en mi casa
la fotografía tersa
del milagro de tu Cara.

Pasó contenido el tiempo
de las quejas que asolaban
los verdosos corazones
que tampoco se explicaban
las complejas mediciones
con que se miden en varas
los criterios que facultan
los méritos que Tú ganas
sólo con dejarnos ver
el milagro de tu Cara.

Fuimos al mayo bendito
de la Abadesa Sagrada
(Divina Comendadora
que Mora nos regalara);
llegó el mes de entre los meses
que es cuando todo se para
si en la Carrera suspira
nuestra MEJOR CIUDADANA,
pasa el cangilón del tiempo
de la noria machadiana
y me veo a tus dictados
hablándote de tus gracias
mientras contemplo arrebatos
que la mano de tu hermana
me da cada Martes Santo
cuando te espero en tu Plaza
y por más que te desgasto
de verdad, no entiendo nada,
como nunca entenderé
el milagro de tu Cara.

Pero es que yo no te escribo
para contar lo que cada
granadino que se precie
sabe sin más que una estampa
donde se retrate limpio
el milagro de tu Cara.

Ni hace falta que se enteren
el color que me resguarda
en cada costal que empleó
(morcilla oculta y tapada,
de Juncales y Delgados,
regalos de los que marcan)
ni que sume verso a verso
para ti, mis alabanzas
que bastante te alabaron
a pincel, gubia y en talla
hace ya casi tres siglos
cuando Risueño pariese
el milagro de tu Cara.

Yo quería hoy escribirte
para que un favor me hagas.
Porque le vayas contando
cuánto lo echamos en falta.
Para que yo, que no pude
despedirme, me lo abrazas.
Le dices cuánto aprendimos
en las tertulias radiadas
que desde la Calle Pan
sostuvimos. ¡Me lo amparas!
Y dile que esté orgulloso
de su siembra buena y glauca
porque sus sobrinos son
(no voy a desvelarte nada)
herederos de su amor
y entre los tres ya se encargan
de pregonar ante el Mundo
el milagro de tu Cara.

Me lo imagino a tu vera
con sus posturas visadas
aplaudiendo los motivos
pastorales que te plasman
como la Reina de un Reino
en donde sólo hace falta
en vez de corona, espejo
y en ese te reflejaras
porque es escudo de Reino,
el Milagro de tu Cara.

Lo que estará sonriendo
en el pecho de tu talla.
¿Verdad que te está diciendo
a qué orfebre se le encarga
corona que rivalice
en tronío y en prestancia
con la corona de oro
y de las piedras preciadas
que es la auténtica corona
del granado de Granada
y que es, lo dice el poema,
el milagro de tu Cara?

¡Cómo si estuviera viendo
sus ademanes y gracias!

Ya sabes, cuánto le debo.
Cuídamelo en cuerpo y alma
que fue tu hijo Miguel
Rubio, de tu casa.

No se me olvida tampoco
tus proezas no contadas
y el oncológico asombro
que provocaste sin pausa
en nuestro fecundo Luis
León, Pérez y Gonzaga.
A lo mejor, fue, repito,
el milagro de tu cara.

Y ya está, ya todo dicho.
Toca entoldar la persiana
de mi romance y mi copla
porque la gente se cansa
de que nunca nos cansemos
de admirar cómo de guapa
te concibió hace tres siglos
el mismo arte en volandas.

De que aplaudamos que seas
Reina sin que te haga falta
que lo diga un documento
porque a Reina no te gana
más que el espejo en reflejo
de tu belleza tallada
y me despido hasta pronto
porque pronto, por tu Plaza
esperaré que de bruces
me traigas la taquicardia
y me dejes la pregunta
que nunca, nadie, ni nada
han podido resolverme
por más que yo preguntara,
la sucesión de acertijos
y una media adivinanza:

Qué pena negra del ciego
que no puede contemplarla.
No es lo último que se pierde,
lo primero que se gana.
No necesita apellidos
que le digan coronada.
En efecto, va de verde;
siempre fue nuestra Esperanza
y no hay quién alcance a entender

EL MILAGRO DE SU CARA